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La ‘guerra’ personal entre un general y ‘El Chapo’

TEXTOJUAN VELEDÍAZ/ENVIADO FOTOS ARTURO TOLOSA| El Universal
Sábado 13 de octubre de 2007
Rolando Eugenio Hidalgo Eddy ha intensificado la ‘cacería’ en contra del líder del cártel de Sinaloa. La respuesta no se ha dejado esperar: le ha enviado ya tres amenazas de muerte. Una la dejaron en su cuartel

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CULIACÁN, Sin.— Era una corona fúnebre que estaba recargada sobre la pared oriente del cuartel de la novena zona militar; a un lado, y dentro de una bolsa negra, había restos de un perro acompañado de un recado escrito con plumón rojo sobre una cartulina en donde estaba escrito: “O te alíneas o te alíneo. Gral. Eddy. O copela o cuello”.

Minutos después, sobre el camellón central del bulevard Leyva Solano, frente al hospital de la Cruz Roja, apareció otra corona al lado de una bolsa con restos caninos y en el mensaje manuscrito se leía el siguiente mensaje: “Y sigues tú Eddy”.

Poco después, un tercer arreglo fúnebre fue hallado, también tenía despojos animales envueltos en plástico. El envoltorio fue dejado en el parque Ernesto Millán, sobre la avenida México 68 de ésta ciudad, traía un recado que decía: “Puras pendejadas has hecho pendejo... Gral. Eddy. Y tú sigues”.

Fue una tarde, aquella del pasado domingo 9 de septiembre, de coronas fúnebres, perros muertos y mensajes manuscritos dirigidos al comandante de la novena zona militar, el general de brigada Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, un oficial de caballería famoso en Culiacán no sólo por su empecinamiento en capturar a Joaquín El Chapo Guzmán sino también por su trato déspota y prepotente con representantes de los medios de comunicación.

Los mensajes aparecieron en una fecha próxima al primer aniversario de lo ocurrido el 18 de septiembre de 2006, cuando a las puertas del cuartel militar en Culiacán fue arrojado desde una camioneta en marcha el cadáver de Enrique Parra, un informante civil del Ejército, con un mensaje entre sus ropas dirigido al general: “Por dedo, Eddy”.

Parra Torres fue uno de los hombres que proporcionó información para que el Ejército lograra capturar en agosto del año pasado a Luis Arturo Cano Zepeda, sobrino de El Chapo Guzmán, con efectivos que encontraron una pista clandestina en el poblado serrano de Bastantita, en los límites de Durango con Sinaloa, donde también detuvieron a otros cuatro pistoleros.

Días después de ese mensaje se dio la salida intempestiva del general Hidalgo Eddy de Culiacán para ser enviado como agregado militar a la embajada de México en Rusia.

Menos de un año después, con el cambio de administración y la llegada como secretario de la Defensa Nacional del general Guillermo Galván, contemporáneo suyo a mediados de los años 70 en la Escuela Superior de Guerra (ESG), Hidalgo Eddy regresó a la capital de Sinaloa con el mismo cargo.

A su regreso se reanudaron las incursiones violentas a poblaciones de la sierra que pertenecen a los municipios de Badiraguato y Sinaloa de Leyva, donde presuntamente se refugia por temporadas El Chapo Guzmán. Su llegada se dio días después del ataque a balazos de efectivos del Ejército contra mujeres y niños que viajaban en una camioneta cerca de la comunidad de La Joya de los Martínez, lo que motivó el relevo de un antiguo camarada suyo de tiempos del Colegio Militar, el general Arturo Olguín Hernández.

El general de brigada Rolando Eugenio Hidalgo Eddy es un oficial del Estado Mayor acostumbrado a generar polémica a lo largo de sus 46 años de carrera militar. De acuerdo con su expediente, del cual EL UNIVERSAL tiene una copia, pertenece a la generación que se graduó en 1965 del Colegio Militar, en la que estaban los hoy generales Sergio Ayón ex comandante del primer Cuerpo del Ejército en el Distrito Federal y Ramón Mimendi, procesado en 1998 por la desaparición de media tonelada de cocaína en la guarnición militar de San Luis Río Colorado.

Agregado militar

Nacido el 30 de marzo de 1945 en Monterrey, Hidalgo Eddy comenzó su carrera como oficial de compañía en los regimientos cuarto, primero y 13 de caballería; a fines de los años 60 tomó el curso de Policía Militar cuando el comandante de la unidad era Edmundo El Chivo Arriaga, célebre por su papel en la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968. Como estudiante no fue muy bueno, era de los que estuvo en El hüevo, como se le conocía en el Colegio Militar al aula donde se encerraba a los cadetes reprobados para “auxiliarlos” en acreditar sus materias.

