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El EPR robó $75 millones dirigidos a pobres: Sedena

Juan Veledíaz| El Universal
Miércoles 18 de julio de 2007
Para el Ejército mexicano en Oaxaca se vive una “guerra de baja intensidad”.Según el informe Estudio General de Oaxaca, al cual tuvo acceso EL UNIVERSAL, realizado por la sección segunda del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa —inteligencia militar—

OAXACA, Oax.— Para el Ejército mexicano en Oaxaca se vive una “guerra de baja intensidad”.

Según el informe Estudio General de Oaxaca, al cual tuvo acceso EL UNIVERSAL, realizado por la sección segunda del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa —inteligencia militar—, Oaxaca atraviesa por una etapa de “guerra de baja intensidad” que podría agravarse, pues ya fue fijada una posible fecha. Los grupos de inteligencia han detectado pintas en comunidades de los valles centrales de Oaxaca: “Calderón, nos vemos en 2010”, cuando se cumplen 100 del inicio de la Revolución y 200 de la Independencia.

El extenso análisis sobre el EPR en el estado y actualizado hasta principios de este año registra la “genealogía” de la guerrilla, fuentes de financiamiento, líderes principales, su red de apoyo social con organizaciones “de fachada”, en algunas de las cuales hay militantes que aparecen bajo un membrete u otro, y la identidad de activistas de cuyo seguimiento en los últimos años se ha documentado su vinculación con el grupo armado.

En mayo pasado el Ejército comenzó a custodiar unidades de Bansefi, encargadas de entregar dinero para programas sociales, entre ellos Oportunidades, porque había confirmado que los asaltos perpetrados contra este banco en los últimos años en la entidad habían sido realizados por integrantes del EPR.

El poco más de medio millón de pesos obtenido en abril último en un asalto a la sucursal de Santa María Tlahuitoltepec en la zona mixe; la pifia al hurtar la caja fuerte sin dinero de la sede en Miahuatlán y el enfrentamiento con policías en San Pedro y San Pablo Ayutla terminaron por confirmar que los autores —prófugos— tenían información de que el dinero tenía vigilancia menor.

De ese modo, la guerrilla en Oaxaca obtuvo hasta abril de 2007 al menos 75 millones de pesos en recursos destinados a programas sociales. Bansefi, institución de ahorro y crédito popular, tiene 30 sucursales distribuidas en los municipios más pobres de la entidad, donde el Ejército ha detectado a activistas ligados a organizaciones cuyo discurso político es cercano al enarbolado por el EPR.

Cinco familias

Se hace llamar Pancho Riatas o El Profe; es especialista en explosivos con más de cuatro décadas en la militancia armada clandestina, lo que lo ha llevado a ser instructor de guerrillas en Nicaragua y El Salvador en los años de conflicto. Para el Ejército, su nombre real es Paulino Cruz Sánchez o Tiburcio Cruz Sánchez, aunque usa el nombre de Francisco Cerezo, y es el jefe de uno de los cinco clanes familiares registrados como “el esqueleto del EPR”. Es hijo de Antonio Cruz Palma (Antonio Cerezo Palma), y de María del Carmen Sánchez Ramírez, ya fallecida, y a quien se le conoció como La Incendiaria.

Sus hermanos: Nieves Conchita Cruz Sánchez, casada con Alfonso Compeán; Javier Cruz Sánchez El Luchador; Eugenio Cruz Sánchez (Cristóbal Domínguez Román) y Gabriel Eugenio Cruz Sánchez o Gabriel Alberto Cruz Sánchez, de quien se denunció su desaparición el 25 de mayo pasado en Oaxaca, motivo por el que el EPR detonó explosivos en Pemex, y tiene como seudónimos Antonio Montaño Torres, Raymundo Rivera Bravo y Tío Genaro.

La segunda familia sería la Canseco Cruz; va por su segunda generación encabezada por Constantino Canseco Cora, quien se presenta como Constantino Canseco Ruiz y José Arturo y se unió a Gudelia Ruiz Rojas, Gudelia Rodríguez Rojas.

Aparecen en este clan Florencia Canseco Ruiz (Emilia Contreras Rodríguez); Enrique Canseco Ruiz o Felipe Canseco Ruiz (Camilo Escoba), amnistiado hace varios años y hoy militante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, quien sería enlace con la tercera familia, los Martínez Soriano, vinculado en los años 80 al Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo, organización que nutrió después al EPR.

El cuarto clan, Canseco Vera, viene de la unión de Felipe Canseco y Ana María Vera Smith; el Ejército ha identificado a Ana María y Marco Antonio Vera como activistas. La quinta familia sería la que surgió de la unión de Constantino Canseco Ruiz con Blanca Estela Círigo Vázquez, La Twinky Wonder.

Los analistas militares concluyen que, en el EPR, quienes integran los principales cuadros se han casado entre ellos y han copado la dirigencia.

Activistas, ligados a la guerrilla

Entre las 23 organizaciones sociales que se presentan como representantes de diferentes causas, y que aglutinan a alrededor de 19 mil 500 personas en todo el estado de Oaxaca, el Ejército tiene detectado a un grupo de activistas con ligas directas con la guerrilla.

El documento muestra fotos de uno de ellos que, dentro de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), se presenta como dirigente de comunidades indígenas. En la imagen fue captado con pañoleta cubriendo la mitad de su rostro y portando armas, durante un acto de propaganda armada bajo el membrete de TDR (Tendencia Democrática Revolucionaria), ocurrida en agosto de 2006 en la carretera Oaxaca a Tuxtepec. En otra foto tiene el rostro descubierto y camina al lado del subcomandante Marcos en un evento durante la llamada “otra campaña”. En ambas imágenes se hacen acercamientos desde distintos ángulos y es cuando las facciones, los ojos, el mentón, el cabello, la patilla, las pulseras y la estatura son similares en el personaje que se dejó ver en las mesas de negociación el año pasado durante la parte álgida del conflicto con las captadas al individuo de la pañoleta en el rostro vestido de verde repartiendo volantes mientras porta un arma larga.

Los voceros de la APPO han señalado que involucrar a sus activistas en supuestas organizaciones guerrilleras forma parte de una estrategia de guerra sucia del gobierno estatal y federal para desacreditar el movimiento por medio de un “montaje para justificar la persecución de los luchadores sociales”.



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