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La sustentabilidad como modelo de gestión

Marco Iván Escotto*| El Universal
Jueves 15 de marzo de 2012

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Hay mucha expectativa por saber si el tema de sustentabilidad es una moda, algo pasajero o una tendencia que señalará el modelo para gestionar las instituciones en el futuro. Intuitivamente, parece que la sustentabilidad es positiva, sin embargo podemos decir que ya hay avances en la demostración empírica de que realmente atrae beneficios tangibles a las empresas.

En noviembre de 2011, los profesores de la escuela de negocios de Harvard, Robert G. Eccles, Ioannis Ioannou y George Serafeim, presentaron la investigación El impacto de una cultura empresarial sustentable en el comportamiento y desempeño de la empresa.

Los académicos analizaron los efectos de una cultura corporativa sustentable en diversas facetas del comportamiento y desempeño de los resultados de la organización. Compararon 180 empresas que agruparon en dos conjuntos: por una parte, las empresas sustentables (ES), aquellas que voluntariamente adoptaron políticas medioambientales y sociales hace algunos años, concretamente a principios de los 90. Por otra parte, las empresas tradicionales (ET), las que no adoptaron casi ninguna de estas políticas.

Los hallazgos demuestran que existe una diferencia entre las compañías que implementan este tipo de políticas sustentables frente a las que no toman en cuenta su impacto medioambiental o social en su estrategia y operación.

Esta investigación arrojó que 52.7% de las ES, que cuentan con un consejo de dirección, tiene responsabilidades más definidas en cuanto a temas de sustentabilidad frente a 21.6% de las ET. Esto es relevante, ya que los Consejos monitorean y se aseguran de que la alta dirección esté tomando decisiones consistentes con los objetivos organizacionales; un mayor compromiso del consejo con la sustentabilidad asegura el cumplimiento de la estrategia.

Los incentivos económicos de la alta dirección tienden a estar más ligados a métricas en función de la sustentabilidad. De este modo, las ES presentan 35.1% en variables sociales y las ET 21.6%. En materia medioambiental, 17.6% y 8.1% respectivamente, y 32.4% frente a 10.8% en variables que miden la percepción externa.

Otro hallazgo interesante es que 45.9% de las ES tienen procedimientos más definidos para comprometerse con sus stakeholders, mientras que sólo 10.8% de las ET identifican a sus accionistas. Adicionalmente, 32.4% de las ES toman en cuenta sus preocupaciones en contraste con 2.7% de las ET que lo hacen, sin mencionar que 20.3% de las ES tienen reportes públicos frente al 0% de las ET.

Las ES suelen contar con más inversionistas con visión a largo plazo que las ET, cuyos inversionistas están enfocados a resultados a corto plazo. Asimismo, 54.1% de las primeras tienen más mediciones del desempeño enfocadas en información no financiera, mientras que el 16.2% de las ET no las poseen.

Finalmente, las ES superan a las ET en la parte financiera en el largo plazo. En términos de su acción en el mercado, invertir un dólar en un portafolio de ES a principios de 1993 lo hubiera aumentado a 22.6 al final de 2010. Por otra parte, un dólar invertido en un portafolio de ET hubiera incrementado su valor a 15.4 en ese mismo periodo.

En cuanto a su desempeño financiero, si hubiéramos invertido un dólar en un portafolio de ES a principios de 1993, el Retorno Sobre Activos (ROA) sería de 7.1 al final del 2010. En cambio, en las ET sería de 4.4 al final del 2010.

En cuanto a la Rentabilidad Financiera (ROE), si hubiéramos invertido un dólar del capital contable de un portafolio de ES a principios de 1993, éste hubiera crecido a 31.7 al final del 2010 frente al ROE de 4.4 en una organización tradicional en ese mismo periodo.

Quienes creemos que la sustentabilidad es una tendencia creciente para gestionar las instituciones con un impacto más positivo en la sociedad donde operan, encontramos que estos resultados son alentadores para demostrar sus beneficios.

De acuerdo con el estudio, un enfoque de creación de valor en el corto plazo y centrado en los accionistas puede resultar en la pérdida de valor en el largo plazo. Hay que ampliar la visión de las empresas para que su gestión sea más responsable con la sociedad y el medioambiente. La sustentabilidad es el modo de lograrlo.

* El autor es académico del IPADE



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