Tito Guízar, cantante de toda la vida

. (Foto: LEO MORALES/El Universal )
Tito Guízar mantuvo casi nítida su voz de tonos graves, pero sobre todo conservó la pasión que marcó su vida: el canto. Sus palabras lo reafirman: ?Fíjese, a los 91 años cuántos cantantes se han muerto o ya no cantan. Yo todavía tengo voz?. Entonces su boca se abre grande y como un muchacho que con emoción descubre el alcance de su voz, al vocalizar emite un largo: ?Aaaaaaaaa...?, que dura casi medio minuto. Luego aparece la risa en su rostro, marcado literalmente por la vida, y el cantante añade: ?Sentado, parado, sin vocalizar, doy la escala que me enseñó mi maestro a quien le debo todo. Me dijo que no había que cantar con la garganta porque se lastima; debía hacerlo con el diafragma, con el aire... esta es la verdadera escuela italiana del canto?. ?¿Todos los días canta? ?Sí, vocalizo y compongo. En las mañanas despierto a mi nieto para que oiga fragmentos de mi última composición. Siempre me dice: ?¡Está bonita!?, ¿qué me va a decir?, jamás esperaría que dijera lo contrario. Tito Guízar nació en la ciudad de Guadalajara, un 8 de abril de 1908... ¿Hace cuántos años? ?¿Qué recuerdos tiene ahora de su niñez? ?Estudié con los padres maristas y jesuitas. Nací el 8 de abril de 1908 y además al principio hasta los 10 años ni sabía lo que cantaba, pero cuando me cambió la voz a los 12 años estaba yo cantando en el baño y mi mamacita me oyó, ella era una cantante muy buena, se llamaba Adela Tolentino de Guízar, pero se casó y el marido, como eran antes, ya no la dejó nada más que dedicada a la casa. Pues ella me oyó cantar y cuando salí del baño me dijo: ?Oye, tú tienes voz muy bonita?. Ella me enseñó ?Ojos de juventud?, ?Dónde estás corazón?, ?Allá en el rancho grande?, bueno, canciones de aquella época. Y yo empecé a cantarlas hasta que un hermano de mi padre, que allá por 1925 era gobernador de Jalisco, me oyó cantar y me dijo: ?Yo voy a hacer un beneficio para el hospicio de Guadalajara y quiero que cantes en el teatro Degollado?. Ahí empecé a cantar. Tenía 17 años. ?De modo que su carrera empezó en Guadalajara... ?Sí, en el teatro Degollado, al final el aplauso fue bueno y me emocioné. Y dije: ahora voy a ser cantante. Pero resulta que en aquella época se perdió la revolución delahuertista y nos persiguieron a todos los que estábamos en ese borlote, por eso nos vinimos a México. Aquí me dediqué a buscar un maestro de canto, estudié con José Pierso, que era un impulsor de la ópera, ahí conocí a Ortiz Tirado y a Pedro Vargas. Fue entonces que me acerqué a unos empresarios que se llamaban Ortega y Prida que estaban haciendo el teatro Politeama. Yo nunca había hecho teatro, lo único que había hecho antes era una gira con la orquesta de la policía de México, porque no había mariachis, entonces se necesitaba ser policía para pertenecer a ese grupo. Una de esas veces fuimos a Centroamérica. Fue en ese tiempo en el teatro Politeamo que vino a vernos Emilio Azcárraga Vidaurreta y como yo no era actor me mandaron a un palquito para que cantara en los intermedios mientras arreglaban las escenas, y ahí canté con el cuarteto yucateco del Chido Ibarra, entonces cantaba canciones de Guty Cárdenas con mi guitarra. Don Emilio me oyó cantar y me dijo: ?Ese artista nos está haciendo mucha competencia porque él graba para los discos Columbia y yo represento a los discos Víctor de México, ¿quiere usted ir a grabar a Nueva York??. Casi se me hunde el piso, ¿cómo no iba a querer? De modo que me mandó junto con Bibriesca, un guitarrista, porque Guty Cárdenas no podía acompañarme y empezamos por grabar canciones de Guty. Don Emilio me dio una tarjetita para que fuera a ver a un joven compositor que él iba a impulsar muchísimo y que estaba teniendo mucho éxito, su nombre era Agustín Lara. En 1929 fui a donde se encontraba él y me enseñó varias de sus canciones y la primera que grabé, que causó un poco de discusión, se llamaba ?Sólo tú?, porque en el segundo verso decía Agustín que era medio atrevido: ?Si no me has olvidado, si todavía guardas algún recuerdo de aquella orgía?... Lo mandaron llamar, pero no le cambió y la canción fue un éxito. ?