Según su hoja de servicios el promedio de calificaciones era de siete y tuvo dificultades en materias como Química, Matemáticas y Sicología militar. Un antiguo “dragón”, como se les conoce a los de caballería y que ingresó dos años después al Colegio, pero que compartió con él varios episodios es el general José Francisco Gallardo Rodríguez, quien recuerda a Hidalgo Eddy como un militar “superfluo en sus decisiones, frívolo, y quien no analizaba las consecuencias de sus órdenes”.

“Eddy”, como le llaman en el ejército, fue agregado militar en Guatemala y después jefe de ayudantes del secretario de la Defensa Félix Galván López, en los últimos años del sexenio 1976-1982.

Con Arévalo Gardoqui, sucesor de Galván López, fue jefe de la sección segunda de inteligencia militar en los años en que el narcotráfico penetró las estructuras del ejército con episodios considerados varios años después como “bochornosos” para la institución, como el del rancho El Búfalo incautado a Rafael Caro Quintero a mediados de los años 80 y en el que se descubrió que eran las tropas las que custodiaban los sembradíos.

En la primera mitad de los años 90 ascendió al generalato como brigadier, una de sus primeras comandancias de zona que encabezó fue la sexta, con sede en Saltillo, Coahuila, donde uno de sus allegados, que laboró en el Estado Mayor del cuartel, asegura que el militar tuvo varias reuniones con emisarios de quien en ese entonces era el jefe máximo del cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes.

Este hecho le provocó serios problemas con el secretario de la Defensa quien asumió el mando en diciembre de 1994, el general Enrique Cervantes Aguirre, quien lo relevó tiempo después de aquella plaza. “Tenía ideas descabelladas, no todos las veían bien como pasó con Cervantes Aguirre. Eddy era prepotente, autoritario y muy frívolo en sus pensamientos”, añadió el general Gallardo Rodríguez.

Tras los pasos del capo

Desde que regresó a Culiacán, el general no ha parado en su embate contra el cártel de Sinaloa y sus ramificaciones. Hasta el pasado 6 de octubre las tropas llevaban 35 avionetas incautadas en distintos aeródromos del centro y norte del estado.

Las incursiones han sido lo mismo contra laboratorios para procesar droga que contra ranchos y casas en poblados de la sierra propiedad de capos como Victor Emilio Cázares Gastelum, a quien la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, (DEA por sus siglas en inglés), tiene identificado como principal operador de El Chapo, en los últimos años responsable de introducir varios cargamentos de droga a Estados Unidos.

En la ofensiva contra las bases del narco en el estado no sólo la economía de las comunidades serranas y los municipios se ha visto afectada, también algunos pobladores se han quejado ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de golpes, robos y amenazas por parte de los militares.

En este contexto, fue que el pasado 28 de julio apareció publicado un desplegado en el diario local El Debate, firmado por un grupo de personas que se decían agricultores en los municipios de Badiraguato y Tamazula, en contra el general Hidalgo Eddy a quien acusaron de hostigar a los pobladores, destruir caminos y pistas de aterrizaje y trabajar para el cártel del Golfo. “Con la promesa de capturar al Chapo Guzmán antes del 20 de noviembre, Hidalgo Eddy ha desatado un completo terror en las familias del estado de Sinaloa, violando la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, violando los derechos humanos de todos los sinaloenses, ignorando abiertamente la autoridad del gobierno del estado legitimamente constituido, los poderes de los jueces, magistrados y ministerios públicos y cateando un día si y el otro también sin orden de un juez competente, extrayendo joyas y vehículos con el pretexto de buscar al citado Chapo Guzmán”.

Hace unas semanas la presencia militar se refozó en el norte del estado con la llegada de varias unidades pertenecientes a la brigada de fusileros paracaidistas y al Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales que el pasado viernes 5 de octubre realizaron una operación en Sinaloa de Leyva, presuntamente en un sitio donde se ocultaba El Chapo Guzmán.

Fugas de información dentro del Ejército mexicano, rumores de la captura y liberación del líder del cartel de Sinaloa se difundieron durante ese fin de semana sin que se confirmaran ni desmintieran. Es parte del estilo Eddy, quien acostumbra, dicen en Sinaloa, a no dar la cara.



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