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El cocinero quijotesco

Shyrley Tapuach A.| El Universal
Viernes 26 de enero de 2007
Alexis Soyer fue pionero de las cocinas populares en la Francia posrrevolucionaria

Alexis Soyer, quien nació en Meaux , Francia, en 1809, llevó a cabo su aprendizaje en los mejores restaurantes de París, su talento para el arte culinario era tal que apenas veinteañero ya tenía el puesto de cocinero en jefe.

Al estallar en París la Revolución (1830), Soyer era solamente un ayudante de la cocina instalada en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

El pueblo enfurecido asaltó el edificio, destruyendo lo que encontró a su paso, hasta llegar a las cocinas, en el ataque, la turba buscaba destruir el mobiliario y agredir al personal.

El joven Soyer pudo reaccionar y tomando una olla vacía y una cuchara brincó sobre la mesa de trabajo, y usándolos a manera de tambor, cantó a viva voz La Marsellesa.

Eso calmó los ánimos de los revolucionarios y despertó su simpatía, así logró salvar el mobiliario y sobre todo, a sus compañeros.

Desde luego, la tregua fue sólo momentánea y tuvo que emigrar a Inglaterra, donde vivió años difíciles.

En 1840 fue invitado a desempeñar el cargo de maître de la cocina del Reform-Club de Londres, un club muy feudal y aristocrático.

La simpatía que despertó entre los cultos gourmands que frecuentaban el lugar fue tal que le permitieron obrar con toda libertad. Fue así que lo primero que hizo fue mandar construir una nueva cocina, con hornillas de gas incluso, que sorprendió a los conocedores de la época por su distribución en "estaciones".

En 1848, viajó por el país y observó de cerca la crisis económica que sufría el pueblo. Entonces propuso al gobierno inglés que abriese grandes cocinas populares en las plazas de Dublín. Soyer se trasladó a Irlanda e instaló su cocina en una plaza pública ante millares que aplaudían entusiasmados; presentes estaban el arzobispo y el virrey.

En ocho gigantescas calderas preparó una enorme cantidad de distintas sopas, cada olla llevaba un letrero que indicaba su nombre e ingredientes.

El primer día ofreció una sopa de chícharos, cebolla, lentejas, habas, caldo de cordero y vaca, y cualquiera pudo sentarse a degustarla. Al día siguiente la comida estaba reservada para los más pobres, que con un vale del ayuntamiento, recibido con anterioridad , formaban filas interminables. Para todos hubo de comer. Por varios días se repitieron las filas y la organización resultó perfecta y no hubo ningún connato de desorden. Soyer se convirtió en héroe y le ofrecieron proyectos para que repitiera el experimento en otras ciudades. Estaba tan entusiasmado que se apresuró a escribir un pequeño volumen que tituló La cocina de los pobres, que ofreció a precio muy bajo. Desde luego, se vendió enormemente, en éste demostró que es posible alimentarse de forma sabrosa y nutritiva con sopas de verduras y legumbres, sin necesidad de carnes.

Todo ello, despertó sospechas entre los nacionalistas que acusaron al gobierno inglés de promover alimentos "de hambre". Algunos médicos "demostraron" a través de la prensa que esa dieta causaba enfermedades. En fin, que los ataques tuvieron un efecto negativo en la reputación de Soyer y una noche tuvo que huir disfrazado para refugiarse en un barco, todo por proponer una dieta vegetariana.

Durante 1851, para la Exposición Internacional, Soyer se encontraba ya de regreso en Londres y construyó una cocina modelo en las proximidades del Palacio de Cristal. Mandó decorar sus muros con monumentos famosos de distintos países como Rusia, Japón, Turquía y Arabia.

Otros salones muy elegantes estaban dedicados al Sol, la Luna, Júpiter y otros dioses. En el jardín se servían bebidas dentro de una gruta de hielo, especialmente diseñada para la ocasión. Durante la inauguración se sirvieron toda clase de manjares que subyugaron a reyes y otros personajes de todas la áreas del quehacer mundial.

Sin embargo, la fama y la inversión que hizo, no mejoraron su suerte. El evento fue descalificado como un "circo culinario". Soyer y sus amigos perdieron sus fortunas personales en aquel extrordinario experimento. Sin embargo, poco después, la reina Victoria lo llamó para que acudiera a organizar las cocinas militares y de los hospitales que atendían a los soldados en la guerra de Crimea; su trabajo resultó impecable y conoció a Florence Nightingale, quien dirigía el hospital.

Escribió entonces el libro Soyers Culinary Campaign ("La campaña culinaria de Soyers"), publicado en 1857 y del que se vendieron 600 mil ejemplares.

En 1846 publicó otro libro, The Gastronomical Regenerator ("El regenerador gastronómico") que a pesar de su alto precio (una libra esterlina) llegó hasta la séptima edición y es una obra indispensable en las colecciones de los gourmets cultos.

Soyer fue un hombre activo y muy creativo. La pareja de su vida fue la pintora inglesa Emma Jones, muy reconocida. Su matrimonio fue corto pero muy feliz.

Soyer murió el 5 de agosto de 1858, en medio de la pobreza, a pesar de los honores y la fama.

Su nombre trascendió solamente gracias a una bebida de su invención; Soyer au champagne.

Fuente : Historia de la Gastronomía, de Harry Schraemeli (Ediciones Destino, Barcelona, 1952)



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