PRI comenzó a perder en 1997: Labastida
Francisco Labastida Ochoa se ahogaba con su propia carcajada. Apenas si pudo decir: "¡Fue un exceso...!" Segundos antes, el reportero le había recordado que durante la contienda electoral del año 2000, Vicente Fox le dijo "la vestida, mariquita y mandilón". Después, ya calmado, se explicó: "La verdad, sí fue un exceso que una gente como él, precisamente como él, Vicente Fox, lo haya dicho". Y nuevamente la carcajada. Recordaba que meses después de su derrota, la primera de un candidato del PRI a la Presidencia de la República, mientras comía, al hablar de la entonces llamada "pareja presidencial", comentó: "Lo que es la vida, y pensar que Fox me dijo mandilón y ahora véanlo". Sentado en el sillón rojo en el programa Informativo Primera Edición del canal Proyecto 40, Labastida señaló que a diferencia de Roberto Madrazo, quien en un libro recientemente publicado intentó explicar las causas de su derrota, él lo hizo ante su partido, en el seno del Consejo Político Nacional. Cerca ya de un aniversario más de aquella primera caída, el ex candidato señaló: "Realmente el PRI comenzó a perder en 1997. En el año 2000 sacamos casi el mismo porcentaje de votación. Como secretario de Gobernación tuve acceso a las encuestas que hacía el gobierno. Sabía entonces que un gran porcentaje de la gente quería un cambio en el país. También tuve en cuenta los efectos de la crisis económica y de los escándalos políticos de principios de sexenio de Ernesto Zedillo. Así es que yo ya sabía en lo que me metía. Sabía que ganaría la elección interna del PRI, pero que en la constitucional la contienda sería difícil. Y no voy a negar que mi campaña tuvo errores, como los hay en otras campañas". -¿Usted no sufrió de traiciones? ¿A usted no lo traicionaron Ernesto Zedillo y Elba Esther Gordillo? -A mí Zedillo nunca me ofreció nada. Es cierto, no me ayudó, pero tampoco me lo había ofrecido. Traición es cuando te ofrecen algo y no te lo cumplen. A mí nunca me dijo: "Yo me voy a rajar el pecho por que tú seas presidente". Y no lo hizo. -El entonces presidente Zedillo no metió las manos en el proceso electoral. ¿Traicionó a su partido? -Desde el principio de su sexenio, Zedillo dijo que quería una sana distancia con el PRI. Y guardó distancia, no sé si fue sana o no, pero la guardó. Y esa actitud la acentuó durante mi campaña. En otra parte de la entrevista, el que fuera encargado de la seguridad del país dijo que hoy, en ese aspecto, y ante los embates del crimen organizado, la situación es "mucho más complicada, mucho más grave". Así lo dicen los números, puntualizó el hoy senador priísta. En su opinión, la estrategia del actual gobierno se está centrando en golpear a los narcotraficantes, lo que quiere decir que si se descabeza a las mafias, siempre hay cinco o 10 que ocupan los lugares vacantes. Si no se golpea la base de su poder, la base económica, se estará simplemente cambiando de administradores, agregó. Francisco Labastida y su risa. Presumió que ya tiene 10 nietos. Insistió: "Quiero ver al futuro, ya no al pasado". ¿Mandilón, aunque sea un poquito? "Enamorados. Entre Tere, mi esposa, y yo hay respeto mutuo, admiración", dijo. Y se levantó del sillón rojo. Más adelante otra carcajada.





