Starbucks: estatus con aroma de café
"El Starbucks es bueno, bonito y caro, pero lo bonito siempre es caro", dice Eduardo Díaz de León, un joven adicto a las famosas combinaciones de la marca del café que está de moda en el mundo y en México. Pamela, estudiante de la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac, dice que consciente o inconscientemente tomar café en el Starbucks te da estatus. "Todos venimos porque está de moda, es fashion y si estás, por ejemplo, en el Starbucks de Masaryk, de Interlomas o de la Ibero, o sea en cualquier colonia nice, entras en ese círculo de forma inmediata", dice. Sentadas en una mesa del Starbucks de Masaryk, considerado uno de los más fashion de la ciudad de México por la clientela que recibe y que incluso tiene valet parking, un grupo de jóvenes más bien guapas vestidas a la última moda, con jeans pegados y playeras de marca, toman un café latte light. A su lado hay una mesa con varios jóvenes que también visten con los atuendos más novedosos y beben un moka helado con crema batida. -¡Qué padres tus pantalones! -dice una de ellas-. ¿Dónde los compraste? La chica responde y la plática continúa mientras uno de los jóvenes se levanta, de reojo ve a las chicas y hace señas a sus amigos para que se les acerquen, al tiempo que va por otro café a la barra que exhibe pasteles, galletas y sandwiches, todo de importación. Imagen de lujo Aunque todos los Starbucks parecen a simple vista iguales, no lo son. En Estados Unidos, por ejemplo, algunos resultan cafeterías de paso y se encuentran en cualquier supermercado, como en Canadá y en algunas ciudades europeas, en cambio en México se les atribuye una imagen de lujo, como sucede con otras cadenas internacionales como el restaurante francés Au Pied du Cochon, que en su país de origen recibe, sobre todo, a los estibadores y obreros. Aquí a gente pretenciosa y políticos trasnochados. Las características de los starbucks en la ciudad de México, difieren de acuerdo con las zonas en que se ubican, así por ejemplo, en los de la colonia Condesa su clientela se distingue no sólo por su manera de vestir, sino por sus aires intelectuales, no falta el que con computadora en mano intenta resolver su vida académica en las mesas del exterior, fumando para calmar los nervios y con un expresso macchiato para acelerar la neurona. En el del World Trade Center, un establecimiento dividido en dos plantas, además de una terraza que da a la avenida Insurgentes, hay que llegar temprano y de buenas para esperar a que se desocupe un lugar y apoderarse de alguno de los mullidos sillones que lo decoran . Aquí los visitantes son ejecutivos con corbata y señoritas en traje sastre. En todos los casos el atuendo es muy importante y las fachas no se valen. Sophia, una chica de cabellera larga con rayos rubios y ojos verdes, dice: "Mira, te tienes que vestir más o menos para que te atiendan bien. Date cuenta, aquí hasta los empleados son bonitos y preparados. Yo sé que la mayoría están en una universidad privada, o por lo menos en una buena prepa. Además hablan perfectamente inglés y todos han viajado por el mundo, para capacitarse o simplemente de vacaciones. Son niños fresa y en las mejores zonas, algunos hasta son guapísimos." Sin embargo, un ejecutivo de la empresa, quien no reveló su nombre porque tienen estrictamente prohibido dar entrevistas a la prensa, comenta que en el Starbucks de Insurgentes los clientes, sobre todo los domingos, suelen llegar hasta en pijama, "eso sí, muy cara". Aurora, estudiante de la Ibero, nos dice que a ella no le importa mucho el look y que por lo regular llega bastante fachosa, lo que le interesa es traer un café expresso con leche light antes de las 7 de la mañana para entrar despierta a su primera clase. Variedad Con una decoración tipo lounge que te hace sentir como en cualquier antro de moda, sólo que mucho más tranquilo, en el Starbucks hay más de 27 variedades de combinaciones de café con distintas capas de hielo, caramelo, leche y chocolate. -¿Cuáles son las más solicitadas? -Depende de la zona -dice el ejecutivo-. En Masaryk, por ejemplo, las chavas piden todas las combinaciones light y los chavos, que se cuidan mucho menos, las que tienen más dulce o crema batida. Daniela, otra fan del café Starbucks comenta que le encanta el smoothie con mucho caramelo y, aunque reconoce que siempre está a dieta, cuando sabe que lo va a tomar procura no comer nada durante el día. Asimismo, en las zonas de oficina, por ejemplo en plaza Alameda, los más solicitados son el café del día y el capuccino. Para los especialistas en marketing el fenómeno de Starbuks constituye un verdadero caso de estudio. María Elena Sánchez Pardo, directora de la empresa Comunicación Integral, dice que esta marca es el prototipo de la mercadotecnia moderna donde se combinan un producto de calidad y buen servicio con el mercado de los jóvenes. "Se trata de una paradoja, pues más que vender café vende la experiencia de tomarlo. No sólo las bebidas son personalizadas, sino incluso al momento en que pagas en la caja apuntan tu nombre en el vaso para que a la hora que te la entregan sientas que la hicieron para ti".





