La nariz en zig-zag de Owen
Cuando era un adolescente, el actor Owen Wilson tuvo una pelea con un compañero de escuela que le provocó su primera factura en la nariz. Años más tarde, al jugar futbol americano con unos amigos, recibió un fuerte golpe que logró que su ya de por sí maltratado apéndice nasal se volviera a romper.
En aquel tiempo , el rubio de ojos azules no sabía que se dedicaría a la actuación pero, cuando lo decidió, ya no quiso operarse la nariz chueca porque sabía que este rasgo le aportaría más personalidad.
En 2001, declaró para Los Angeles Times: “Sabes, probablemente mi nariz no hubiera sido así de importante si no me la hubiera roto”.
Aparentemente, a Owen no le desagrada su defectuosa nariz pero siempre evita hablar de ella. De cualquier modo, divide opiniones. Mientras a unas les gusta y dicen que le agrega más estilo, otras dicen que es espantosa pues está doblemente torcida, como en zig-zag y tiene una extraña punta abultada.
Si él quisiera, se la podría corregir en unas cuantas horas gracias a una intervención quirúrgica llamada rinoplastia, que es una de las cuatro operaciones estéticas más solicitadas, junto con la liposucción, el aumento de pecho y la blefaroplastia (corrección de párpados).
Sencilla operación
La rinoplastia es el procedimiento quirúrgico para remodelar el formato de la nariz. Con ella, es posible disminuir o aumentar su tamaño, cambiar la forma de la punta o del dorso, estrechar los orificios nasales, modificar el ángulo que tiene con respecto al labio superior y, además, se pueden corregir problemas congénitos, los traumatismos y algunas dificultades respiratorias.
No es un procedimiento ambulatorio, sino que debe realizar en quirófano y el paciente tiene que permanecer una noche en el hospital, para observación médica.
Durante la cirugía, la piel de la nariz se separa de su soporte, compuesto por hueso y cartílago, que son “esculpidos” hasta lograr la forma deseada por el paciente; enseguida, la piel se vuelve a colocar sobre este nuevo soporte.
Al finalizar la cirugía, se debe usar una férula que ayudará a mantener la nueva forma de la nariz y protegerla de cualquier golpe. También se colocan tapones nasales en ambos orificios para evitar el sangrado y estabilizar el tabique nasal. Se prescriben antibióticos y anti inflamatorios.
En función del tipo de cirugía, transcurridas una o dos semanas se retira la férula.
La mayoría de los pacientes que se someten a una rinoplastia pueden reincorporarse a sus actividades normales pasado este periodo.





