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Legión de honor de Francia a Mario Vázquez Raña

El Universal
Martes 07 de noviembre de 2006
Vázquez Raña se mostró muy conmovido cuando Chirac le prendió al pecho la medalla, una cruz de cinco dobles rayos que pende del emblemático listón rojo que la identifica

"Un hombre que, salido de la nada, llegó a ser el tercer editor mundial de periódicos y ha realizado grandes servicios al olimpismo"; así definió el presidente francés Jacques Chirac a Mario Vázquez Raña, a quien confirió la prestigiada Legión de Honor, condecoración que brinda el gobierno de Francia a personajes distinguidos.

Vázquez Raña se mostró muy conmovido cuando Chirac le prendió al pecho la medalla, una cruz de cinco dobles rayos que pende del emblemático listón rojo que la identifica. El empresario mexicano expresó: "Cuando uno recibe algo así, con tanta emoción, tanto respeto y tanto cariño, lógicamente se siente orgulloso y muy satisfecho".

La condecoración fue otorgada, como es tradicional, en el suntuoso Salón de Fiestas del Palacio del Elíseo de la capital francesa, que es además, la sede de la Presidencia. Resulta el marco ideal, ya que este espacio, utilizado en recepciones oficiales, banquetes y reuniones diplomáticas, conserva el decorado de la época de Napoleón. Su alfombra roja, cortinajes de terciopelo recogidos con cordones dorados, las columnas de mármol y tapices gobelinos con motivos orientales, brindaron todo el esplendor y solemnidad que requería la ocasión.

En el mismo evento fueron condecoradas otras 11 personas, entre las cuales el señor Vázquez Raña fue el único extranjero.

Desde que la Orden de la Legión de Honor fue instituida (en 1802, por Napoleón Bonaparte), fue pensada para honrar a franceses, principalmente militares, que se hubieran distinguido por su valor en la batalla. Con el paso del tiempo ésta, que fue la primera distinción otorgada por el Estado tras derrocar a la monarquía, fue concedida a civiles y después, aunque de manera limitada, a extranjeros.

Una vez concluida la entrega de las medallas, tuvo lugar un coctel durante el cual, el presidente Chirac conversó largamente con el mexicano. Vázquez Raña, siguiendo su instinto periodístico, aprovechó para solicitarle una entrevista, para fecha próxima. También se acercó a felicitar calurosamente a nuestro compatriota el primer ministro francés, Dominique de Villepin.

Al finalizar el coctel, Vázquez Raña ofreció una fiesta en un hotel cercano, donde reunió a su familia e invitados especiales, entre los que se encontraban el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y su esposa, Ana Paula Gerard, además de Juan Antonio Samaranch, quien estuviera al frente del Comité Olímpico Internacional.

Según comentó el homenajeado, de ese día tan especial recordará dos cosas: "La emoción de recibir semejante distinción y la de viajar a Francia con parte de mi familia, casi de vacaciones, algo que no hago prácticamente nunca". El empresario y editor periodístico se hizo acompañar de su esposa, Paquita Ramos de Vázquez, su hermano Apolinar, su cuñada, Maricarmen Calvete de Vázquez, y algunos de sus hijos, sobrinos y nietos.

Una trayectoria singular

La historia de Mario Vázquez Raña inicia en la población de Avión, en Galicia, España, de donde salieron sus padres, Venancio y Sara, en 1928 con destino a México, para buscar un mejor futuro. La familia volvió unos años a Avión, justo al comenzar la Guerra Civil y reiniciaron el éxodo poco a poco. Mario, por entonces el más joven de los hermanos, fue el último en volver a México donde su familia ya se había asentado.

Ya estaba convertido en un joven de 15 años, que solamente hablaba gallego. Hasta entonces, había vivido con sus abuelos maternos.

Cuando se reunió con sus padres y hermanos encontró varias novedades, entre ellas el nacimiento de sus dos hermanos más jóvenes, Olegario y Abel. La segunda, que su padre era propietario de un pequeño almacén de muebles.

La primera tarea del joven Mario fue aprender a expresarse en castellano para luego, como el resto de sus cinco hermanos, combinar la escuela con la atención del negocio. Almacenes Vázquez creció hasta el retiro del señor Venancio, cuando se convirtió en Hermanos Vázquez, cuya base de éxito fue la fórmula de su fundador: vender a crédito.

Para entonces, Mario había terminado la carrera de Administración de Empresas y se sentía listo para volar con alas propias, así que se separó del grupo y compró los periódicos de la Cadena Sol, comenzando su propia carrera en el mundo editorial.

Ninguno de los Vázquez Raña que aún viven (los dos mayores, Aurelio y Sara, murieron muy jóvenes), se alejó de la Madre Patria. En Avión se sabe que alguno de ellos está en el pueblo orensano cuando un gran Boeing (la familia posee al menos 2) con bandera mexicana se ve estacionado varios días en el aeropuerto más cercano, en la localidad de Peinador.

El deporte, su pasión

Desde su juventud, Mario Vázquez Raña sintió gran inclinación hacia el ámbito deportivo. Aficionado al tiro, se esforzó hasta llegar a ser parte del equipo que representó a México en los Juegos Panamericanos de 1963. Cuando se dio cuenta que su carrera deportiva no llegaría a la cumbre, le dedicó a estas disciplinas todo un periódico, el Esto, que aún es reconocido como uno de los primeros y mejores diarios especializados.

Hace 31 años comenzó a dedicarse al olimpismo desde la trinchera política, ocupando diversos cargos como presidente del Comité Olímpico Mexicano (actualmente es presidente honorario vitalicio) hasta miembro del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Internacional (COI).

Siempre ha luchado por mantener a los países latinoamericanos en las ternas para que los juegos se celebren en suelo local.

Su campaña actual tiene como objetivo que Guadalajara sea la sede de los Panamericanos en 2011 y su sueño, que los Olímpicos vuelvan a México.



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