Les doy 5 días para que me den a mi hijo: padre de Alex

PROTESTA. Padres de los normalistas, integrantes de la CETEG y un grupo de encapuchados realizaron una marcha en Chilpancingo que culminó con el bloqueo de la Autopista del Sol, en la que exigieron la entrega con vida de los jóvenes. (Foto: JORGE DAN LÓPEZ / REUTERS )
Chilpancingo, Gro.— De sus manos pende una cartulina que dice: “Que mi dolor no te sea indiferente”, junto a la fotografía de Alexander Mora Venancio, el único normalista identificado por la Procuraduría General de la República (PGR), de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Porta la leyenda su papá, quien va durante el trayecto de la marcha retraído, caminando lento, con mirada triste.
Ezequiel Mora Chora, un hombre respetado en su natal El Pericón, una comunidad de las 49 que hay en Tecoanapa, municipio de la Costa Chica, tiene dos emociones a cinco días de que se cumplan cuatro meses de la “peor pesadilla de su vida”: tristeza y coraje.
Se ha enfermado desde hace cuatro meses, con mayor énfasis en los últimos días. Ha sufrido tres preinfartos, el último una semana después del Año Nuevo y sufre crisis nerviosas.
De su coraje lanza una advertencia: “Doy cinco días para que me entreguen los restos de mi hijo. Ya es más de un mes y medio que me dieron la noticia y no he tenido nada, exijo la vida de mi hijo desaparecido. Le digo al gobierno que no le creo nada. Me voy a sumar de lleno con los papás en las búsquedas, en las acciones...”.
La marcha que realizaron los integrantes del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) en Tecoanapa, fue corta y no muy numerosa, participaron no más de 800 personas.
Pero Félix Rosas Rodríguez explicó que fue una movilización simbólica y pacífica para recordarle a las autoridades de los tres órdenes de gobierno que la gente de Tecoanapa no olvida, y que exigirán los restos de Alexander, o que lo entreguen completo, con vida, pues ya tampoco creen en los peritos argentinos que trabajaron en paralelo a la PGR.
De la masacre de Ayotzinapa han pasado casi 120 días, pero los gallardetes con los nombres y los rostros de los 43 no dejan de verse en las calles, así se observó durante esta protesta: madres, hijos, hermanos de los desaparecidos gritaban al unísono: “¡Ayotzi vive, la lucha sigue!”, “¡Porque el color de la sangre jamás se olvida, los masacrados serán vengados!”. Fue un trayecto de kilómetros hasta llegar a la plaza pública.
De la Costa Chica guerrerense, donde está Tecoanapa, son originarios 17 de los 43 normalistas víctimas de desaparición forzada; ocho son de Tecoanapa, tres son nietos de Aquilina, una mujer de 70 años, quien camina gastando la suela de sus zapatos, justo enfrente de un hombre embozado que porta un cuadro del ex gobernador Angel Aguirre, con pintura roja simulando sangre que dice: “¡Asesino!”.
Félix Rosas, amigo de don Ezequiel, confiesa que le duele verlo así, tan destrozado, porque su vida acabó. El señor de 62 años conocido en Tecoanapa, porque su oficio de taxista se lo permitía, era muy sonriente, ahora no ríe, siempre está pensativo, abandonó su taxi, dejó perder su cosecha de maíz.
Nada lo reconforta, dice Félix: “Nosotros hacemos todo esto por los muchachos, por los 43, pero el gobierno no se ha preocupado por tener bien a los padres, se están en enfermando y ni el pésame le dieron a don Ezequiel”.
Ni las condolencias, mucho menos indemnización ha recibido Mora Chora. “Sólo palabritas”, él mismo cuenta, de las cuales está cansado. Quiere tener por lo menos algo de su hijo, sepultarlo aunque sea de manera simbólica, tener un lugar a dónde irle a llorar.
Creen que están vivos
Felipe de la Cruz, vocero de los familiares de los normalistas, dijo que continuarán buscándolos, ya que para ellos siguen con vida porque la Universidad de Innsbruck no logró determinar que los restos que analiza corresponden a los jóvenes.
Durante la marcha en Chilpancingo, que culminó con el bloqueo de la Autopista del Sol, padres de los normalistas, integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) y un grupo de encapuchados exigieron, la entrega con vida de los estudiantes. Ahí, De la Cruz sostuvo que la falta de resultados de los expertos les da la seguridad de que siguen con vida.