¿Qué más pasó en Nueva York? ?Estuve como seis años. Yo ya me iba a volver porque Bibriesca tenía muchas ansias de regresar, pero el señor Azcárraga me dijo: ?Quédate allá hombre, porque el radio viene con fuerza, a ver si te puedes colocar?. Y me coloqué en una estación de radio en Nueva York. Me quedé hasta que volví en 1936 a México y entonces me fui porque me habían contado que aquí había un café que se llamaba Tupinamba, que estaba en Bolívar y que ahí iban todos los directores principales de películas, todos los principales toreros, boxeadores, todos los bohemios. Uno de ellos era el cineasta Fernando de Fuentes, un día se paró por ahí y me fui a trabajar en uno de sus proyectos. La película se llamaba ?Cruz?, y la iba a hacer Esther Fernández. Pero volviendo a Nueva York, ahí conocí a Carlos Gardel; en cada una de sus películas ponía un tango como ?El día que me quieras? y entonces le dije: ?Como yo canto, me gustaría cantar el tema de una película?. Y me preguntó cuál; le dije: ?Allá en el rancho grande?, que en Estados Unidos ha sido un exitazo. Me dijo: ?Oiga, pus aquí me parece que la he oído, pero no estoy muy familiarizado?. Le estoy hablando de 1936. Llegué a México y la gente me conocía por los discos nada más, pero el señor Azcárraga tenía ya el teatro Alameda, lo iban a inaugurar con ?El Rancho Grande?, y me dijo: ?Después de la película no le quiere usted entrar para que la gente lo conozca en México?. ?¿Cómo llegó esa canción a usted? ?Mi mamacita me la enseñó. Era una canción que no se sabía quién era el autor, hasta la fecha no sé quién es el verdadero autor. Yo la canté en Estados Unidos pero no estaba registrada, entonces la Columbia Casting, que ahora es la RC me dijo, ?Mire, una canción que no está registrada aquí en Estados Unidos no se puede cantar porque nos puede demandar el autor; con un dólar usted vaya a Washington para que le registren como arreglo porque no es suya la canción, pero póngale una introducción, cualquiera y hágala larguita para ver si se la registran?. ?¿Nunca se supo quién escribió? ?No. A mí me ha dicho el señor Vargas, que es el hijo del original Mariachi Vargas, que precisamente fue su papá quien la escribió. Hay también un muy buen músico de nombre Uranga, que dice que él también la escribió. Son de la época de los años veinte, pero lo cierto es que nunca la registraron. ?¿Cómo aprendió a tocar la guitarra? ?Guty Cárdenas comenzó a enseñarme algunos acordes de sus canciones y yo aprendí más o menos lo que él hacía. ?¿En qué lugar de Guadalajara creció? ?A espaldas del teatro Degollado, en la calle Morelos 119. Fuimos nueve, y según parece en aquella época los matrimonios tenían mucha familia. Nosotros fuimos tantos a pesar de que muchos doctores de aquella época le dijeron a mi padre que ya no debía tener más hijos. Mi mamacita, en paz descanse, murió en 1937 a los 47 años, muy joven, pero tengo un recuerdo inolvidable de ella. Tuve la suerte de ver en el teatro Iris trabajar a una artista que era hija de Manolo Noriega, Carmen Noriega, ella cantaba en el teatro ?Estela Garzón?. Me enamoré de ella, pero en esos momentos me iba yo a Nueva York. ?Lo cual entiendo que marcó definitivamente su carrera... ?Sí, en efecto. Fue allá, trabajando de mesero en un club, que eran como cantinas para ricos porque habían prohibido la bebida, que fui a dar a una audición. Me contrataron porque estaba de moda una canción cubana que se llama ?El manicero?. Entonces formé un grupito con dos dominicanos, otro mexicano y yo, y fuimos a uno de esos clubes reservados. Allí iban a echarse sus copas todos los grandes artistas de entonces como Edy Carton y George Jersey. Recuerdo que les encantaban