El sentido de los microseguros
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Las personas de la base de la pirámide viven en ambientes aventurados, expuestos a numerosos peligros, incluyendo muerte, enfermedades e invalidez, robo y asalto, fuego, pérdidas agrícolas, desastres naturales y aquellas variedades de desgracias hechas por la mano del hombre.
Estas personas, en comparación con el resto de la población, son más vulnerables a muchos de estos riesgos y, además, no pueden hacerles frente cuando ocurre una crisis.
Aun cuando la gente de la base de la pirámide tiene medios informales para manejar sus riesgos, las estrategias informales que utilizan generalmente les dan una escasa e incompleta protección. Muchas de estas estrategias de manejo de riesgos, tales como separar recursos financieros y humanos a través de varias actividades de generación de ingresos, no son de mucha utilidad.
Las estrategias informales para hacer frente a los riesgos tienden a cubrir sólo una porción pequeña de la pérdida, así que la gente de la base de la pirámide tendrá que remediarlo con el apoyo de muy diversas fuentes a su alcance.
Por consiguiente, la protección informal del riesgo no resuelve satisfactoriamente la serie de peligros a los que están expuestas a menudo las familias de bajo poder adquisitivo. Antes de que la familia logre reponerse de la pérdida del principal sostén familiar ya está siendo golpeada por otra calamidad.
Considerando lo anterior, es evidente la necesidad de la población de la base de la pirámide de tener herramientas formales que puedan apoyarlos en el manejo de los riesgos a los que están expuestos.
El seguro es considerado la herramienta más eficiente para mitigar los riesgos. Por consiguiente, los microseguros son la respuesta a lo que demanda la base de la pirámide.
El microseguro debe ser entendido como un seguro hecho para la población menos favorecida acorde a sus necesidades de protección y su capacidad de pago (en tiempo y forma), así como una herramienta fundamental para que esta población logre disminuir los riesgos a los que se encuentra expuesta de manera constante.
El microseguro no debe ser entendido como un “seguro chiquito”. Un microseguro tiene todas las formalidades y garantías que un seguro tradicional, de modo que las principales diferencias radican en lo siguiente:
• Dentro de los microseguro no existe un riguroso proceso en la selección de los riesgos.
• Las personas autorizadas para vender microseguros están debidamente capacitadas para realizar sus actividades; sin embargo, no es necesario que cumplan con el complejo sistema de acreditación de agentes de seguros establecido por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.
• En seguros de personas individuales, las sumas aseguradas no pueden ser mayores a cuatro salarios mínimos anuales del Distrito Federal, y en lo que se refiere a grupo y colectivo un individuo podrá tener hasta tres salarios mínimos anuales del Distrito Federal. En los seguros de daños, la prima mensual que sea cobrada no podrá exceder a 1.5 días de salario mínimo vigente en la capital del país.
• Los microseguros no deberán establecer pagos de deducibles, copagos, franquicias o cualquier otra modalidad de participación del asegurado o de sus beneficiarios en el siniestro.
• La póliza y demás documentación deberá ser redactada de forma clara, precisa y sencilla.
• Los contratos deberán hacer uso de cláusulas obligatorias simplificadas para la protección del consumidor.
• El cobro de la prima será acorde a los flujos de efectivo de los clientes.
• La forma de pago del siniestro debe ser de forma inmediata y puede ser en efectivo.
En supervisión
Es necesario considerar que los microseguros están debidamente registrados y avalados por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, así como por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público.
La comercialización de estos productos se realiza a través de las compañías aseguradoras que cumplen con el riguroso sistema de supervisión de las autoridades mexicanas, de modo que está garantizado el cumplimiento de las obligaciones.
Es un hecho que el microseguro no puede eliminar la pobreza. Sin embargo, si está disponible para la población de la base de la pirámide junto con otras herramientas de manejo de riesgos puede hacer una contribución valiosa al desarrollo de la población.
*Presidente y miembro del Comité Técnico Nacional de Cultura Financiera del IMEF





