Preocupa a Papa problema de violencia en México

ENCUENTRO. Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, saluda al Papa Francisco. (Foto: Especial )
El Papa Francisco manifestó su preocupación por la violencia, el narcotráfico y la pobreza que se vive en México, ante los obispos mexicanos que realizan la visita Ad Limina, a quienes recomendó intensificar la pastoral de la familia, de modo que, "frente a la cultura deshumanizadora de la muerte y se convierta en promotora de la cultura del respeto a la vida en todas sus fases, desde su concepción hasta su ocaso natural".
En el marco de la reunión Ad Limina a la que asisten los más de 100 obispos del país entre ellos, los cardenales Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el arzobispo de México, Norberto Rivera Carrera, Francisco les dijo:
"En la actualidad las múltiples violencias que afligen a la sociedad mexicana, particularmente a los jóvenes, constituyen un renovado llamamiento a promover este espíritu de concordia a través de la cultura del encuentro, del diálogo y de la paz".
En un encuentro realizado en el Vaticano el Pontífice, les subrayó: "No les compete aportar soluciones técnicas o adoptar medidas políticas", sino anunciar a todos la buena noticia de que "Dios, en su misericordia, se ha hecho hombre para salvarnos". "La fidelidad a Jesucristo no puede vivirse sino como solidaridad comprometida y cercana con el pueblo y sus necesidades, ofreciendo desde dentro los valores del Evangelio".
En la visita que inició el pasado 12 de mayo y concluirá el ultimo día del presente mes, el Papa Francisco les enfatizó a los ministros religiosos mexicanos que conoce la preocupación y desvelos que han tenido por los más necesitados, por las víctimas del narcotráfico y por los grupos sociales más vulnerables, así como su compromiso por la defensa de los derechos humanos y el desarrollo integral de la persona, y los animó a destacar "el aporte de la fe a la ciudad de los hombres para contribuir a su vida común".
Afirmó que en este contexto, la tarea de los fieles laicos es insustituible, por lo que pidió promover su responsabilidad y su adecuada capacitación para que vivan la fe en la familia, la escuela, la empresa, el movimiento popular, el sindicato, el partido y aún en el gobierno. "De esta forma, los jóvenes verán con sus propios ojos testigos vivos de la fe".
Destacó la importancia de la parroquia y pidió a los Obispos promover la formación y capacitación permanente de los sacerdotes, así como el encuentro personal con ellos, "sus primeros y más preciosos colaboradores para llevar a Dios a los hombres y los hombres a Dios".
Los exhortó a sostener y acompañar a los consagrados y consagradas, y a cuidar la promoción, selección y formación de las vocaciones al sacerdocio.
Critica la cultura de la corrupción
Por su parte, el presidente de la CEM, el cardenal Francisco Robles Ortega, al hablar a nombre de los obispos mexicanos, lamentó ante el Papa la cultura de la muerte que se vive en México, no sólo por los violentos y crueles homicidios del crimen organizado, sino por la práctica del aborto, al tiempo de que criticó la corrupción, la impunidad y la "ambición desmedida", así como la cultura de la legalidad, del compromiso social, de la corresponsabilidad ciudadana, la pérdida de la conciencia de la moralidad de los actos y las omisiones, "en fin, la realidad del pecado".
En un comunicado la CEM informó que Robles se refirió a "las hondas divisiones en algunos sectores de la sociedad, provocadas muchas veces por intereses de partidos políticos y grupos de poder que no buscan el bien común sino su propio beneficio".
Se refirió al abandono e indiferencia de numerosos bautizados católicos; la acentuada ignorancia religiosa, la ausencia del compromiso de muchos laicos en las realidades temporales, y el desconocimiento y falta de aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia.
Robles dijo que "Como Conferencia Episcopal nos hemos esforzado por acompañar el caminar de nuestro pueblo, poniendo especial atención a las familias, a los jóvenes, a los indígenas y a la pastoral vocacional, con pronunciamientos y orientaciones, valiéndonos también del Magisterio Pontificio y Latinoamericano, sobre todo del presente siglo".





