La moda varonil
Teniendo como escenario la imponente Villa Erba, a orillas del
Lago di Como, donde pasara sus años de infancia el célebre cineasta Luccino Visconti, asistimos al desfile de la colección primavera verano 2007 de Scappino, al que fuimos invitados. En ese turístico lugar, a media hora de Milán, se ubica el cuartel general de la firma de cepa italiana reconocida por la alta calidad de su línea de ropa masculina, y, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, propiedad de una familia mexicana. Los jardines de la villa, la espléndida vista del lago y la presencia de personajes de la diplomacia, la moda y los negocios, tanto de Italia como de México, pusieron el toque de glamour en la exhibición. Los vanguardistas diseñadores de la marca nos comentaron que la mayoría de los varones son reacios a arriesgarse y experimentar con nuevos estilos. Pero que ellos los seducirán en la primera temporada del próximo año, con una combinación de colores y de modelos que, desde luego, los harán lucir elegantes, pero sobre todo, originales en cualquier ocasión. ¡Y comenzó la pasarela! Vimos desfilar pantalones color rojo fuego combinados con camisas en tonos claros y corbatas verdes. Suéteres en naranja brillante con pantalones rosa; trajes de casimir, de cortes audaces, perfectos, y líneas de gis tradicionales, que se llevan con coloridas sandalias. Los suéteres de cashmere de seda, anudados al cuello de forma casual, como un excelente complemento para la indumentaria. Para los días más frescos de la temporada, prendas superpuestas (camisa, suéter ligero y chamarra). Presenciamos también una combinación de estilos: formal, casual y deportivo; un modelo llevaba, por ejemplo, saco formal con gorra de golf y suéter, además de mocasines. Los varones presentes, jóvenes y maduros, contemplaban sin parpadear aquel despliegue de elegante modernidad. Sofisticadamente europeo El diseñador en jefe de Scappino, que palpaba el éxito de la muestra, nos comentó: "En Europa, cuando llega el verano, inicia una fiesta general que se nota en todo: en la naturaleza, el estado de ánimo, las actividades al aire libre y, desde luego, en la ropa. "En esta ocasión quisimos llevar los colores de esa temporada al máximo, para representar la sensación que para nosotros produce la llegada del calor". Le pedimos que nos hablara también de la marca. Nos enteramos así que Scappino es una casa fuertemente relacionada con corbatería y camisas (que si bien forman parte básica de su repertorio, no son los únicos productos que manejan) y se caracteriza por guardar una estrecha relación con cada una de sus prendas, realizadas prácticamente de manera artesanal incluido el diseño y la elaboración de sus telas. Las sederías italianas que la proveen, verifican hilo por hilo la fabricación de los textiles. "Se puede asegurar que las personas encargadas de crear los paños utilizados para confeccionar corbatas o camisas, desechan cualquier lienzo que tenga el mínimo defecto", nos comentó otro de los diseñadores. Partiendo de esta base, el diseño puede jugar, de la manera más atrevida, con la forma y el color. Una historia de familia Scappino nació en Turín en la década de los años 30 del siglo pasado y pronto llegó a México gracias a una familia de empresarios que importaba sus productos. Durante la Segunda Guerra Mundial, ante la imposibilidad económica de fabricar los productos con la misma calidad a que estaban acostumbrados los clientes, sus dueños decidieron venderla. Entonces, la familia mexicana Orestáin compró la marca, pero continuó importando las sedas italianas y preservó el diseño característico de aquellas latitudes, para sus productos. Desde entonces, los Orestáin se han preocupado por ampliar la línea de artículos hasta abarcar toda la gama que requiere un hombre contemporáneo en diversos momentos: formal, deportivo o casual.





