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Algodón, el transgénico más cultivado en México

Zacarías Ramírez| El Universal
Miércoles 03 de noviembre de 2010

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México tiene campos atractivos para la biotecnología agrícola. Tiene más de 105 millones de habitantes y una importante actividad exportadora hacia Estados Unidos, en especial de vegetales y frutas, pero hay poca disponibilidad de agua para riego en varias regiones agrícolas.

El mercado de protección de cultivos está valuado en 10 mil millones de pesos y en 7 mil mdp el de semillas tratadas en laboratorio (traits, que tiene en maíz, vegetales y algodón, los segmentos más relevantes, según la firma Bayer CropScience).

Por ahora los mayores cultivos con semillas genéticamente modificadas (GM) en el país no son de alimentos sino de algodón.

Se producen 140 mil hectáreas que representan 70% de la producción nacional, pero el año entrante la cifra podría crecer al iniciar la etapa de cultivo comercial —la industria cree que el potencial en dos o tres años es volver a las 300 mil hectáreas que se cultivaban en los años 90.

Los cultivos experimentales de algodón iniciaron en 1994 y los cultivos piloto dos años después; en éstos la semilla ya se puede comercializar pero sembrarla requiere de un permiso por producto, región y ciclo agrícola, que en ocasiones llega después de iniciado el ciclo, dice Fabrice Salamanca, presidente ejecutivo y director general de Agro-Bio México.

Son cultivos muy vigilados y con un alto costo regulatorio para compañías y agricultores, dice el directivo.

Los permisos comerciales están en trámite, pero un comité mixto que analiza el tema y en el que participan la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ya anunció que serán liberados, dice Agro-Bio México.

A pesar del déficit, México exporta algodón a California y Arizona como fibra de alta calidad para la industria del vestido y como insumo para fibras industriales. Como en los cultivos piloto, los permisos comerciales son por región y producto tecnológico, pero son indefinidos. Si la liberación se confirma, se autorizarán cultivos en Baja California, Sonora, Chihuahua, Durango, Coahuila y Tamaulipas, regiones donde los proyectos experimentales llevan más tiempo.

El potencial para el algodón GM mexicano es exportar variedad premium a Estados y Unidos y el reto consumirlo en México.

La siembra de soya con semilla GM comenzó hace 10 años y es el segundo producto más cultivado en el país; suman 22 mil hectáreas y los proveedores de semilla son DuPont-Pioneer y Monsanto. México importa 98% de la soya que consume debido a que los productores de Sinaloa y Tamaulipas se movieron a producir maíz y sorgo, respectivamente, atraídos por los subsidios, así que hoy producen soya Chiapas y Campeche.

Este año Sagarpa inició un programa de apoyo a oleaginosas que podría reavivar el interés en la soya, aunque la industria estima que eso llevaría los cultivos a 22 mil hectáreas, el equivalente a 2% del consumo interno.

El trigo antisequía

El trigo GM con características anti sequía lleva dos años en etapa experimental y la industria no espera que la fase comercial llegue pronto.

El ADN del trigo es más complejo que el del maíz, por lo que su desarrollo ha requerido la participación gubernamental y de organismos como la FAO, y apenas este año entran en acción Syngenta y Monsanto.

El maíz está más cerca de llegar a la fase comercial que el trigo y hay más compañías interesadas —Basf, Syngenta, Pioneer-Dupont, Monsanto y AgroScience. El potencial para el maíz GM lo constituyen la sustitución de 1.5 millones de hectáreas actualmente cultivadas con maíz híbrido (de una producción local de 8 millones de hectáreas), y de 10 millones de toneladas de maíz transgénico que se importan de EU (de un consumo total de 23 millones).

Las hortalizas, campo en el que México es un importante exportador, son un mundo aparte.

Por principio, no hay restricciones regulatorias pues lo que se práctica es biotecnología molecular y no genética —el mejoramiento de frutas, verduras y legumbres se hace a base de cruzas de genes de distintas especies pero del mismo género de planta, lo que se conoce como breeding o fitogeneración, y no de agregar genes de un género a otro como en los transgénicos, en los que por ejemplo el maíz recibe genes del cactus para crecer con poca agua. Aún así, la biotecnología podría ayudar a aumentar 20% la productividad en 10 años si el gobierno apoya la investigación, dice Salamanca, de AgroBio.

México es superado en este renglón por países como Chile, asegura, además de que en todo el país se cultiva el mismo tipo de arroz y de naranjas, cuando hay variedades de mejor calidad en el mundo.

“Es un asunto de incentivos para la investigación local”, agrega.

En hortalizas no hay desarrollo de transgénicos porque son mercados pequeños en cuanto a demanda de semilla y por tanto las compañías dicen que no se recupera lo invertido.



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