El look peludo está passé
En la película Virgen a los 40, Andy Stitzer, el personaje principal, decidido a perder su virginidad se somete a un proceso de depilación y grita en agonía mientras una esteticista remueve las tiras de cera de su pecho y estómago. A Anita Lindermier realmente le molesta esta escena, pues muestra al público que la depilación es un proceso insoportablemente doloroso. “Me molesta que haya sido mostrado de esa manera”, dice Lindermier, una enfermera registrada y electrologista certificada experta en depilación que trabaja en Monroeville, Philadelphia. “Hay maneras de minimizar las molestias, para eso está la ciencia”. La temporada de playa está practicamente aquí y cada vez más y más hombres se sienten avergonzados de sus espaldas y hombros peludos —por no hablar de los que tienen pelo por todas partes— y buscan una manera de eliminar el vello no deseado. Los avances en la ciencia y tecnología, además de la exarcebada atención a la apariencia que caracteriza nuestra época, impulsan a cada vez más miembros del sexo masculino a buscar una manera de deshacerse del vello corporal que consideran poco atractivo. Aunque cuando hablamos de depilación normalmente pensamos en las piernas, axilas y área del bikini femenina, la verdad es que los hombres se han estado depilando desde hace mucho tiempo. Y esto no tuvo nada que ver con la llamada “metrosexualidad”. Dsede hace un buen número de años los nadadores, ciclistas, fisicoculturistas y otros atletas aseguran que pueden aventajar en su desempeño deportivo sin el estorboso vello corporal. Otros hombres simplemente preferían un torso liso. Jamie Smolinski de Mount Lebanon, en Philadelphia, comenta que su esposa le ayudaba a rasurarse la espalda hasta hace dos años, cuando empezó a remover el vello con cera. Hoy en día se somete a este tratamiento una vez cada seis meses en un especializado spa-barbería exclusivo para los hombres. “Dura más que el rasurado”, dice. “La verdad la primera vez estaba nervioso. Sí duele un poco, pero te vas acostumbrando, la sensación se hace cada vez menos molesta a medida que lo haces con mayor frecuencia”, asegura. En promedio, en Estados Unidos se cobran unos 450 a 750 pesos (40 a 60 dólares) por una depilación de espalda con cera y el tratamiento lleva más o menos una hora. Smolinski, de 27, dice que a él le gusta el trato profesional pero que varios de sus amigos prefieren hacerlo solos en casa. Sin embargo, la depilación es el segundo servicio más solicitado en MEC, el spa al que acude después de los cortes de pelo, de acuerdo con Kristen Peckich, la dueña. “Especialmente se busca evitar el aspecto ‘uniceja’”, asegura. Los clientes de MEC pueden elegir entre la cera caliente y el “sugaring” un proceso antiguo que involucra el pasar una “bola” de azúcar derretido, miel y limón por las partes del cuerpo en las que se quiere remover el vello. MEC no ofrece electrólisis, la cual después de repetidos tratamientos ofrece la depilación permanente, ni el láser que es más costoso que la primera y que remueve el pelo por largos periodos y eventualmente para siempre, aunque no funciona en los vellos de color claro. La depilación corporal es parte de una tendencia hacia un cuidado de la apariencia más meticuloso entre los hombres, quienes también ya están más al tanto de sus opciones, según Peckich. “Creo que hoy hay más conciencia; ya es más aceptado y no resulta escandaloso. No ves hombres velludos en los anuncios de ropa interior modernos”. Ya sea porque los hombres buscan mejorar su aspecto en general, o porque quieren evitarse molestias como los vellos enterrados, la verdad es que no hay nada atractivo en masas de pelo saliendo de los oídos o en un individuo que parece que lleva un tapete en la espalda cuando se quita la camisa. Las técnicas más antiguas de depilación consistían en el uso de piedras afiladas como navajas, empleadas por el hombre primitivo. Estas evolucionaron a las navajas de bronce en Egipto y a las pinzas desde 3500 aC. Los últimos 100 años han visto el surgimiento de los guantes abrasivos, navajas eléctricas y desechables, depiladores en crema, estuches de “hágalo usted mismo” y procesos mucho más sofisticados como el láser y la electrólisis. Mientras que incialmente las novias, esposas y madres fueron quienes impulsaron a los hombres a buscar la depilación, más y más de ellos se deciden por sí mismos en la actualidad, de acuerdo con Michelle Grenata, dueña de Michelle´s Electrolysis & Skin Care, en Monroeville. Desde que empezó a incursionar en este campo, en 1971. Ella ha visto el número de clientes masculinos elevarse de 5 hasta 15%. Típicamente, éstos son jóvenes y profesionales, dice. “Mucho tiene que ver con la cultura” asegura, “lo que antes era considerado sexy y viril ahora es grotesco. Las chicas menores de 30 años piensan que un hombre velludo es ‘lo peor’. El resto tiene que ver con la sociedad, hoy nos cuidamos en general mucho más que antes”. Así es el mundo moderno. Pittsburgh Post-Gazette Scripps Howard News Service





