Las revistas del corazón quieren casarlo
H ace 12 años se sustituyeron esas competencias pueblerinas por las que se llevaban a cabo en el Circuito Asturias, y allí, Fernando Alonso también es asesorado por el señor Alonso. Ahora que es famoso, Nano (como le llaman sus allegados) o Fernando, apenas puede pasar 54 días en su ciudad natal, donde curiosamente, no todos lo conocen "en persona", como la dueña de una papelería que está frente a la casa del campeón (en la calle de Capitán Almeida) atiborrada de revistas con el rostro de Nano. "Lo conozco sólo por las fotos", dice la señora asturiana. En el bar Circuito de Asturias, de la ciudad, donde Fernando jugaba al parchís ("no le gusta perder y hace lo que sea por ganar"), dice un amigo de la familia, el corredor conoció a su primera novia, Ana, la hija del encargado del lugar. "Aquí se refugia cuando vuelve de Oxford -cuenta uno de los meseros-; muchas veces dicen que está en Inglaterra, pero en realidad está aquí. Y fíjate si será competitivo, que si ve que hay un crío de siete años en la pista, saca su kart y le echa una carrera". Lola Lorenza, quien fuera tutora escolar de Fernando, refiere una anécdota del vecino más notable de Oviedo: "Cuando sus compañeros se enteraron de que había ganado una carrera en Fórmula 3000, empapelaron toda la clase con fotos suyas. Le dio tanta vergüenza que no quiso entrar", asegura. Supersticioso y amiguero De pocas palabras -rasgo que heredó de su padre-, en ocasiones pareciera frío y distante, "porque tiene miedo de que le vean como a una estrella", Fernando Alonso tiene sus supersticiones. Durante un tiempo llevó consigo una rana verde, de goma, que le daba suerte. Ahora, lleva en su maleta dos pares de gastados calcetines "mágicos": los que usó cuando logró calificar en el circuito Fórmula 3000 en Spa, que se corre en Bélgica, y los que llevó el mismo día de esa carrera, en la que obtuvo la victoria. Los calcetines ya están "demasiado castigados", pero no se desprende de ellos. Amiguero, cuando está en Oviedo hace cicloturismo con sus cuates y disfruta, además, haciendo juegos de magia e imitando personajes famosos, como al ex presidente español Aznar, que le aplauden mucho. Pero una de sus mayores diversiones allí consiste en manejar un "coche de capricho" que tiene: el famoso Renault Clio V6, con su motor de 255 CV de potencia, una auténtica bomba capaz de alcanzar los 250 km/hora y acelerar de 0 a 100 en menos de seis segundos. Curiosamente, en carretera es un conductor muy precavido. En las pistas, se le describe así: "Sin dejar de ser un piloto agresivo, conduce con suavidad de seda, conoce los límites de su monoplaza e igual que sabe cuándo atacar, también sabe cuándo defender. Tras convencerse de que su objetivo era el Mundial, dejó de correr riesgos innecesarios y se dedicó a administrar su ventaja con precisión matemática". Fernando Alonso, que sólo tiene una hermana, cinco años mayor, ha competido en al menos 16 países. ¿Boda próxima? Con poco tiempo para alternar con chicas, al parecer, Fernando sólo ha tenido tres novias. Después de Ana, vino Carolina Costa, una veinteañera catalana de buena familia, cuyo padre es propietario de una tienda especializada en Karts. La actual es Raquel del Rosario, vocalista del grupo musical El Sueño de Morfeo, a quien conoció hace apenas tres meses, durante una entrevista por televisión. Desde entonces mantienen la relación. Ella incluso acompañó al piloto cuando participó en el circuito de Suzuka, en Japón. Se les ve felices y según las revistas del corazón españolas, habrá boda. ¿Con Fernando, viviendo en Oxford, consagrado por entero a su carrera? Habrá que verlo.





