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Entrevista. "El déficit se planeó para evitar riesgos en economía"

Rogelio Cárdenas Estandía| El Universal
Martes 18 de marzo de 2014

Video. El titular de la SHCP, Luis Videgaray Caso, fue nombrado por la revista The Banker como secretario de finanzas del año

<B>Entrevista. </b>

MECANISMO. El secretario de Hacienda afirma que el mercado entiende lo que hace el gobierno al utilizar el déficit como una herramienta contra-cíclica temporal. (Foto: LUCÍA GODÍNEZ EL UNIVERSAL )

Luis Videgaray Caso, responsable de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

rogelio.cardenas@eluniversal.com.mx  

Luis Videgaray, secretario de Hacienda, niega que el aumento de la deuda interna vaya a afectar el crecimiento de nuestro país, pues explica que el déficit de 1.5% del PIB, autorizado por el Congreso, mayoritariamente será financiado a través del mercado de deuda doméstico, “por eso es previsible que tenga incremento, pero es parte de una política planeada para minimizar los riesgos en la economía mexicana”.

En entrevista con EL UNIVERSAL el funcionario menciona que de no presentarse eventos macroeconómicos abruptos e inesperados, el compromiso del gobierno es muy claro: no cambiará las reglas ni habrá nuevos impuestos, es decir, no se eliminarán los tratamientos y las deducciones, que actualmente prevalecen.

De los requerimientos financieros del sector público, el IPAB, el rescate carretero y la deuda externa se han mantenido con un comportamiento estable; sin embargo, la deuda interna ha venido creciendo. Fitch dio a conocer que el peso de este pasivo pasará de 7.7% a 8.6% del PIB en este año. ¿Nos afecta en nuestro crecimiento?

Una de las directrices que hemos establecido es privilegiar la deuda denominada en pesos a la deuda en moneda extranjera; es decir, la deuda interna versus la deuda externa. Esto nos permite tener una menor vulnerabilidad ante la volatilidad de los mercados financieros internacionales y los mercados cambiarios. Como sabes el Congreso autorizó para este 2014 un déficit de 1.5% del PIB, y mayoritariamente será financiado a través de los mercados de deuda domésticos; es decir, deuda en pesos, por eso es previsible que tenga incremento, pero es una política planeada para minimizar los riesgos en la economía mexicana.

Dentro de esta planeación, ¿usted siente que México puede llegar a abusar de las bajas tasas que existen en otras economías y atraer inversión interna para la compra de papeles gubernamentales?

El periodo de bajas tasas de interés está terminando, tuvimos una muy abundante liquidez a partir de una política monetaria no convencional en los países desarrollados a raíz de la muy abrupta crisis financiera de 2008 y 2009. Lo que empezamos a ver es cómo se comienzan a retirar estos estímulos no convencionales, inusuales en monto e incluso en mecánica, y esto provoca un incremento en las tasas de interés, lo vemos ya en los diferentes plazos, lo que llamamos los diferentes tramos de la curva de tasas de interés. Vemos que las tasas de interés globales y también las de los mercados emergentes, por supuesto incluyendo México, han empezado a incrementarse y conforme la Reserva Federal de EU continúe el retiro de estímulos monetarios es de esperarse que tengamos ajustes en las tasas de interés.

Dentro de este panorama, ¿qué está haciendo el gobierno para que podamos diferenciarnos y tener un mayor atractivo frente a naciones que tienen similares necesidades de financiamiento con nuestro país, cercano a 9%?

Primero que nada las necesidades de financiamiento son menores en el caso de México porque el plazo promedio de la deuda mexicana, que es superior a 8 años en promedio, es el más alto de América Latina y nuestras necesidades de refinanciamiento son menores que el promedio en la región. En segundo lugar, México tiene elementos estructurales, o los llamados “fundamentales” de la economía, más robustos que otros países emergentes y un diferenciador muy importante es el déficit en la cuenta corriente: Brasil tiene un déficit cercano a 3% del PIB de la cuenta corriente, hay economías como son la de Turquía o Sudáfrica que tienen déficits superiores a 6%, en México el déficit es apenas superior a 1%, lo cual nos hace menos vulnerables a la volatilidad, particularmente a la cambiaría.

Además, el hecho de que tengamos reservas internacionales en un monto históricamente alto, más de 180 mil millones de dólares, y a eso hay que sumar una línea de crédito flexible por 72 mil millones de dólares, que es una disponibilidad en caso de ser necesaria, por parte del Fondo Monetario Internacional, nos da también un elemento de diferenciación versus otras economías que pueden tener problemas de liquidez en el mercado cambiario; obviamente tener una deuda relativamente baja, una inflación sólidamente anclada por una política responsable y, por supuesto, las reformas que ha emprendido el gobierno, se genera una diferenciación entre México y otras economías emergentes.

