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Ser mormón, talón de Aquiles de Mitt Romney

J. Jaime Hernández Corresponsal| El Universal
Domingo 26 de agosto de 2012
Ser mormn, taln de Aquiles de Mitt Romney

CONVOCATORIA. Romney se dirige a sus simpatizantes, durante un mitin en Powell, Ohio. El republicano será nombrado candidato oficialmente durante la convención del partido, esta semana. (Foto: JAY L APRETE EFE )

El aspirante presidencial republicano tiene un gran desafío: convencer al electorado que ve con recelo su religión

WASHINGTON.— Cuando Mitt Romney pronuncie el “Sí acepto” en la Convención Republicana de Tampa, Florida, donde será ungido oficialmente como candidato del partido a la presidencia, ser convertirá en el primer miembro de la Iglesia mormona en colocarse en la antesala de la Casa Blanca.

Sólo cuatro políticos de fe mormona han intentado conquistar la presidencia de Estados Unidos. Aunque Joseph Smith, el fundador de la Iglesia de Jesucristo de los últimos días, declaró su intención de contender por la presidencia en 1844, nunca materializó sus deseos.

En 1968, George Romney —nacido en el estado mexicano de Chihuahua—, gobernador de Michigan y padre de Mitt Romney, fue el primero de ese credo en intentar convertirse en inquilino de la Casa Blanca.

Luego tocó el turno al demócrata Mo Udall, un senador de Arizona que fracasó en el intento, en 1976.

En el año 2000, el senador por Utah Orrin Hacth se convirtió en el tercero, pero con igual resultado.

Las presidenciales de 2012 han demostrado ser las más propicias para un candidato mormón: Romney ha conseguido sortear el difícil tramo de las primarias, convirtiéndose en el único candidato nominado por el Partido Republicano que comulga con la primera religión Made in USA.

Sin embargo, el hecho de que Romney sea mormón ha alejado a muchos electores, republicanos incluidos, recelosos de esa religión.

Las primarias, de hecho, demostraron las resistencias del electorado blanco, cristiano y conservador contra Mitt Romney, cuya lucha por la Casa Blanca pasa, precisamente, por el replanteamiento y reetiquetaje del factor mormón.

Este esfuerzo sin precedentes incluye una ambiciosa y multimillonaria campaña publicitaria que arrancó hace ya casi cuatro años, con espectaculares en ciudades como Nueva York y en internet, que muestran el rostro más amable y menos conocido de una religión que se ha instalado en el centro del poder económico y político en EU.

El objetivo: asegurarse el apoyo de la base evangélica y conservadora en el movimiento del Tea Party y conjurar los viejos estigmas de una religión a la que la mayoría de los estadounidenses consideran una forma de “hermandad secreta”, una religión en “extremo militante” y con una agenda que va “más allá de la fe y la compasión” que dicen practicar.

Según la más reciente encuesta de Gallup, aproximadamente uno de cada cinco estadounidenses (18%) no votaría por un candidato mormón. Las resistencias del electorado siguen siendo prácticamente las mismas que en 1968, cuando 17% de los ciudadanos declararon que no votarían a favor del entonces candidato a la presidencia, George Romney.

“Hoy, 45 años más tarde, Mitt Romney, el hijo de George y quien será el nominado del Partido Republicano, se sigue enfrentando al mismo patrón de resistencia, confirmando que la situación frente a la religión mormona no ha cambiado mucho”, asegura el sondeo.

Aproximadamente la misma proporción entre los independientes (18%) dijo que jamás votaría por un candidato mormón y hasta un 27% de electores demócratas se opondrían a la idea de tener un líder mormón en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

En el caso del electorado negro o afroestadounidense, la más reciente encuesta elaborada por NBC/The Wall Street Journal es reveladora: Romney cuenta con el 0% de respaldo entre este sector, lo que podría explicarse por el veto que la Iglesia mormona mantuvo hasta 1978 contra el ingreso de miembros de raza negra a su comunidad.

A pesar de todos los elementos en contra, la campaña de Romney confía en que el electorado sabrá hacer de lado el poderoso prejuicio racial cuando acuda a votar el 6 de noviembre. “Supongo que confían en que en estas elecciones, el tema y la preocupación central de la mayoría de los electores será la economía y que la religión será la última de sus prioridades”, aseguró Michael Dimock, del Pew Research Center.

Durante la Convención Republicana que lo ungirá como su candidato presidencial, Romney tendrá la oportunidad de mostrarse como ese aspirante que, independientemente de su fe mormona, es la mejor opción para sacar a EU del atolladero económico en que se encuentra entrampado desde 2008.

“Será la oportunidad que tendrá Romney para presentarse como el candidato que será capaz de restaurar la promesa de un futuro mejor para millones que hoy siguen sin ver resultados bajo la administración Obama”, aseguró un estratega republicano vinculado a la campaña del ex gobernador de Massachusetts, el primer candidato mormón con posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca.



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