Una historia que empezó hace 100 años
Fue en 1906 cuando inició operaciones una pequeña fábrica de muebles en la ciudad de Monterrey. La empresa resultó de la asociación de Benjamín Salinas Westrup, bisabuelo de Ricardo Salinas Pliego, y su cuñado Joel Rocha. Por acuerdo común el establecimiento se llamó Salinas y Rocha. El negocio floreció por ser uno de los pocos que ofrecían productos a crédito. Al paso de los años, diferencias entre los socios obligaron a Salinas Westrup a independizarse y dejar en manos de la familia Rocha no sólo la empresa, sino el nombre de las tiendas. Para 1950, su hijo, Hugo Salinas Price, fundó una empresa que se enfocó a la fabricación de radios, y dos años más tarde incursionó en la producción de televisiones. Siete años después abrió su primera comercializadora, que bautizó con el nombre de Elektra. Pasaron cuatro décadas y mientras Elektra florecía, Salinas y Rocha se ahogó en sus deudas bancarias. Fue así como en 1999, y ante su irreversible debilidad financiera, la cadena de muebles se subastó. El ganador fue Elektra, que pagó 77.7 millones de dólares.





