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La CNTE gana otro “round” y condiciona

Juan Arvizu| El Universal
Sábado 24 de agosto de 2013
La CNTE gana otro round y condiciona

PRESIÓN. Desde el miércoles pasado los maestros de la CNTE mantienen sitiado el Senado. (Foto: JUAN BOITES EL UNIVERSAL )


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Los que nunca esperan a nadie, como lo dicta la dignidad de su investidura, los senadores de la República, ayer esperaron hora y media al cerebro de la movilización de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un grupo de líderes integrantes de la Comisión Nacional Única, mientras que la ciudad volvía al caos, esta vez, por la obstrucción en vías rápidas que comunican al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

El poder del fuero senatorial estuvo frente a la capacidad de bloquear calles, impedir el uso de las cámaras de Diputados y Senadores, y hasta desquiciar el tránsito en las cercanías de otro sitio estratégico, el aeropuerto, y se dio el lujo de decir a los senadores que en este momento nada van a negociar. Ahora no, cuando ellos quieran.

Los maestros, al bloquear San Lázaro y el Senado, el miércoles y jueves pidieron ser escuchados por la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta. Ayer, tras exponer su verdad a los senadores en privado, ya a puertas abiertas a los periodistas declararon: “Venimos a manifestar que la justicia se hace en las plazas y las calles”. ¿Así o más claro?

El poder de legislar, frente al poder de plantarse en las calles. Estaban en una mesa rectangular. Uno de los lados largos, ocupado por los dirigentes de la disidencia magisterial, y en la cabecera, los senadores Emilio Gamboa Patrón (PRI), presidente de la Junta de Coordinación Política; Jorge Luis Preciado (PAN), Miguel Barbosa (PRD), Manuel Bartlett (PT). Y otros más.

Enteros, briosos, los maestros, tras casi dos horas de hablar, tenían cuerda para más. Habían presentado una lista de 15 oradores, pero al round ocho, se detuvo la conversación. Era suficiente.

Ya habían pedido de varias maneras que se derogue la Reforma Educativa. Así de sencillo. Y abrieron alguna de sus cartas: Están preparados para actuar en resistencia y desobediencia pacífica, que va contra la Reforma Educativa, “que va a tener su continuidad con las reformas energética y hacendaria”. Nítido.

Esa es la meta y la vía es la calle, y los contingentes, prestos donde quiera que haya CNTE. Nada más en Oaxaca hay 70 mil efectivos. Exigen que se revise todo el modelo educativo.

Así que lo visto esta semana sólo es la punta del témpano. Y si en la Cumbre de Yalta, Roosevelt, Churchill y Stalin midieron fuerzas por sus divisiones militares, la Comisión Nacional Única de la CNTE tuvo el poder para imponer su decisión de no entregar las sedes del Congreso y decirlo a los periodistas, con los senadores allí presentes.

Gamboa, Preciado, Barbosa, Bartlett y otros senadores escucharon cuando con voz aguerrida anunciaron que van por una “gran jornada nacional”, con un llamado a que los trabajadores del país se sumen a su movimiento, que busca la justicia de la calle.

Los periodistas empalmaron sus voces al preguntar a los maestros. Los senadores tenían expresiones de cansancio, rostros sin luz. Eran como figuras de un museo de cera. Subió de tono Francisco Nicolás Bravo, uno de los líderes del magisterio.

En eso se pusieron de pie los senadores y salieron del salón, cubiertos en el arrebatado momento de preguntas y respuestas. Ya afuera, Gamboa, en día de cumpleaños, escuchó preguntas atento y si perder un ápice del lenguaje conciliador respondió: Que se libere la sede del Senado, y calificó el momento como el secuestro del Congreso.

La sala de la reunión, a la que llegaron los líderes magisteriales con retraso pasó a su dominio. Se declararon listos para que los llamen de Gobernación y justificaron las acciones de caos emprendidas en la capital. Sólo así, dicen. Esto, parece, apenas empezó.



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