La relación franco-mexicana: del legado de la Revolución Francesa a nuestra era
La Revolución Francesa legó uno de los documentos universales más importantes del siglo XVIII, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, cuyos principios de libertad e igualdad del hombre animaron a los libertadores de América Hispana. Los pueblos del continente americano han conservado esta visión de los revolucionarios franceses de 1789 para enarbolar los ideales de independencia y resistencia a la opresión.
Desde entonces, los lazos que unen a México y Francia no han dejado de desarrollarse. La mutua admiración, es evidente. Mexicanos y franceses compartimos una visión humanista del mundo gracias a que somos partícipes del mismo conjunto de valores políticos, económicos y sociales, labrados a lo largo de nuestra evolución histórica. Ambos pueblos tenemos el mismo apego por el multilateralismo. Es en México donde el general Charles de Gaulle tendió la mano a Latinoamérica en 1964, en un viaje histórico, que pronto cumplirá su 50º aniversario y que coincidirá con la visita del presidente François Hollande.
Del mismo modo, la cultura ha sido un elemento constitutivo de nuestras respectivas identidades que nutre un diálogo renovado cotidianamente. La admiración que profesamos los mexicanos por el arte y las letras francesas es equiparable a la fascinación que suscita en Francia la civilización y creación mexicana. La huella de Francia es palpable en la genética de las instituciones culturales mexicanas.
Numerosos artistas e intelectuales antiguos y contemporáneos se han nutrido y continúan nutriéndose de la cultura francesa como Justo Sierra, Alfonso Reyes, Diego Rivera, Manuel M. Ponce, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Jaime Torres Bodet y Francisco Toledo. Por otra parte, desde la fascinación de André Breton y de Antonin Artaud hasta la reflexión audaz de Serge Gruzinsky y el relato agudo de Jean Marie Le Clézio, México forma parte de la noción francesa del fenómeno latinoamericano. Prueba de ésta es la exposición que presentó en 2009 de las riquezas de Teotihuacán en el Museo de Quai Branly y que maravilló al público francés al cual congregó.
Afirmamos que México y Francia son socios estratégicos porque compartimos principios y valores, y también aspiraciones que traducimos en acciones en el plano internacional. Numerosos son los puntos de aplicación de nuestra asociación: la promoción de los derechos humanos, cuya universalidad defendemos ambos países; la abolición de la pena de muerte por la que Francia y México hacen campaña; la lucha contra el crimen organizado, flagelo que no respeta ningún continente; el combate contra el lavado de dinero que alimenta los circuitos criminales; los esfuerzos contra la evasión fiscal que nubla la eficacia de nuestros estados y mina la confianza de los ciudadanos; la inclusión social para el acceso a los servicios sociales básicos y la lucha contra todo tipo de discriminación; la lucha contra el cambio climático en donde ambos países hemos suscrito los compromisos de la segunda fase del Protocolo de Kyoto; el desarrollo, cuyos retos consideramos que conciernen a todas las sociedades; la seguridad alimentaria a favor de la cual nuestros dos países obran en la ONU y, en el terreno, en los países más frágiles como Haití.
En este espíritu, sostenemos que México y Francia deben profundizar su relación bilateral y trazar nuevos ejes de cooperación mutuamente benéficos. La conformación del Consejo Estratégico Franco-Mexicano, por mandato de los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de Francia, François Hollande, en octubre pasado, que reúne eminentes personalidades de nuestros países tiene como primer objetivo la dinamización de la asociación económica entre la quinta economía mundial y la decimotercera que se encuentran actualmente debajo de su potencial.
Esta asociación renovada debe apoyarse también en intercambios científicos y universitarios crecientes. La realización, el mes pasado, en México del primer Foro Franco Mexicano para la Investigación y la Innovación, que reunió a cerca de 500 investigadores franceses y mexicanos, ha dado lugar a una dinámica prometedora. Nuestras universidades trabajan para multiplicar los programas de movilidad en beneficio de los jóvenes. Estas iniciativas contribuyen a establecer una asociación estratégica en beneficio de la competitividad de nuestros países.
Como en el pasado, afirmamos que hoy como ayer la cercanía entre los pueblos de México y Francia anima la voluntad de nuestros gobiernos por dar mayor contenido y ambición a una relación que es madura, respetuosa y cálida. Francia y México cuentan con todos los recursos para transformar sus aspiraciones en realidades concretas para beneficio de sus sociedades.
*José Antonio Meade Kuribreña es secretario de Relaciones Exteriores de México. Laurent Fabius es ministro de Asuntos Exteriores de Francia





