Mucho tiempo y dinero para obtener sólo Paracetamol
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Naproxeno, Paracetamol, Ampicilina, Buticilina, Insulina, spray para la nariz, entre otros compuestos, son los medicamentos que los derechohabientes recibieron al acudir el viernes pasado al Centro de Canjes de Vales de Medicina del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
María Guadalupe Riestra Córdova, quien tiene 65 años de edad y está adscrita a la Clínica 22 del Seguro Social, ubicada al sur de la ciudad, por su edad y debido a su estado de salud tiene prohibido andar sola en la calle, pero explica: “Como mi hija trabaja fuera del Distrito Federal, no tuve más remedio que trasladarme a este centro de canje del Seguro Social para tener mis medicinas”.
Ella tuvo que acudir por Sucralfato y Omeprazol, medicamentos que no tenían en su clínica.
“Hay personas que son más viejas que yo, que no pueden caminar o subirse a un camión y muchas veces no se tiene (dinero) para tomar un taxi. Lo ideal sería que todas las medicinas estuvieran en las farmacias de las clínicas a las que uno va”, expuso Riestra Córdova.
Para algunos pacientes, lo práctico es que todas las farmacias de sus clínicas tuvieran las medicinas necesarias para evitar desplazarse tan lejos, lo que implica dinero y tiempo. Otros esperan que el programa funcione y que no se sature en el corto plazo.
Enojado por las cinco horas que invirtió para poder canjear sus recetas y vales por medicinas, David Valverde dijo que cuando el programa arranque oficialmente, ese lugar —el Centro de Canje del IMSS que está instalado en avenida Chapultepec y Circuito Interior— se va a saturar.
Cree que el vale de medicinas hubiera sido mejor cambiarlo en cualquier farmacia privada y no en el centro de canje que está a una distancia que para recorrerla se lleva más de una hora y media desde su casa.
“El trámite me costó más de cinco horas, vengo de Iztapalapa, de la Clínica 15 del IMSS, por lo que no es tan bueno cómo se dice, porque hay que gastar en pasajes para llegar y se necesita tener tiempo para poder hacer todo el trámite”, comentó.
Para empezar, detalló, “en la clínica me tuvieron que cambiar mi receta por una electrónica y para eso hay que hacer una fila para que te la hagan. Después trasladarte hasta aquí, donde me hicieron esperar, y eso que ahorita no hay gente. Vine por mi medicina, que es insulina. En la farmacia de la clínica donde me toca tiene un año que no la hay”, relató el señor Valverde
Domingo Neira Hernández, derechohabiente de la Clínica 94, ubicada en San Juan de Aragón, explicó que por lo general siempre le surten sus medicamentos en la farmacia. “En esta ocasión no había Avandia, que es para la diabetes y me dijeron que me la podían dar en este lugar, por eso vine y me atendieron rápido”.
María Gallardo llegó con su esposo al centro de canje de vales para medicinas. Ambos provienen de la clínica 24. “Muchas veces tardan en darnos nuestros medicamentos o no los hay. Nos piden que hablemos por teléfono y luego nos dicen que ya se terminaron y ahorita este centro de canje es fabuloso porque ya nos entregaron nuestras medicinas. Esto es bueno porque ayuda a que los pacientes no interrumpan sus tratamientos”.





