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La primera dama de México

DAVID LIDA| El Universal
Domingo 17 de septiembre de 2006
La vida de Viviana Corcuera es fascinante por el retrato que pinta de la sociedad mexicana. Señorita Argentina en 1964, llegó poco después a México, en donde se casó con Enrique Corcuera. Años después de enviudar, participó en la campaña de Vicente Fox. Sus amigas juraban que se casaría con el candidato

La noche del pasado 2 de julio, en un penthouse de Polanco, un barrio cosmopolita de la ciudad de México, el banquero Tim Heyman y su esposa Malú Montes de Oca invitaron a dos o tres docenas de amigos para ver los resultados de las elecciones presidenciales. Entre los muebles antiguos y los tapetes persas estaban algunas almas conocidas por los lectores de las páginas de sociales: el arquitecto Enrique Norten; Magdalena Carral, del Consejo de Promoción Turística; el diplomático Andrés Rozental; Paloma Porraz, directora del Museo de San Ildefonso; el industrial Carlos Moreno; el pintor Pedro Diego de Alvarado, nieto de Diego Rivera, y su esposa, la poeta Carla Faesler.

Alrededor de las 11 de la noche -la hora en que debían haber anunciado el resultado-, Luis Carlos Ugalde, el Consejero Presidente del IFE, dijo ante las cámaras de televisión que no podía declarar a nadie ganador de la contienda. Los resultados entre los candidatos de los partidos de la derecha y de la izquierda eran demasiado reñidos.

Cuando apareció el candidato conservador Felipe Calderón, del PAN, lo ovacionaron. Cuando salió su contrincante, Andrés Manuel López Obrador, del PRD -cuyo lema fue "Por el bien de todos, primero los pobres"- lo abuchearon.

Fox también apareció en la tele pidiendo calma y respeto para las instituciones electorales. Una mujer de unos 60 años con un suéter beige de cuello de tortuga y un pantalón a cuadros miró al presidente con detenimiento. La mujer -que lucía un bronceado perfecto- sólo movió el brazo y la boca para fumar un cigarrillo. Mientras inhalaba humo, ella -que, seis años antes, durante la campaña del entonces soltero Fox, fue mencionada en columnas de chismes como candidata para ser su esposa- pensaba: "¿Habría sido diferente el gobierno sin Marta Sahagún? ¿Peor? ¿Mejor? ¿Quién sabe?".

Sahagún se casó con Fox un año después de las elecciones del 2 de julio de 2000. Muchos analistas políticos especularon que durante el sexenio ella fue el poder detrás del trono.

La fumadora se llama Viviana Corcuera. Casi desde el momento en que llegó a México de su natal Argentina, en 1968, ha sido una de las socialités más notorias del país.

A partir de 1997, tres años antes de las elecciones que llevaron a Fox al poder, Corcuera participó en su campaña. Su amigo Nicolás Sánchez Osorio, editor de la revista de sociales Casas & Gente, quien murió en agosto de 2006, le había avisado que Fox, entonces gobernador del estado de Guanajuato, tenía planes de sacar al país del reinado del PRI, que llevaba casi 70 años gobernando México. Ella organizaba reuniones, pequeñas y grandes, entre el candidato y las mujeres de la alta sociedad.

"Le dedicaba tiempo a Vicente -recuerda Lino Korrodi, coordinador de finanzas de la campaña-. Tuvo mucho poder de convocatoria. Una vez en el restaurante La Hacienda de los Morales reunió mil o mil 500 personas. Ochenta o noventa por ciento señoras, la mayoría traídas por ella."

Al mismo tiempo que el pueblo mexicano empezó a reconocer la posibilidad de una victoria para Fox, salían los chismes en las revistas que postulaban a Corcuera como posible esposa para el candidato. En 2000, el año de las elecciones, él era divorciado y ella viuda. "Viviana hablaba de Fox, Fox, Fox, todo el día. Sus ojos brillaban cuando hablaba de él, y él sonreía mucho cuando se la encontraba. Marta [Sahagún] no veía a Viviana con mucha amabilidad. Seguramente había un flirt", opina Marcela Aguilar y Maya, editora de Estilo México, otra revista de sociales.

"La noche de las elecciones -continúa- estuvimos en la casa de Nicolás Sánchez Osorio". Cuando resultó evidente que Fox había ganado, llegó un chofer de parte del presidente electo para recoger a Corcuera. "En la fiesta, estábamos seguros de que se iban a casar".

Cuando alguien le recuerda los rumores, Corcuera sonríe. No fue a la casa de campaña porque no quería molestar a Marta. "Vicente siempre fue correcto conmigo -dice, con una voz deliciosamente ronca-. Nunca hizo un approach. Cuando un hombre está interesado, tú sabes: hace un approach". Por decir lo menos, habría sido una pareja anómala. Corcuera es una mujer de mundo que habla tres idiomas, conoce Nueva York y París como la palma de su mano, y ha sido anfitriona del sha de Irán, Henry Kissinger, Plácido Domingo, Frank Sinatra y la realeza de diversos países europeos. Fox, en cambio, es un ranchero que usa botas de charol en eventos de Estado.

En aquellos tiempos, cuando ganó la Presidencia, la relación entre Fox y Sahagún era un secreto. Entre los pocos que tenían pistas se encontraba Corcuera. "[Antes de la elección] Marta me invitó a tomar un café. Me platicó que estaba enamorada de él, y que esperaba que un día se casaran".

Corcuera es la presidenta del consejo editorial de Caras, una de las revistas de sociales más exitosas de México. Escribe una columna mensual que describe, con cierta nostalgia, la dolce vita que vivía con su esposo Quique entre la ciudad de México, Acapulco y un sinfín de castillos en Europa.

Pero cualquiera que ya ha visto una telenovela o a quien le hayan narrado un cuento de hadas debe imaginarse que la vida de los Corcuera no fue completamente un paraíso. Un mes después de que nació Luis, su primer hijo, en 1970, Quique le informó a Viviana que debía hacer las maletas: iban a pasar Navidad en Europa, y las nanas se encargarían del bebé. Cuando ella empezó a gimotear, Quique se mostró impaciente: sus padres, le dijo, se fueron de viaje desde que él era un recién nacido. Tres años más tarde nació Vivianita, la única hija de los Corcuera, y en 1975, Enrique, el más joven. Corcuera dice que conoció a sus hijos hasta que fueron adolescentes.

La tarde del 1 de julio, Corcuera dijo que estaba más contenta que nunca. Su novio Martín es un abogado que el 2 de julio fue elegido diputado de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. En conversación, Olavarrieta, militante del PRI, se muestra como un caballero serio, con una inteligencia aguda. También es atractivo, y 17 años menor que ella, aunque cuando están juntos, se ven cómodos y a gusto. Los resultados oficiales de las elecciones le dieron a Calderón, el conservador del PAN, un escaso triunfo por menos de 1% de los votos. Luego el Tribunal Electoral ordenó el recuento de algunas casillas impugnadas y el país entró en un conflicto postelectoral que incluyó airadas protestas por parte de los seguidores de López Obrador. Corcuera, militante panista, conoce a Calderón y cree que es un estadista cuya presidencia sería "en beneficio de todos los mexicanos". Su comentario hace alusión a López Obrador y su plataforma de "primero los pobres". Ella compara al izquierdista con Perón, el hombre que, en forma indirecta, le quitó tierras a su padre: "Los reconozco como líderes sociales, pero no comparto plenamente sus ideales, pues considero que primero son todos los mexicanos".



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