las canciones mexicanas, porque después empecé a cantar ?Varita de Nardo? y ?El rancho grande? y les encantaron también. ?Cuéntenos de Pepe Guízar, ¿era su primo hermano? ?Sí, pero era huérfano y él se fue a vivir a mi casa, nos criamos juntos, para mí era mi hermano, por parte de mi papá. Fuimos a la escuela juntos. ?En esos años de prohibición, ¿usted qué tomaba? ?No, yo no he tomado, por eso todavía a mis 91 años puedo cantar. De 32 que llegué a Nueva York fui al Metropolitan Opera House y me encantó y conocí a un tenor que cantaba ahí que se llama Tito Sccipa, que era como Caruso, menos, pero era un tenorazo. Entonces le pedí que me diera un boleto para ir al teatro y me lo dio hasta arriba en la galería. Yo le escribí una carta diciéndole que tenía una canción suya, porque cantaba en español, ?Princesita, princesita la de ojos azules y labios de grana?, que era española y él la introdujo en el mercado. Yo le pedí que me enseñara a cantar y me puso varias arias como ?Una furtiva lágrima?, de la ópera ?Elíxir de amor?, o ?La donna e movile?. Pero entonces él me escribió y me dijo ?Te voy a conseguir el Carnegie Hall?. Ahí no había cantado ningún mexicano, y yo era el primero. En 36 y 37 canté en ese célebre lugar una primera parte de ópera, pero luego pedí que en la segunda parte quería ponerme mi traje de charro y cantar canciones mexicanas y les encantaron. Entonces pensé: de aquí me voy a Argentina con la película ?Allá en el rancho grande?, porque ese va a ser mi futuro y nada más. Tomé el avión, le hablé a Fernando de Fuentes, eran muy difíciles las películas mexicanas en Argentina, pero necesitaban ese mercado aquí. Le dije que la iba a estrenar en el mejor cine de Buenos Aires, me deseó suerte, pero sabía que no era fácil. Era el año de 1937. ?Luego de Nueva York... Esta era una ciudad bonita... ?Era muy interesante, pero no tenía tantas fastuosidades, imagínese el Daily News, que era el mejor periódico que había valía 2 centavos, los mejores zapatos Florsheim 6 dólares... ?¿Usted vivía bien en Nueva York? ?Ya después que canté por radio tuve más dinero. Al principio fue muy difícil, pero como tenía el sueldo de México que me mandó don Emilio Azcárraga, nunca tuve dificultades allá. Claro que no vivía muy bien, pero vivía en apartamentito, pero después empecé a cantar en los teatros de allá, en el The Paramount Capitol, en el Roxi, que no había el nuevo, o sea el Radio City, después se hizo en la Sexta Avenida, entonces estaba en Broadway. Después en Argentina ya se empezó a correr la voz. El empresario me dijo ?Pero che, si ahorita tengo a Marlene Dietrich y a Charles Boyer en mi teatro, ¿cómo voy a poner una película mexicana si aquí ni de Gardel he puesto películas?? Me preguntó cómo me llamaba y cuando le dije, me preguntó: ?¿Es ese muchacho que está cantándole a Gardel? Si quiere presentarse en el teatro junto con la película y veo que está regular o buena, la pasamos... Si se presenta en el teatro, aquí hay un músico mexicano que se llama Posadas, él le va a formar una orquesta mexicana?... pasaban la película y después yo me presentaba con el coro de Buenos Aires del Teatro Colón. Entonces me fui directamente con el embajador mexicano que era Puig Casaurac y le dije: ?Présteme sarape, todo lo mexicano que haya, nopales, para adornar el teatro porque vamos a presentar una película mexicana ahí?. ?¿De veras?? ?Claro?. La presentamos, los periódicos nos aplaudieron mucho, dijeron: ?Caramba, no creíamos que en México hacían películas de esa categoría?, hasta les recomendaron a los directores argentinos que hicieran películas así, sobre gauchos. Nos hicieron muy buena crítica, duramos cuatro semanas. Los primeros dos días que estuvimos fueron horrorosos, teníamos 60 u 80 personas en un teatro de 3 mil 500 personas. Debutamos un jueves, el primer domingo que fui después de leer las criticas, íbamos con miedo. Pero la suerte nos cambió.





