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Bomi, misión de vida o muerte

Manuel Lombera Martínez| El Universal
Martes 25 de julio de 2006
Hospitales y enfermos dependen de la eficiente distribución de la empresa

La distribución en hospitales de la mitad de los instrumentos para atender una emergencia médica en la ciudad de México dependen de Bomi, empresa de logística enfocada al sector médico hospitalario única en el mundo.

Su misión es de vida o muerte. Entrega a hospitales, laboratorios, bancos de sangre y pacientes en casa artefactos de atención médica de alto valor comercial fabricados por compañías de la rama médico hospitalaria de sectores como ortopedia, cardiología o diagnóstico.

"Almacenamos los productos de los laboratorios médico farmacéuticos y una vez que han hecho la venta a sus clientes nosotros hacemos llegar el producto al consumidor final", sintetiza Fernando Estrada, presidente del Consejo de Administración de Bomi.

La tarea es titánica. Manejan más de 32 mil productos de 15 empresas multinacionales para satisfacer mil 800 puntos de venta en la República Mexicana, la mitad de los cuales se concentran en el Distrito Federal.

Pero hay un detalle. Los clientes no toleran errores. Las entregas exigen perfecta puntualidad, exactitud en el tipo y cantidad de mercancía solicitada, cuidado de la temperatura requerida para mantener la caducidad de los medicamentos, entre otros que incluyen diversos requisitos documentales.

Nada sencillo. "Cuando no entregas una válvula de corazón para un paciente que va a ser operado en dos horas hay un gran problema", sostiene el presidente de la compañía transnacional.

Originaria de Italia, Bomi llegó en 1995 a México para instalarse en el parque industrial Toluca 2000.

La única manera de comprender el proceso logístico que requiere su misión es recorrer su planta de 10 mil metros cuadrados. Este almacén atiende la mayoría de las etapas de cualquier proceso logístico: recepción de mercancía, acomodo, picking y preparación de pedidos; todo bajo estricta seguridad.

Los trabajadores descargan los medicamentos condicionados a temperaturas específicas desde la parte interior de la planta, pues tienen acceso directo a las puertas de desembarque de los trailers.

En su transición del contenedor al interior del almacén los productos están libres de la temperatura y sustancias externas, pues al abandonar el trailer desciende automáticamente una cortina de aire que garantiza la seguridad de la mercancía, lo cual asegura a los fabricantes que los cambios del clima no alterarán sus medicamentos.

Todo está automatizado. Bomi ha desarrollado un software que mide las condiciones en cada uno de los cuatro espacios que conservan una temperie distinta dentro del almacén. Este es el inicio de un proceso que la compañía denomina manejo de cadena fría, que está al servicio de industrias como la del cáncer o la diabetes.

La organización de los medicamentos y artefactos hospitalarios que llegan a Bomi es milimétrica. El personal de la planta, que no supera los 30 trabajadores, cuenta tableta por tableta, empaque por empaque, para notificar de inmediato a los fabricantes sobre la exitosa recepción de su envío.

Las firmas que confían sus marcas a Bomi pueden accesar a las bases de datos del almacén para cotejar el estado de sus solicitudes, aunque con las restricciones indispensables para no acceder a los inventarios de los productos de una marca competidora.

De acuerdo con Fernando Estrada, el margen de errores que comete Bomi no rebasa 0.03% del proceso logístico, y nunca afectan la salud de los beneficiarios.

El 95% de los productos almacenados en la planta de Bomi son extranjeros, y la mitad de ellos se distribuyen en la ciudad de México.



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