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"Han sido 2 meses de larga agonía"

Alberto Morales y Dennis A. García / Enviado y reportero| El Universal
Miércoles 26 de noviembre de 2014
Padres de los normalistas no aceptan que sus hijos fueron asesinados

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Tixtla, Gro.— “Han sido dos meses de larga agonía y de angustia”, afirma Felipe de la Cruz, representante de los padres de los 43 normalistas Ayotzinapa víctimas de desaparición forzada desde el pasado 26 de septiembre.

A 60 días de aquel “viernes negro” en Iguala, cuando los estudiantes fueron atacados por policías municipales y privados de su libertad, los padres saben que éstos han sido los peores momentos de angustia, lo que les cambió la vida. Que todos hemos perdido.

El gobierno federal mantiene un despliegue sin precedente para localizar a los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, y se han ubicado 12 fosas clandestinas con otras víctimas, pero de ellos, nada.

Desde el 4 de octubre que la Procuraduría General de la República (PGR) atrajo las investigaciones se ha capturado a 76 presuntos implicados, entre autores intelectuales, ejecutores, autores materiales del cártel Guerreros Unidos, pero no hay indicios del paradero de los normalistas.

Al cumplirse el día 43 de la desaparición, el procurador Jesús Murillo Karam reveló que las pesquisas indican que los jóvenes fueron asesinados, calcinados, y del crimen sólo existen como evidencia dos fragmentos óseos que serán sometidos a una prueba de ADN mitocondrial en Austria, para identificar a las víctimas. Los resultados tardarán varias semanas. La versión oficial no convence a los padres que siguen demandando: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

Entre los 76 detenidos están: 26 policías municipales de Iguala y 14 de Cocula, que atacaron y privaron de su libertad a los estudiantes y los entregaron al crimen organizado, así como 29 integrantes del cártel.

No obstante, los autores intelectuales del crimen, el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, señalados por integrantes de la organización Guerreros Unidos, como los que ordenaron contener al grupo, no enfrentan cargos por estos hechos en la PGR, y la mujer está bajo un arraigo que se vence el 15 de diciembre.

Entre los detenidos, tres confesaron haber participado en la ejecución de los normalistas en una improvisada hoguera en el basurero municipal de Cocula, siniestro que alcanzó los mil 600 grados centígrados.

Para mantener esa temperatura por 14 horas, los confesos mencionaron que utilizaron diesel, gasolina, llantas, leña, plástico, y todo lo que estuviera a su alcance. Los restos fueron depositados en bolsas negras para luego vaciarlas al río San Juan.

Exigen pruebas

Mario González, padre de César Manuel, recuerda que el día que el procurador anunció en la televisión que los muchachos habían sido asesinados, quemados en una hoguera, sus restos triturados y arrojados al río, salió del salón de la Normal porque quería estar solo por la rabia y la impotencia: “Me eché a llorar, fueron unos padres a verme, estaba furioso, me abrazaron, lloramos todos, me dieron ánimos para seguir adelante, porque no es lógico que los quemaron, ese día llovió toda la noche”.

Para Aristeo González, la tragedia es doble. Es padre de dos normalistas desaparecidos: Jorge Luis y Doria González. Dice que estos dos meses han sido de angustia para él y su familia. “No hemos tenido respuesta, exigimos su aparición lo más pronto posible”. Él es campesino, siembra maíz, frijol y jamaica. “Estos dos meses no hemos chambeado, estamos dedicados a aquí, la cosecha se echa a perder, ya levantamos el maíz, falta la jamaica y el frijol. Pero lo importante es esperar a mis muchachos”.



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