La CFE operará zona centro conflictiva

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Comisión Federal de Electricidad (CFE) recibe la infraestructura de la extinta Luz y Fuerza del Centro (LyFC) con un cúmulo de problemas y necesidades cuya solución tiene un costo aproximado a los 52 mil millones de dólares.
De acuerdo con información de las Secretarías de Hacienda, Energía y LyFC, resolver la problemática de los grandes rezagos, obsolescencia, falta de presupuestos e ineficiencias del sistema eléctrico que se vinieron acumulando por años en la zona centro del país no sólo es compleja sino muy costosa.
Poner al punto las instalaciones para garantizarle un servicio de calidad y con los mejores estándares a casi 6.2 millones de usuarios con contrato, requerirá desembolsos millonarios que tendrán que concentrarse en al menos 15 grandes proyectos que van desde cambio de transformadores, cableado especial, redes subterráneas, sustitución y construcción de subestaciones, adquisición y reemplazo de equipos con más de 30 años de vida útil así como la construcción de dos grandes centrales generadoras similares a las que opera CFE.
Doce de estos proyectos habrían recibido la autorización de las autoridades hacendarias para incorporarse al paquete económico de 2010 y otros tres fueron diferidos a pesar de la importancia que tienen para resolver los constantes cortes de suministro, apagones, pérdida de voltaje y mala calidad de la energía eléctrica que reciben los usuarios cotidianamente en la zona centro del país.
Antes de tomar la decisión de liquidar a LyFC, el gobierno federal había optado por suspender los recursos a la modernización de la subestación La Paz, calculados en 46 mil 952 millones de pesos, incluidos gastos de operación, mantenimiento y otros asociados al proyecto en un horizonte de 32 años.
La importancia de esta obra, según la documentación oficial, radica en que la energía eléctrica que se consume en la zona metropolitana de la Ciudad de México, es suministrada en su mayor parte (60%) por centrales de generación muy lejanas al centro.
La energía llega a través de un anillo formado por subestaciones como son Tula, Texcoco, La Paz, Santa Cruz, Topilejo, San Bernabé, Nopala y Victoria y en momentos de demanda máxima o en horas pico, las subestaciones La Paz y Santa Cruz funcionan en condiciones de alerta, y si en ese momento hay una falla existe el riesgo de colapso del sistema por bajos niveles de tensión eléctrica.
Otra de las obras diferidas es la red subterránea Lomas, que se inició desde 2005 con un costo aproximado a los mil 853 millones de pesos.
Actualmente la zona que abarca Lomas de Chapultepec, Reforma Social, Palmitas, Morales Alameda, Lomas Virreyes y Molino del Rey recibe energía eléctrica con mala regulación y cualquier falla en el sistema no podría ser respaldada, lo que implica que en caso de un gran apagón en la zona, en donde se ubican desarrolladores corporativos, oficinas y unidades habitacionales se quedarían sin servicio eléctrico “todo el tiempo que se tarde en su reparación”.
El tercer proyecto diferido es la sustitución de la subestación Valle de México en la que se realizó una inversión total de 315 mil 418 millones de pesos en un horizonte de 32 años.
El proyecto se ubica en el municipio de Acolman, en el estado de México, y la energía que se produce allí ayuda a alimentar a la zona industrial, comercial y residencial del norte de la Ciudad de México, así como a los municipios de Ecatepec y Acolman.
La degradación de la central por la contaminación ha provocado “que en muchas ocasiones parte de la subestación o la totalidad haya quedado fuera de servicio o fallas de hasta 5 veces por año, lo que ha representado 1,003 minutos de interrupción al usuarios anualmente”.
Sener evaluará obras
La Secretaría de Energía (Sener) dispone también de los estudios correspondientes para la construcción de la nueva hidroeléctrica Necaxa y la central de ciclo combinado J. Luque Loyola, que en conjunto representan inversiones por alrededor de mil 300 millones de dólares y que ayudarán a suministrar energía a los corredores industriales más importantes del país en donde se encuentran importantes industrias, oficinas de gobiernos federal y locales, centros financieros y de negocios.
