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`Se deshila` Rivetex

Justino Miranda/Corresponsal| El Universal
Jueves 01 de abril de 2004
El que fuera considerado el principal consorcio textilero de AL es declarado en quiebra

Cuernavaca , Mor. A pesar de los esfuerzos negociadores de funcionarios estatales, la conciliadora actitud sindical y de una ampliación en el proceso de rescate, el Grupo Covarra-Rivetex, con más de medio siglo de historia y que fuera considerado el principal consorcio textil latinoamericano, será disuelto por quiebra y dejará en la calle a más de 2 mil empleados sindicalizados y de confianza.

Apenas hace menos de una década, en 1995, la firma Rivetex, integrada por cinco factorías que operan en el estado de Morelos, fue calificada como la mejor planta de América y una de las ocho mejores del mundo por el Secretariado Internacional de la Lana, con sede en Australia.

El miércoles 24 de marzo, luego de una prórroga de casi dos meses que avivó la esperanza de que el grupo, cuyos pasivos superan los 3 mil millones de pesos, pudiera ser rescatado mediante adjudicación comercial, el Juzgado Cuarto de Distrito con sede en Cuernavaca dictaminó su quiebra definitiva.

De acuerdo co el dictamen del juez federal Rubén Paulo Ruiz Pérez, encargado del juzgado, la quiebra se declaró porque no se exhibieron pruebas fehacientes que pongan de manifiesto la existencia de recursos disponibles para efectos del rescate por parte de las empresas concursadas y solventar las obligaciones a favor de los diversos acreedores.

El 23 de febrero pasado se dio a conocer que el organismo financiero denominado Avantrade Internacional Financial había autorizado una línea de crédito a los inversionistas interesados en adquirir las acciones del grupo, por lo que el juez federal amplió el plazo para que el grupo de inversionistas pudiera mostrar solvencia económica, a pesar de que la fecha del concurso mercantil había concluido el 2 de febrero, luego de tres años de mantenerse abierto.

Según el secretario de Trabajo y Conflictos de la Sección 35 del Sindicato de Casimires Rivetex, Luis Manuel Rojas Pérez, el juez Ruiz Pérez estableció un plazo de cinco días hábiles, a partir del lunes 29 de marzo, para que el juzgado nombre un síndico encargado de liquidar las empresas.

Los trabajadores de las cinco plantas del grupo Covarra Rivetex, Foderami, Casimires Rivetex, Confitalia y Ad hoc mantenían un "paro técnico" desde septiembre de 2002, cuando los directivos enfrentaron problemas financieros y redujeron salarios y prestaciones y dejaron de cubrir las cuotas del Instituto Mexicano del Seguro Social.

El 25 de marzo, un día después del dictamen de quiebra, los trabajadores se declararon en huelga y sus dirigentes consideraron las posibilidades jurídicas de proceder con la ruptura de contratos que conllevaría a la adjudicación de bienes que serán confiscados.

En los dos últimos años, el secretario de Desarrollo Económico del estado, Gabriel Haddad Giorgi, y el subsecretario de Trabajo del gobierno estatal, Hugo Ayerdi Torres, avivaron la esperanza de que el grupo podría ser rescatado por inversionistas mediante una línea de crédito.

Tanto Haddad Giorgi, ex gerente de la firma textilera, y Ayerdi Torres, ex asesor jurídico del empresario Fabio Massimo Covarrubias Piffer, socio mayoritario del grupo, fallaron en su intento a pesar de que se mantenía la posibilidad de concretar la adquisición de la factoría tras la aparición de varios inversionistas que, ante la dificultad de obtener financiamiento, se fueron descartando tras el largo proceso de adjudicación mercantil.



Una larga historia

Fundado en 1953 en terrenos situados en el entronque carretero México-Cuernavaca, en 1993 Covarrubias Piffer y Carlos Ibarra adquirieron la empresa Rivetex del Grupo Industrial Interamericano que, según los registros, enfrentaba problemas financieros por adeudos fiscales e hipotecarios.

Dos años después de la compra, la empresa fue señalada como ejemplo de integración empresarial en América Latina, según relata el Resumen Ejecutivo del grupo.

Datos del Registro Público de la Propiedad y Comercio revelan que dos meses antes de la intervención financiera contra Banca Unión, del controversial Carlos Cabal Peniche, el 3 de julio de 1994 el Consejo de Administración del Grupo Covarra-Rivetex facultó a Covarrubias Piffer y a su socio Ibarra para gestionar créditos y reestructurar pasivos con un sindicato de bancos mexicanos agenciados por Multibanco Mercantil Probursa.

Cinco años y una sociedad con el banquero Cabal Peniche bastaron a Covarrubias Piffer para consolidar su empresa, cuyas operaciones se proyectaron a nivel internacional pero cuyos débitos tuvieron como destino al Fobaproa.

Covarrubias Piffer fue incluido en un listado de 50 empresas canalizadoras que obtuvieron créditos irregulares de Banco Unión-Cremi y que nunca fueron cobrados.



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