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El misterio del diamante gigante

El Universal
Domingo 04 de noviembre de 2007

¿Existe o no existe? El misterio en torno al que supuestamente es el diamante en bruto más grande del mundo, supuestamente encontrado hace unas semanas, se convierte cada vez más en una extraña farsa.

En una escena digna de la comedia policial La pantera rosa, uno de los copropietarios de la piedra acusa ahora a sus socios. Dice que lo engañaron con un trozo de resina y que se llevaron la verdadera piedra, si es que ésta existe.

“Si la piedra es auténtica, entonces seguramente abandonaron el país hace rato o alguien la hizo desaparecer”, dijo Brett Jolly a la prensa.

Este empresario de Sudáfrica soprendió al mundo con la noticia del hallazgo y una foto de la piedra. La imagen la habían tomado sus socios, con los que explota una mina, con la cámara de un teléfono celular.

Estas empresas no son nada extraordinario en el país africano. Buscadores de piedras preciosas sin capital pero con equipo se unen a los inversores con el acuerdo de participar en las ganancias. También el ocultamiento de detalles en el caso de encontrar una piedra grande es normal en el negocio, por razones de seguridad.

En este caso, la supuesta piedra, de color verde jade, al parecer fue hallada a principios de septiembre cerca del pueblo de Leeuwkop. Se estimó que tenía más de 7 mil quilates, más del doble del diamante de Cullinan, descubierto en Sudáfrica en 1905 y que hoy forma parte de las joyas de la corona británica.

Al escepticismo de los expertos, Jolly reaccionó con la contratación de un especialista fuera de toda sospecha: el presidente de la Federación Mundial de Bolsas de Diamantes y del Consejo Nacional de Diamantes, Ernest Blom. Pero éste esperó semanas sin que la piedra le fuera presentada para su análisis. “Me sentí muy frustrado”, dijo Blom.

Por eso, Jolly presionó a sus socios y viajó con un aparato de Blom para el análisis de diamantes y una periodista, hasta la ciudad de Potchefstroom, a unos 120 kilómetros de Johannesburgo, donde aquéllos se encontraban.

Allí, tras un accidentado recorrido por la urbe, le presentaron una piedra, para cuyo análisis sólo disponía de tres minutos. Según Jolly, “lo que me mostraron al borde de una calle no era el supuesto diamante en bruto que había visto en la foto. No tenía ningún tipo de parecido”, añadió. Además, no le permitieron ni tocarla ni analizarla con el aparato de Blom.

Brett Jolly dijo luego que le resultaba imposible identificar la piedra que le mostraron en fotos como un diamante y prefirió abandonar el asunto.

Ahora queda abierta la pregunta de si realmente existe un “megadiamante” y dónde está. Sin papeles, de todas maneras, no puede ser sacado del país, dado que las autoridades de Sudáfrica pueden hacer valer sus derechos sobre él.

Jolly quiere convocar a la policía. Un caso para el inspector Clouseau, que en La pantera rosa también buscaba un diamante gigante. (Ralf E. Krüger, DPA)



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