Sabios indígenas le quitan malos espíritus
BOGOTÁ.— El economista y periodista Juan Manuel Santos inició ayer su gobierno como presidente de Colombia convencido de que hará una buena labor en el país porque no pone en duda el poder espiritual de los sabios indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, ante quienes asumió su investidura de forma simbólica.
Santos, en compañía de su círculo familiar más estrecho y de algunos asesores, madrugó para viajar a la Sierra Nevada, donde recibió un bastón de mando de las etnias kogui, wiwa, arhuaco y kankuamo, que habitan un sector montañoso entre los departamentos caribeños de Magdalena y La Guajira. Los presidentes Andrés Pastrana (1998-2002) y Álvaro Uribe (2002-2010) visitaron a los “mamos” (sabios indígenas), pero ya como presidentes en ejercicio, por lo que la cita entre Santos y los nativos el mismo día de la investidura presidencial adquirió una connotación especial.
Vestido totalmente de blanco, Santos escuchó los consejos de los indígenas y recibió el bastón de mando, no sin antes comprometerse a ejecutar políticas que protejan de verdad el medio ambiente.
Su ministra de Medio Ambiente, Sandra Bessudo, una de las pocas invitadas al acto, tuvo que tomar nota del pacto.
La nueva primera dama, Clemencia Rodríguez, recibió en el lugar sagrado de los indígenas, Seyzhua, en jurisdicción del municipio guajiro de Dibulla, un huso para hilar algodón, que las mujeres de las etnias de la Sierra Nevada aprenden a manejar desde niñas.
Santos recibió un “nombramiento espiritual” para que encabece un buen gobierno, tras lo cual los indígenas le pusieron en las manos unas pulseras de algodón. Esas “aseguranzas” le permitirán liberarse de los “malos espíritus” y gobernar con la misma sabiduría de quienes se las entregaron.
Además, recibió cuatro “tumas”, unas piedras sagradas con un profundo significado en la cosmovisión de las tribus del Caribe colombiano, pues representan el agua, la comida, el mar y la tierra. Santos viajó luego de regreso a Bogotá con 14 delegados de las cuatro etnias de la Sierra Nevada como invitados de honor a su ceremonia oficial de investidura, en la Plaza de Bolívar.