Sobre las obras que fueron presupuestadas para el próximo año y que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendrá que evaluar su continuidad, está la modernización de la subestación de Chimalpa y Derivación, con costo calculado en 350 millones de pesos.
Las informaciones proporcionadas por Hacienda y Energía, detallan que la construcción de esta subestación ayudará a reforzar la infraestructura eléctrica del centro del país, especialmente los programas de construcción de viviendas y el desarrollo socioeconómico.
Otro de los proyectos que se ha mantenido desde 2004 es el relacionado con la adquisición y reemplazo de equipo con más de 30 años de vida útil, el cual supone inversiones totales por 3 mil 914 millones de pesos, de los cuales 826 millones ya se han ejercido.
En riesgo, 39 subestaciones
El diagnóstico oficial señala que en 39 subestaciones del sistema eléctrico que venía operando Luz y Fuerza del Centro el equipo instalado ya rebasó su vida útil, lo que pone en riesgo la continuidad del suministro de energía en zonas de influencia de la extinta paraestatal.
Por razones de seguridad, se omite la ubicación de estas subestaciones, aunque se reconoce el riesgo en que operan y que podrían “desencadenar una serie de apagones que desetabilizarían al sistema eléctrico con consecuencias socioeconómicas incalculables”. Una de las obras importantes que habrá de analizar CFE es la relacionada con la instalación de transformadores en la subestación eléctrica Lago I.
Este cambo representa inversiones totales para un periodo de 32 años de 116 mil 515 millones de pesos, que incluye costos de operación y mantenimiento del proyecto en su periodo de vida.
Las autoridades del sector sector explican que en la zona Nororiente del valle de México, el crecimiento de la demanda superó la capacidad de oferta disponible de la red de transmisión y transformación. Con esta subestación se podría suministrar un mayor bloque de energía eléctrica al DF, especialmente la que se destina al Aeropuerto Internacional Benito Juárez y a Ecatepec.
Infraestructura crítica
La sustitución del cable trifásico en la subestación Cuauhtémoc significa otro monto de inversión que habrá de realizarse, aproximadamente por 23 mil 891 millones de pesos, tomando en cuenta que esta subestación es alimentada por dos circuitos trifásicos, uno de los cuales está fuera de servicio desde 2003, lo que provoca que el resto de la condición operativa de la infraestructura “sea crítica” y si se presentara una falla en el único cable servible se dejaría de suministrar energía a una zona que involucra a colonias como Santa María la Ribera, San Rafael, Nueva Anzures, Cuauhtémoc, Chapultepec Morales, Rincón del Bosque, Juárez y Polanco, en el centro de la ciudad de México.
De hecho, en caso de falla en dicha subestación saldrían del servicio las embajadas de Francia, Dinamarca, Tribunal Superior de Justicia, Consejo de la Judicatura, PGR, Hotel María Isabel Sheraton, Bolsa de Valores, El Sol de México, Radio Fórmula, City Bank, Metro San Cosme, Museo de Geología, Telmex, Grupo Nacional Provincial y la Universidad del Valle de México.
Otros proyectos importantes son: la nueva subestación Zumpango cuyo costo asciende a 20 mil 603 millones de pesos y que forma parte del eje de desarrollo Huehuetoca-Zumpango-Tecamac, en el estado de México; la subestación Cartagena, en el municipio de Tultitlán en donde los nuevos requerimientos de demanda solicitados por los desarrolladores habitacionales e industriales de la zona podrían estar en riesgo si no se atienden oportunamente.
El resto de los proyectos los conforman la subestación Tlaltelulco; la subestación Agua Viva, el cable Jamaica-Verónica (que da servicio a Colgate, a la Secretaría de la Defensa, el Hipódromo, la Torre Ejecutiva de Pemex, las embajadas de Estados Unidos, Canadá, España y Japón, a las oficinas de CFE, el Registro Público de la Propiedad, y a los hoteles Nikko y Kristal); y, la adquisición y actualización de la plataforma informática del sistema integral de gestión comercial, que será ser operada por Comisión Federal de Electricidad.





