Caen Reina del narco y capo colombiano
silvia.otero@eluniversal.com.mx La Reina del Pacífico, Sandra Ávila Beltrán, y su novio, el capo colombiano Juan Diego Espinoza Ramírez, alias El Tigre, considerados el enlace entre los narcotraficantes de Colombia y sus socios de los cárteles de Juárez y Sinaloa, fueron detenidos ayer por la Policía Federal en la ciudad de México. Ambos forman parte de la lista de los narcotraficantes más buscados por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Tan sólo en el año 2002, a través de los operativos Vulcano y Macel, se incautaron más de 200 inmuebles en territorio mexicano a la organización de El Tigre, y se le decomisaron nueve toneladas de cocaína pura en Manzanillo, Colima. La mujer fue detenida cuando conducía un BMW en las inmediaciones de un Vips de San Jerónimo; horas después, mientras Patricio Patiño Arias, el subsecretario de Seguridad Pública federal, daba a conocer su aprehensión, policías federales del área de inteligencia confirmaron anoche la captura de El Tigre afuera de la panadería La Gran Vía, de Plaza San Jerónimo. En el caso de Ávila Beltrán, podría ser entregada a Estados Unidos de un momento a otro, ya que desde 2004 el juez decimoctavo de distrito giró la orden de extradición 06/2004-1 para que sea juzgada en ese país por conspiración por tráfico de drogas. Aunque La Reina, de 45 años de edad, originaria de Tijuana, Baja California, al ser interrogada aseguró que se dedica al hogar y al comercio según ella, vende ropa y renta casas, además de radicar en León, Guanajuato, reconoció que su captura es por la orden de extradición a Estados Unidos que pesa en su contra. Reina de capos Daniela García o Karla Orozco, cualquiera de los nombres falsos que utilizó para evitar su captura, tienen un mismo rostro, el de Sandra, La Reina del Pacífico, una de las pocas mujeres con liderazgo en el mundo de las drogas, además de Enedina Arellano Félix, la ahora operadora financiera del cártel de Tijuana. Su historia criminal, que inició en la década de los 70, se asocia a una familia en la que tres generaciones se han dedicado al tráfico de droga. Aunque sus contactos fueron más allá del hecho de ser la sobrina-nieta de Juan José Quintero Payán extraditado en enero pasado a Estados Unidos y la sobrina de Miguel Ángel Félix Gallardo. La Reina del Pacífico se convirtió en la década de los 90 en enlace entre los narcotraficantes mexicanos y el capo colombiano Diego Montoya, alias Don Diego, el líder del cártel del Norte del Valle detenido el 10 de septiembre en su país, lo que le permitió controlar las operaciones de las rutas marítimas desde Colombia para ingresar narcóticos a EU. Su poder creció al convertirse en la pareja de El Tigre, quien en México representó a su tío Don Diego, en la sociedad del capo colombiano con los cárteles de Juárez y Sinaloa. La Reina y El Tigre operaron juntos y se les vincula con el cargamento de nueve toneladas de cocaína pura asegurados el 21 de julio de 2002 en el puerto de Manzanillo, a bordo del buque atunero Macel, valuado entonces en 80 millones de dólares; así como del decomiso de un millón 475 mil 950 dólares, incautados el 17 de julio de 2002 en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Aunque el golpe más importante que se asestó a la organización de Espinoza Ramírez y su operadora Sandra Ávila se registró hace cinco años, cuando la Procuraduría General de la República (PGR) incautó 225 predios y una empresa que pertenecían a la organización, ubicados en Hermosillo, Sonora, así como en Zapopan y Guadalajara, Jalisco, que eran considerados centro de operaciones de La Reina del Pacífico.





