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Ya no nos lastimen: padres de normalistas

Alberto Morales Enviado| El Universal
Domingo 16 de noviembre de 2014
Ya no nos lastimen: padres de normalistas

Ayer llegó a las seis de la mañana a Tlapa de Comonfort la tercera caravana informativa Julio César Ramírez Nava, que salió de Ayotzinapa, en el municipio de Tixtla.. (Foto: JORGE RÍOS. EL UNIVERSAL )

Dicen que el gobierno los ha engañado al decirles que sus hijos han muerto, que los han quemado


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Tlapa de Comonfort, Gro.— Son madres que hablan náhuatl y se abrazan con fuerza para reconfortarse. Una de ellas comparte en su dialecto su dolor, porque es madre de uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa, quienes desde el pasado 26 de septiembre fueron víctimas de desaparición forzada. La mujer dice “gracias” en murmullos.

“Me duele lo que les pasa porque somos humanos no se merecen eso, por ello los apoyo, yo soy de San Juan Puerto Montaña, indígena de Metlatonoc, me duele porque también tengo hijos”, dice una mujer a su compañera de penas.

Ayer llegó la tercera caravana informativa Julio César Ramírez Nava, que salió de Ayotzinapa a las seis de la manaña, a este municipio enclavado en el corazón de la Montaña Alta, en el sur de Guerrero.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Tlapa es una de las comunidades con mayor rezago social de la entidad, sin embargo, sin importar su pobreza, decenas de personas se acercaron a la plaza principal a recibir a los padres de los normalistas desaparecidos.

Les llevaron víveres, ropa, zarapes, colchonetas, más de 12 mil pesos que recolectaron del patronato de escuelas, la Diócesis de Tlapa, el Tecnológico, pero sobre todo les dieron afecto a los padres que guardan la esperanza de todavía ver a sus hijos con vida.

Un joven de una secundaria técnica de Zumpango se acercó a los padres y les dio un sobre con 2 mil pesos que juntó con sus compañeros para solidarizarse con el movimiento.

“Sí quisiera llevarme una foto para que vean que sí se entregó el dinero”, dijo.

Del Consejo de Comunidades de la Montaña, Martha Ramírez, declaró que vienen a acompañar a las personas porque también son gente de la región indígena de la montaña que les duele lo que pasa a los estudiantes, porque también ellos son afectados por toda la injusticia que hay en todo el país.

“Si hablamos de un Estado de derecho, éste tiene que existir, vemos mucha deficiencia de los gobernante, hay mucha negligencia, necesitamos información verídica porque lo que el gobierno está argumentando no es creíble”, afirmó.

Bajo el intenso sol de la montaña, la caravana marchó por las calles de esta ciudad hasta el Zócalo, la manifestación tuvo un tinte político por las consignas contra las autoridades, pero también por ese recuerdo de la lucha obrero campesina donde citan a Marx, Lenin, y por supuesto al Che Guevara.

El momento revolucionario se rompió de seco al llegar a la plaza principal. El padre Miguel llamó a todos, a tlapanecos, maestros, activistas, marxistas, leninistas y trosquistas.

“Hermanos, fieles y laicos, preocupados por los acontecimientos violentos de Iguala, que como consecuencia tuvieron un grave deterioro para la justicia y la paz social”.

El prelado dio un discurso de amor y reconciliación, pero también se sumó a la exigencia social en la cual se ha volcado un país entero: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Piden pasar a las propuestas. Desde un estrado que se improvisó como pulpito el padre Miguel comentó que en medio de esta crisis, que como nunca antes en los últimos años se ha manifestado contra la corrupción, contra la impunidad y la corrupción de algunas autoridades, “creemos que es necesario pasar de las protestas a las propuestas, que nadie esté como buitre esperando los despojos del país”.

Al terminar la ceremonia, el padre Eleucadio Ortega, padre de Mauricio, estudiante de primer año, afirmó que su corazón y el de toda su familia están muy tristes.

“Mi hijo está desaparecido, me siento triste, quisiera volver a ver a mi hijo con vida. Por eso quiero que nos apoyen para que los 43 alumnos lleguen con vida. Muchas gracias señores”, declaró el indígena, quien habla por los padres.

Y le pidió al gobierno que ya no los lastime, porque los han engañado al decirles que sus hijos han muerto tres veces, que les prendieron fuego.

“Ya no nos lastimen”, afirmó conmovido desde el corazón de la montaña.



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