Identifican casa donde filmaron narcovideo
La casa donde sucedió la tortura y la ejecución de uno de los presuntos integrantes del grupo de sicarios de Los Zetas que aparecen en un video fue identificada por una mujer que fue llevada a ese sitio y posteriormente liberada con su hija. Norma Elizabeth Olguín Servín, quien acompañaba a Juan Miguel Vizcarra, el presunto sicario de Los Zetas y quien fue ejecutado frente a la cámara, reveló que en ese domicilio, situado en la calle de Andrés Sufrev, entre los números 6 y 10 y frente al número 25, en el fraccionamiento Costa Azul, en Acapulco, se encontraban otros hombres sujetos a tortura. Los gritos, dijo, se escuchaban en la parte alta de la casa. "A Juan Miguel yo vi cómo lo llevaron a la parte alta de ese lugar y lo golpearon con un tubo en el estómago. Luego observé cómo bajaron a varios hombres y los metieron a una habitación", según declaraciones e informes de cateos contenidos en el expediente 88/2005 del Juzgado Quinto de Procesos Penales Federales. Antes de ser llevada a esa casa junto con Juan Manuel Vizcarra y su menor hija, los tres fueron interceptados por los ocupantes de cuatro camionetas tipo Suburban y de las cuales descendieron unos 12 hombres vestidos con uniformes de la AFI, y provistos de armas largas y pistolas. "Cuatro de ellos se acercaron a Juan Miguel y lo llevaron hacia una de las camionetas. A mi hija y a mí nos llevaron a otro de los vehículos", relató en su declaración la testigo. "El que iba al mando de esos hombres armados se comunicó con alguien por celular y le reportó: ´Estamos en el lugar cero y vamos al lugar de punto´". Dicho esto, los tres secuestrados fueron llevados hasta la casa antes citada, la cual fue identificada por estar pintada de color melón, con un jardín en la parte trasera y alberca. Una vez en ese lugar, la mujer y su hija fueron conducidas a una habitación en la planta baja, donde escuchó cómo uno de sus plagiarios se comunicó por radio con Édgar Valdez Villarreal, La Barbi. Uno de esos hombres, dijo la testigo, llamó por un radio pequeño y dijo: "Barbi... perdón, comandante, suba". Me dio la impresión, agregó Olguín Servín, que el sujeto se había equivocado al decir ese apodo y de inmediato corrigió al decir comandante. Posteriormente y durante más de una hora, los gritos por la tortura contra Vizcarra continuaron. Al final, un hombre bajó y se dirigió a su compañera para decirle un mensaje de su pareja: "Me mandó decirle que la quiere mucho". "Luego de ello observé -dijo- cómo bajaban a dos muchachos que iban esposados de las manos y todos golpeados. Uno de ellos era muy joven, de tez morena, alto y delgado, con cabello muy corto." Al declarar ante un fiscal y al serle mostrada una fotografía, Olguín Servín lo reconoció. "En este momento me entero que ese joven es Sergio Alberto Ramón Escamilla. Lo reconozco plenamente sin temor a equivocarme, ya que aunque iban con la cara agachada, sí alcancé a verlo". Al otro hombre que iba también con la cabeza agachada igualmente lo reconoció. Se trataba de Merinos, un compañero de trabajo de la empresa donde trabajaba su pareja en Nuevo Laredo, Tamaulipas. "Me causó extrañeza que estuviera Merinos en esa casa también y donde yo estaba cautiva. Yo me hice la disimulada, ya que si acaso mostraba abiertamente que lo conocía tal vez hubiera corrido peligro mi vida y la de mi hija". La mujer fue finalmente liberada tres días después por sus captores, pero con una advertencia: "No denuncie, olvídese de todo esto y viva su vida... olvídese de todo lo que vio".





