De moda y vampiros
natalia.gutierrez@eluniversal.com.mx
Se dice que la moda gótica tiende a contar una historia centrada en un ambiente de terror y erotismo macabro. A menudo, la idea que se tiene de este estilismo gira en torno a lo oscuro y dramático, al color negro y a prendas de silueta lánguida con carácter siniestro.
Durante la época victoriana surgió la Batalla de los Estilos, donde se debatían lo clásico y lo gótico, sobre todo, en materia de arquitectura. El gótico contrastaba con la perfección y racionalidad del arte clásico; pero es hasta la década de los 90 del siglo XX, que lo gótico fue acogido en materia de moda por los adolescentes como un gesto de rebeldía.
La ropa se inspiraba en la imagen de brujas y vampiros o en las películas de Tim Burton y otros íconos del género, factor que antecedió y que ahora influye en el éxito que han alcanzado libros y películas como la saga de Crepúsculo.
Actualmente, el mundo de la moda le reserva un sitio muy especial, casi privilegiado, a este estilo.
Diseñadores como Olivier Theyskens, Gareth Pugh, Rick Owens, Riccardo Tisci y el fallecido Alexander McQueen -quienes encabezan el top five de la moda gótica- han revolucionado el lado oscuro de los románticos. Ahora es posible relacionar palabras como glamour, lujo y vanguardia con las raíces de lo gótico.
El glamour sombrío
Valerie Steele, directora del museo del Fashion Institute of Technology y curadora de la exposición Gothic: Dark Glamour (2008), señala que “el glamour oscuro de lo gótico es perversamente atractivo para muchos diseñadores”. Por ejemplo, es evidente en el trabajo del modisto gibraltareño John Galliano, quien ha incluido detalles dark en algunas de las colecciones que ha realizado para su propia firma y para la línea de alta costura de Christian Dior.
Indudablemente, alguien que supo adaptar el concepto al diseño fue Alexander McQueen, creador de una estética trágica que, sin duda, partía de su propia personalidad. Antes de morir, escribía en su página de Twitter: “La belleza puede provenir de los lugares más desagradables.¿Por qué la gente ignora las cosas repugnantes? No se dan cuenta de que con esto se pierden de la belleza que yace debajo de la fruta podrida”.
En efecto, McQueen era un experto en hacer de las temáticas lúgubres algo hermoso; existe un vestido del británico que fue realizado en honor a una supuesta bruja ejecutada en Salem, antepasado del modisto. La gala lleva una cruz de pedrería en el vientre como símbolo de persecución religiosa, temática recurrente dentro de la ropa gótica.
Visionarios entre tinieblas
Olivier Theyskens es otro ser que lleva en la mente y en las venas sangre gótica, aún cuando no está conforme con esta etiqueta. No sólo consiguió encantar a la mismísima Madonna con su melancólica creatividad, sino revivir a dos legendarias firmas como Rochas y Nina Ricci. La perspectiva de Olivier trajo de vuelta al oscuro y romántico estilo victoriano.
En 1997, mucho antes del nuevo boom gótico, presentó una colección llamada Gloomy Trips (Viajes sombríos), donde los protagonistas fueron vestidos de estilo victoriano bordados primorosamente con cabello humano.
Desde entonces, Theyskens se ganó el título de el príncipe de las tinieblas.
La sofisticación que han adquirido las prendas de inspiración gótica también es responsabilidad de Riccardo Tisci, director creativo de Givenchy. El italiano es considerado como el principal dirigente de una tendencia que los críticos de moda han denominado neo goth.
La barbarie con la que los romanos identificaron al pueblo germánico (los godos o góticos) está salvaguardada en la moda de Tisci, quien destaca la dualidad entre la sexualidad y la religión.
Riccardo ha puesto de moda, otra vez, la joyería con elementos devotos, el maquillaje intenso, las plataformas y los ornamentos de piel y estoperoles.
Los rudos
¿Puede haber algo más transgresor que un abrigo complementado con ratas blancas muertas? Probablemente, no, y Gareth Pugh lo sabe. El modisto inglés, de 28 años, atrajo a la crítica con su glamour y es la mente detrás del nuevo concepto llamado cibergótico, el cual incorpora elementos tecnológicos como el formato 2-D; asimismo, integra formas aerodinámicas y geométricas para hacerlo más sorprendente.
El que durante algún tiempo fue todo un personaje gótico es Rick Owens, quien asegura que cuando ve a los adolescentes vestidos con este look siente que son como sus hijos. El estadounidense tiene un visión más minimalista y elegante del movimiento godo.
Rick destaca por sus chaquetas de piel, abrigos asimétricos y botas con plataforma. Prendas que han traspasado las barreras underground para encontrar lugar entre los jóvenes de clase alta.





