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"Vas a morir, perro", le dijeron a federal al golpearlo

Dennis A. García Enviado| El Universal
Lunes 15 de diciembre de 2014

Integrantes de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) se enfrentaron con elementos de la Policía Federal Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

El encontronazo se llevó a cabo sobre la Avenida Insurgentes, en Chilpancingo, Guerrero Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Alrededor de las 06:00 horas, la CETEG comenzó a colocar vallas sobre esa avenida con motivo del concierto en solidaridad de los familiares de Ayotzinapa Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Los normalistas que ayudaban en esa actividad, informaron que fueron agredidos por los Federales Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Luego inició un roce de palabras entre los policías, quienes les pedían a los docentes de la CETEG que dejarán salir a los elementos que se habían quedado al interior de un hotel Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Los presuntos maestros ingresaron al hotel y sacaron a tres personas que al parecer eran Policías Federales Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Fueron golpeados y subidos a una de las camionetas que utiliza el magisterio Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Más adelante los esperaban los uniformados, quienes comenzaron a lanzar proyectiles Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Un saldo de cinco civiles y tres policías federales heridos, dejó el enfrentamiento Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Los agentes repelieron a los docentes con gases lacrimógeno y balas de goma Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL

Una persona vestida de civil que no fue identificada arrolló a varias personas y lesionó a un federal Cristopher Rogel Blanquet/ EL UNIVERSAL


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Chilpancingo, Gro.— Están desesperados por querer salir del hotel. Corren por los pasillos, se meten a un cuarto, salen. Se meten a otro. No saben qué hacer.

Son los policías Federales que no alcanzaron a salir del Hotel Diplomático y afuera ya los espera un grupo de encapuchados que están dispuestos a todo.

La rabia en contra de los policías se nota en sus ojos. La ira los atrapó y quieren descargarla en ellos. Varios son los que corren sin sentido en el laberinto sin salida.

Unos intentan abrir la puerta gris de metal para salir del hotel y buscar otras alternativas. Quizá saltar y fracturarse una pierna antes que ser golpeado con toda la furia. No lo logran.

Los golpes a la puerta principal aumentan de fuerza. El grupo de encapuchados furiosos ingresa al hotel ubicado en una zona popular, cerca del mercado de Chilpancingo.

Por más que lo intentaron los Policías Federales no lograron salir. Ya no hay otra que aguantar lo que venga.

¡Ya se los cargó la chingada! —Se escucha en los pasillos—.

Algunos se esconden en otras habitaciones. Tienen suerte porque no los encontraron.

No así los que pernoctan o se escondieron en los cuartos marcados con el 101, 102 y 103.

¡Ándele, muy chingón no!

¡Ya estuvo! ¡Paz! ¡Paz!

Llueven los golpes. No saben si cubrirse el rostro, la cabeza, el estómago…por todos lados entran los golpes.

Los gritos de dolor se escuchan en el pequeño hotel. Las escaleras blancas ahora son rojas.

Uno de los policías recibe patadas en la cara cuando es jalado por las escaleras. Su cabeza rebota en cada escalón.

Salen del hotel. Ahí hay más encapuchados y la tanda de golpes aún no termina. Con todo el odio los tres reciben más golpes. El filo de una pala impacta en la espalda de uno de los policías.

¡Vas a morir perro! —Expresa uno de los encapuchados—.

Como si fuera un “levantón” a los policías federales, que ya no pueden defenderse, los suben a una camioneta de la CETEG. Los golpes continúan.

Varias camionetas blancas avanzan, entre ellas en donde llevan a los federales. El rumbo es desconocido. El resto de los compañeros salió en su búsqueda, pero nada. Ni siquiera la intervención de Espartaco ayuda.

Al fila los tres policías privados de su libertad, delicados ante los golpiza recibida, son abandonados cerca de una caseta.



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