Si vemos el comportamiento del tipo de cambio, o de los swaps de riesgo crediticio, en todos los casos la moneda mexicana tiene variaciones menores si las comparamos con las que se observaron a inicios de 2013 o incluso con las que han tenido otras economías. Esto no quiere decir que no seamos una economía emergente. Somos una economía muy abierta al comercio, a los mercados financieros y, por supuesto, la volatilidad la vamos a sentir en México al igual que el resto de las economías emergentes, pero sin duda estamos en una condición mejor que otros países para enfrentar la volatilidad y los resultados de las últimas semanas lo comprueban.

¿Con todo esto México está preparado para la eliminación total del QE3 en septiembre próximo?

El QE3 ya empezó a eliminarse, este es un proceso gradual, hemos visto como la Reserva Federal inició el proceso. Creo que el comportamiento que vemos de las tasas de interés mexicanas, del propio peso mexicano, de los credit default swaps y otros indicadores de los mercados financieros en torno a México son más favorables que los de otros países emergentes. Insisto, el retiro de estos estímulos no convencionales de política monetaria en Estados Unidos generará volatilidad, pero los “fundamentales” de México nos convierten en una economía mejor preparada.

¿Tiene cuantificado más o menos a que volumen de capital en nuestro país actualmente se le puede considerar como especulativo?

El capital es el capital, y creo que no debemos ponerle ese tipo de calificativos o etiquetas, puesto que vivimos en un mercado abierto y México es un país ampliamente integrado a los mercados financieros internacionales y entendemos que competimos por el capital, tanto el que tiene un corto plazo de inversión como el capital que hace inversión directa. Lo importante es que entendamos que México compite por ese capital y todo lo que hemos venido haciendo para contribuir a una mayor estabilidad de la economía.

Nuestros “fundamentales”, sumados a las expectativas de las reformas estructurales, ¿nos dan la solidez para que cuando mejoren las tasas de interés en Estados Unidos y otros países podamos seguir manteniendo estas inversiones?

Tenemos que ser atractivos para el capital por la competitividad propia, por la productividad de las inversiones en México y no depender de un entorno de bajas tasa de interés. Volvernos más competitivos a partir del proceso de reformas, va consolidarnos como un destino atractivo para el capital, en sus varias modalidades.

Las crisis de muchos países se generaron a través de desequilibrios fiscales. Este año muchos analistas han comentado lo que mencionó al principio de la entrevista, es decir que el déficit va a pasar de 0.03% a 1.5% del PIB, ¿qué tan peligrosa es esta brecha?

El mercado entiende bien lo que hace el gobierno mexicano ante la debilidad de la demanda agregada y el crecimiento económico. Estamos utilizando el déficit como una herramienta contra-cíclica temporal. Lo que sería francamente irresponsable es no tomar medidas de estímulo a la demanda agregada cuando se necesitan. Se trata de una medida temporal que tiene una trayectoria clara para regresar al equilibrio fiscal, y tan es así que vemos como a partir de que se anunció esta trayectoria del déficit las tasas de interés han tenido un comportamiento estable, incluso en muchos casos han bajado en diferentes tramos de la curva y hemos tenido incrementos en la calificación de México, particularmente de la deuda soberana.

Dentro de este panorama que comenta, los indicadores del mercado interno nacional han tenido un arranque lento de año. ¿Estamos ante un mercado de consumo deprimido o va ir repuntando?

Hay que reconocer que venimos de un año con un crecimiento económico débil. En 2013 México creció, se crearon empleos, pero fue menor del que el país necesita, y en el principio de año estamos optimistas respecto a que el crecimiento se acelerará. Vemos distintos indicadores que así lo señalan, desde el comportamiento de la base monetaria, la recaudación de los diferentes ingresos tributarios, todo indica que estamos viendo una aceleración del crecimiento; pero hay que reconocer que venimos, primero, de un entorno de debilidad en la demanda agregada, particularmente en el consumo, y también que la entrada en vigor de algunos de los nuevos impuestos aplicados a partir de la Reforma Hacendaria es de esperarse que tengan un efecto en los primeros meses del año sobre la demanda agregada. De ahí la importancia de que estamos utilizando una política contra-cíclica a partir del gasto público soportado por un déficit transitorio para darle impulso al crecimiento económico.

¿El comercio exterior, dentro de este panorama, puede ser un motor al que se le eche mano ahora que el consumo interno está deprimido?

La economía de Estados Unidos se está reactivando. Para este año creo que el consenso de los analistas es que Estados Unidos crezca alrededor de 3%, sin duda ha sido un arranque lento en Estados Unidos por fenómenos inusualmente severos de clima invernal, pero el crecimiento de Estados Unidos sin duda generará un impulso a nuestras exportaciones.

