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Crónica “No sabemos si el camarón se escondió o se murió”

Marcos Muedano Enviado| El Universal
Martes 24 de septiembre de 2013
<b> Crnica </b> No sabemos si el camarn se escondi o se muri

ANGUSTIA. En Navolato, damnificados aún esperan los apoyos del gobierno en las inmediaciones de los albergues . (Foto: RASHIDE FRÍAS CUARTOSCURO )


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ANGOSTURA, Sin.— Doce horas han pasado desde que salieron del embarcadero. Al llegar, los rostros de Ezequiel y de su hijo Pedro denotan que las cosas no están bien. Hasta hace algunos días las jornadas de trabajo mostraban sus frutos en el contenedor de la panga. Ahora, tras salir del embarcadero a las 5:00 de la mañana y regresar por la tarde, la realidad es distinta.

“Con estos 10 kilos que pesqué, ni para la gasolina sale. De gasolina son casi dos mil pesos. Antes de Manuel nuestra pesca era de 60 kilos por jornada. Hoy, no sabemos si el camarón se escondió o se murió por el paso del huracán”, afirma Ezequiel Ávila, habitante de la comunidad de La Reforma, en el municipio de Angostura, donde el huracán tocó tierra el pasado jueves.

Por tres generaciones, la pesca ha sido el único sustento de la familia Ávila, pero en estos últimos días las cosas han cambiado. No tienen dinero para comprar agua y alimentos, y las despensas que llegan a la comunidad son escasas.

Por si fuera poco, la familia de Ezequiel perdió sus pertenencias al alcanzar más de dos metros el nivel del agua. Su casa se encuentra parcialmente destruida y no tienen dinero, ni para comer.

La realidad que enfrenta la familia Ávila es la misma de todos los hogares de este pequeño campo pesquero ubicado al sur de la entidad. Tras el paso de Manuel, la mayoría de los habitantes no han podido salir a pescar porque sus lanchas están averiadas, otros no tienen recursos para comprar gasolina y los pocos que se adentran al mar, no logran pescar lo suficiente para comer.

Los pescadores comentan que en los últimos días la pesca no ha sido como la esperaban.

Para algunos, la situación es critica porque tienen deudas y no hay pata comer. Los más optimistas confían en que la situación mejore pronto y aseguran que esta es una lección de la vida: “La naturaleza nos castiga por lo que le quitamos y lo poco que le damos”.

“La situación está muy difícil, la pesca de camarón no sale ni para mantener a una familia en este momento. Mi marido fue a pescar y sólo trajo seis kilos. Eso no nos alcanza ni para comer. Es muy poco. En los otros campos pesqueros es lo mismo. Aquí vivimos del mar. La situación es difícil, no es como antes”, narra Ángeles, habitante de la colonia 30 de Enero, una de las más afectadas por el paso de Manuel.

Los apoyos de particulares y de la Cruz Roja Mexicana han comenzado a llegar a este poblado que estuvo incomunicado por tres días, pero no son suficientes para cubrir las necesidades de una población que se disputa la entrega de las despensas.



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