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La moda de los maniquíes

Guadalupe Domínguez| El Universal
Sábado 28 de abril de 2007
Se renuevan constantemente para cautivar a la gente que pasa frente a los aparadores

Aunque de manera mucho menos vertiginosa que las prendas que lucen cada temporada, los maniquíes también evolucionan.

Si uno camina por cualquier zona comercial, es posible encontrar boutiques que conservan en sus aparadores algunos de éstos que parecen verdaderas reliquias. El tiempo se les nota en el cabello estropajoso y polvoriento, los ojos de canica casi sin pestañas, y si nos fijamos bien, hasta en el aspecto agrietado de su “piel”.

La calidad (¡y edad!) de los maniquíes influye directamente en la imagen que proyecta el almacén o negocio que los exhibe. Si están muy viejos y maltratados, harán parecer al lugar anticuado, barato y posiblemente provocarán que la clientela cuestione la calidad de su mercancía.

No hay que olvidar que el “rostro” de un comercio es su aparador, y de él depende que las personas decidan entrar o no. El escaparate debe expresar claramente el concepto de la tienda y ofrecer una muestra representativa de las colecciones que maneja.

La voz de un experto

El gerente de la fábrica de maniquíes y decoración Pately, empresa dedicada a este rubro desde 1962, cuenta que, cuando iniciaron operaciones, dichos figurines se hacían de yeso, razón por la cual eran tan pesados como frágiles. Hoy en día se fabrican con fibra de vidrio, muy duradera y ligera, lo cual permite desplazarlos fácilmente de un lugar a otro.

Como en todo lo relacionado con la moda, también hay tendencias en este sector. Durante mucho tiempo se utilizaron los maniquíes completos, que fueron desplazados por cuerpos sin cabeza ni piernas, sostenidos solamente por un tripié.

Sin embargo, con el paso del tiempo, los fabricantes se dieron cuenta que la ropa luce más puesta en “personas” y regresó la preferencia por utilizar maniquíes completos.

Hoy en día varían mucho en formas y acabados, incluso existe la posibilidad de crear diseños únicos para determinada firma.

“Los más pedidos son aquellos decorados con finas pelucas de materiales y colores excéntricos y con rostros maquillados.

“El más vanguardista, y también de mayor demanda, está hecho con pasta gris, negra o blanca, cuyo tallado incluye el cabello, las facciones y algunos detalles en manos y pies.

“Las firmas buscan los que tienen cierta actitud. Se pretende transmitir emociones y aspiraciones a quienes los van a observar. Por ello, los más contemporáneos vienen en poses de modelo, fashion, casual, sentados, acostados con los brazos arriba, abajo o caminando.

“Algunas empresas piden juegos de dos o tres que parezcan interactuar y así, crear distintos ambientes”, explica nuestro entrevistado.

Muchos maniquíes tienen partes del cuerpo móviles para facilitar el vestirlos y modificar su posición. Cada uno cuesta cerca de 5 mil pesos.

A decir de los decoradores de boutiques, renovar los maniquíes, así como la escenografía de un aparador, es algo que debe hacerse al menos dos veces al año. Créalo, vale la pena, los clientes se lo harán saber.



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