Acusados de fraude al IPN simularon plagio
Para cometer el fraude contra el Instituto Politécnico Nacional (IPN) por más de 55 millones de pesos, dos ex empleados del instituto, Rogelio García Paulín y Salvador Ramírez, simularon el secuestro simultáneo de sus padres en septiembre pasado. Nadie cree esa historia. Por el contrario, la Procuraduría General de la República (PGR) encontró pruebas suficientes para acusarlos de aprovechar su cargo para realizar el desvío del dinero desde sus computadoras. Ambos ex empleados del IPN planearon una estrategia que a las autoridades de la PGR les pareció más que burda. Igual que la coartada de su coacusado, Juan Luis Muñoz Sánchez, quien recibió en una sola operación el depósito de 38 millones de pesos en la cuenta de su empresa. "Fue una operación normal para mí porque tengo otros negocios", consideró ante los fiscales. A final de cuentas, el fraude se impidió por minutos y por la llamada de un empleado bancario que alertó a funcionarios del IPN de una serie de operaciones "sospechosas". Así se logró evitar el pago del dinero y recuperó los más de 55 millones de pesos que se pretendían desviar del pago de la nómina de los empleados, de acuerdo con el expediente del caso y al que tuvo acceso EL UNIVERSAL. Empleados del área financiera del IPN, Rogelio García Paulín y Salvador, recordaron que alrededor de las 10:30 horas del 28 de octubre pasado, cuando ambos se encontraba en sus oficinas, recibieron cada quien por su lado sendas llamadas a sus celulares. En forma idéntica, según ellos, una voz de hombre les advirtió que tenían secuestrados a sus padres. En el caso de García Paulín se encontraba su padre y, por parte de Salvador Ramírez, su madre. Los secuestradores, de acuerdo con el testimonio de los acusados, les advirtieron que para no hacerles daño tenía que realizar una serie de transferencia de dinero a diversas cuentas. No se conocían Hasta antes de esas llamadas, ni Rogelio ni Salvador se conocían. Supuestamente los plagiarios los pusieron en contacto y les dieron instrucciones para que se comunicaran y efectuaran las transferencias. Así, sin haber hablado nunca antes, los dos ex empleados del IPN hablaron y en tan sólo unos minutos se pusieron de acuerdo para desviar en tres transferencias bancarias por una suma total de 55 millones 862 mil pesos. Las transferencias, según el documento, fueron realizadas a las cuentas 000009100146847536 por un monto de 37 millones 531 mil 185 pesos a favor de Mega Obras Civiles y Eléctrica, de acuerdo con el expediente 18/2006. La otra operación ilegal se realizó a la cuenta 000009100147648537 por un monto de 16 millones 335 mil 96 a favor de Comercializadora Bargyobry SA, según consta en el citado documento. La última transferencia indebida de recursos se realizó hacia la cuenta 000009100137503849 por un monto de un millón 995 mil 313 pesos a favor de Grupo Constructor y Comercial. Antes de efectuar esas operaciones ilegales, ninguno de los dos ex empleados del IPN -según sus propias declaraciones- pensó en las consecuencias de sus actos. "No pensé en ningún momento en llamar a la policía, por el temor de que le hiciera algo a mi padre", dijo en su declaración García Paulín. Los supuestos secuestradores de sus padres aparentemente los tuvieron vigilados y sabían en todo momento de sus movimientos, qué hacían o hablaban con otros empleados o sus jefes. Incluso los plagiarios les dijeron a los ex empleados del Instituto Politécnico Nacional dónde abandonar los celulares a los que les llamaron. Ello canceló supuestamente la posibilidad de saber los números de los teléfonos de donde hablaron los secuestradores de sus padres, quienes después de las transferencias regresaron sanos y salvos a sus domicilios, indicaron.





