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Ahora en Guerrero, los rifles de madera

José Guaderrama y Alberto Morales| El Universal
Domingo 07 de diciembre de 2014
Ahora en Guerrero, los rifles de madera

MUESTRA. El pasado 1 de diciembre miembros de la CETEG portaron armas de madera durante la jornada de protestas en apoyo a los padres de los normalistas de Ayotzinapa. (Foto: JORGE RÍOS / EL UNIVERSAL )

En 1994 causaron asombro en Chiapas, tras el levantamiento del EZLN; esta vez aparecieron en las protestas por la desaparición y asesinato de alumnos de Ayotzinapa, maestros y luchadores sociales

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Los rifles de madera, aquellos que en 1994 causaron asombro en Chiapas tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), están de vuelta.

A principios de semana, embozados a bordo de una patrulla estatal de la que se apoderaron, y en la que pintaron el número 43, recorrieron las calles de Chilpancingo ostentando sus armas, de madera, como símbolo de su lucha.

De acuerdo con estudios antropológicos de la imagen en torno al Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, los fusiles de madera forman parte de la instrucción en la guerrilla, son clave para su identificación con ella, de cómo habrá de conseguirse el grado, el respeto y para ser aceptado en la comunidad.

“El fusil de madera se convierte en el medio a través del cual el escuelante demuestra, en el terreno, que está en capacidad de encargarse de un arma verdadera”, establece el documento llamado “Fusiles de madera: rituales de paso y procesos de inserción simbólica en la guerrilla colombiana”, de Carlos Francisco Cárdenas Ángel y Carlos Arturo Duarte Torres.

Domingo, uno de los combatientes en Ocosingo, Chiapas, con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en un fragmento que se rescata en el libro “Viajes al desierto de la soledad: un retrato hablado de la Selva Lacandona”, dice: “Nosotros nomás íbamos a hacer bulto. Íbamos para que los soldados se asustaran de ver tanta gente alzada, para que ellos se acobardaran. El instructor nos dijo: ‘Ustedes están pendientes: cuando vean a un militar muerto le quitan el arma y se suman a la lucha. Mientras tanto, permanezcan haciendo bola’.

“De los que traían los rifles de madera no quedó ni el polvo”, agrega en su testimonio, y días después fallece.

Miguel Ángel Godínez Bravo, jefe del Estado Mayor Presidencial en el gobierno de José López Portillo y comandante de la VII Región Militar durante el conflicto en Chiapas, afirma en 1994: “Ellos se llevaron injusta y criminalmente a un grupo numeroso de indígenas y campesinos, engañándolos con rifles de madera. Eso de por sí es verdaderamente criminal. ¿Cómo es posible mandar adelante de nosotros a mujeres y niños desarmados para servir materialmente de blanco?”.

Y se hace otra pregunta: “¿Quién es más criminal: el soldado que disparó a un hombre que tenía un fusil de madera, que lo vio de noche a cien metros de distancia y que no sabía que era un fusil de madera, o el que traía a esas personas con un fusil de madera?”.

Hoy los rifles de madera surgen de nuevo en Guerrero, también con su variante de hierro. Durante las protestas por la desaparición de los 43 normalistas se han visto jóvenes con objetos de este tipo.

'El Comandante', uno de los líderes de la avanzada de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG), cuyo nombre se reserva, asegura el pasado 1 de diciembre, durante la jornada de protestas, que usaron los rifles de madera como un “simbolismo y forma de rechazo” al asesinato de profesores, estudiantes y luchadores sociales de Guerrero.

“Queremos hacer hincapié que nosotros como movimiento, aunque no hemos tomado las armas, algunos tendrán esa línea. Nosotros hacemos patente que habrá quienes en su momento, como en la época de la Revolución, [tomen las armas]. No se descarta que en algún tiempo pueda existir un levantamiento igual”, declara a EL UNIVERSAL.

Reconoce que tiene claro que en Sudamérica los rifles de madera están relacionados con procesos de iniciación de grupos subversivos o guerrilleros y que los movimientos sociales siempre han estado vinculados a la guerrilla.

“Nosotros respetamos la lucha de cada quien, nosotros no somos guerrilla; sin embargo, para nosotros la lucha es pacífica y social. Para nosotros es un simbolismo, pero las armas nosotros no las tenemos”, pero acepta que “habrá quien sí las pueda tener”.

—¿Por qué usar un AK-47? —se le pregunta.

—Todo tiene una simbología, son armas que fueron utilizadas en contra de nuestros compañeros estudiantes, es una manera de decirlo, de que fueron masacrados, que son exclusivas de la gente del narcotráfico y que lógicamente sabemos que también están coludidos con las autoridades”.

Para el investigador Javier Oliva, experto en temas de seguridad e investigador de la UNAM, los grupos se mueven con simbolismos o lenguajes simbólicos que tiene que ver con procesos de subversión.

“Las armas aunque sean de madera tienen una función de disuasión, es decir, de avisar que están dispuestos a utilizar la violencia, entonces, estos artefactos de madera tienen una función de disuasión de que están dispuestos a usarlos no como tales, sino como armas contundentes. Entonces sí tiene un alto nivel de simbolismo”.

—¿Aunque sea un cuerno de chivo, el arma preferida por los grupos criminales?

—Sí claro, tiene un sentido de amedrentamiento a los demás, puede ser un fusil Barret, un RPG5 [lanzacohetes], pero tiene el mismo sentido de amedrentar. Hay que estar atentos para que este tipo de expresiones no proliferen y terminen por vulnerar al final de Estado de derecho.

En una entrevista pública de 1994, Edén Pastora, más conocido como el Comandante Cero, acepta que son los recién incorporados quienes usan fusiles de madera, “como tácticas divisionistas para que el enemigo se distraiga disparándole a éste que tiene un arma de palo, mientras que le da a otro la oportunidad de moverse en una guerra de posición o movimiento, o en un desplazamiento, mientras que las mejores armas están en manos de los más experimentados, de los mejores guerrilleros, y los fusiles de madera y machetes están en manos de los que se acaban de incorporar, de los inexpertos.

“La política es distraer al Ejército, pero después lo usan políticamente de esa forma para desvirtuar al adversario, usan a esos muertos para hacer propaganda”, dice el ex guerrillero y líder del Frente Sandinista.



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