La encuesta de Banxico, junto con algunas instituciones financieras como corredurías y analistas, están reduciendo sus expectativas de crecimiento para nuestro país para este año. ¿Usted las siente “en línea” o están teniendo un escenario pesimista?

Nosotros tenemos un pronóstico, anunciado desde que se presentó la iniciativa de Ley de Ingresos en septiembre del año pasado, que es un crecimiento de 3.9%, y hasta ahora no tenemos elementos suficientes e información que nos llevaran a modificar ese pronóstico. Sin duda esperamos un año 2014 de recuperación en el dinamismo de la economía y hasta ahora no tenemos elementos para modificar ese pronóstico.

Dentro de estos elementos que comenta, ¿Hacienda estará pendiente, como sucedió en el pasado, de los datos que dé a conocer Inegi?

El año pasado, cuando hicimos ajustes a nuestras expectativas de crecimiento fue cuando se informaron las cifras trimestrales del Producto Interno Bruto; ahora ni siquiera ha terminado el primer trimestre, sería prematuro hacer ajustes a cualquier expectativa, ya sea al alza o a la baja.

¿Siente usted que fue precipitado hacer un anuncio de un Acuerdo de Certidumbre Tributaria cuando aún no sabemos bien a bien cuáles son los efectos que puede tener la Reforma Hacendaria?

El Acuerdo de Certidumbre Tributaria lo que busca es generar precisamente eso, certidumbre a quienes toman decisiones en la economía, a quienes toman decisiones de contratar personal, de adquirir equipo, de hacer construcciones, de hacer inversión; que tengan la certeza de que durante el resto de la administración del presidente Enrique Peña Nieto las reglas fiscales serán las mismas.

El año pasado hicimos una Reforma Hacendaria de gran calado, como todas las reformas en materia de impuestos siempre son polémicas y siempre habrá grupos o sectores en desacuerdo con algunos de sus elementos; sin embargo, esa reforma ya está vigente, la ha aprobado el Congreso y la aplicamos. Viendo hacia adelante creemos que un valor en sí mismo es el de la certidumbre.

Dentro de este acuerdo algunos analistas señalan que México es de las naciones de la OCDE que menos recauda, y comentan que puede ser un riesgo haberse puesto un candado que impide aumentar impuestos si las condiciones cambiaran.

Bueno, primero el acuerdo prevé en su séptimo punto que ante eventos macroeconómicos inesperados y abruptos realmente significativos tendrían que revisarse las condiciones tributarias, eso creo que es algo que todos entendemos. Pero de no presentarse ese tipo de eventos abruptos, inesperados, el compromiso es muy claro: no cambiarán las reglas, no habrá nuevos impuestos, el Presidente no propondrá incremento a los impuestos existentes, ni se eliminarán tratamientos, deducciones, que actualmente prevalecen. Hemos hecho una reforma que le dará al gobierno federal 2.5 puntos adicionales del PIB como recaudación y sin duda fortalece los ingresos.

¿El que hubiera una baja de los recursos por Pemex significaría que tendría que haber un incremento de impuestos?

La Reforma Energética prevé, en los transitorios constitucionales, que se preservará un piso mínimo de ingresos para el sector público, pero también prevé que el régimen fiscal de Pemex deberá permitir más recursos a la inversión. Los ingresos fiscales del sector público están protegidos por la Reforma Energética en sus transitorios y eso se reflejará en las leyes secundarias.

¿Cómo evitar que en este año, cómo en algunos momentos de 2013, haya subejercicio del gasto?

No, lo que tuvimos el año pasado fue un calendario de gasto distinto al de un año ordinario, porque fue un cambio de administración. El año pasado se publicaron todas las reglas de operación, emitimos oficios autorizando a las dependencias iniciar procesos licitatorios de obra pública desde finales de 2013 y empezamos con un ejercicio acelerado del gasto público. Creo que vamos a contar con un elemento de soporte para el crecimiento económico, que será el ejercicio oportuno del gasto.

¿Considera que el gobierno de EU aprovechó las bajas tasas para refinanciar y mejorar sus finanzas?

Las tasas de interés bajas en Estados Unidos fueron diseñadas para darle un soporte a la economía en su conjunto, no necesariamente a las finanzas públicas. No creo que la estrategia haya sido refinanciar la deuda de ese país, sino más bien darle un apoyo de emergencia a la economía estadounidense para evitar que lo que fue un colapso financiero histórico se convirtiera en una segunda gran depresión. En ese sentido, las acciones de política fiscal y monetaria se justifican, pero ahora estamos viendo las dificultades que implica regresar a la normalidad.

Este entorno no fue diseñado para mejorar el perfil de la deuda de EU, sino para atender una emergencia y se tomaron medidas drásticas ante esta situación y ahora la economía de EU y, la del mundo, sufre las consecuencias.



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