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Su plan era ser monja

El Universal
Miércoles 17 de mayo de 2006
Hoy, dedicada al modelaje, se da tiempo para ayudar en el orfanato Caminho de Luz. Lo mismo aporta recursos financieros que hace trabajo voluntario

Adriana nació en la provincia de Salvador de Bahia, Brasil. Cuando tenía apenas seis me ses de edad, su padre salió "a comprar cigarros" y nunca volvió a verlo. Su madre, empleada en una oficina gubernamental, trabajaba casi todo el día y apenas podía dedicarse a su hija.

Una tarde, cuando Adriana tenía 13 años, paseaba con algunas amigas por un centro comercial de la ciudad, cuando un cazador de talentos le pidió que lo dejara hacer una sesión de fotos con ella. Le llamaron poderosamente la atención los ojos color acero de la niña en contraste con el cabello chocolate oscuro, la piel dorada y una boca supersensual.

Adriana pidió permiso a su madre, quien aceptó y la acompañó al estudio. A partir de ese momento la chiquilla se convirtió en modelo profesional, pues el fotógrafo no la dejó escabullirse. Hasta entonces, el proyecto de la adolescente brasileña era convertirse en monja para atender a los niños de los orfelinatos y consagrar su vida a Dios.

Apenas un par de años después, Adriana participó en el concurso de la agencia Ford para encontrar a la nueva supermodelo brasileña y lo ganó prácticamente por unanimidad, con lo que su viaje al estrellato recibió un gran empujón.

Luego participó en el concurso de Ford Internacional y quedó en segundo sitio.

"Cuando comencé en este negocio era una niña y no sabía bien lo que quería ser, ¡mi sueño dorado era trabajar en un McDonalds!", recuerda entre risas. "También pensaba ser religiosa. Hoy creo que me gustaría ser pediatra, estar en contacto con el mundo de la medicina, aunque por ahora estoy saturada de trabajo en esta carrera que nunca imaginé seguir", dice la joven.

Un vuelo muy alto

Llegó un momento en que, debido a sus cada vez más importantes contratos, fue necesario que Adriana Lima se mudara a Nueva York (acompañada por su madre, ya que era menor de edad).

La situación se complicó, pues el padre también debía dar su autorización para que la niña saliera de Brasil. Fue necesario buscarlo y el encuentro entre él y su hija no resultó muy conmovedor que digamos. "Lo único que pude pensar de él fue: qué persona tan extraña", recuerda la modelo.

Una vez en Estados Unidos, Adriana no tardó mucho en dominar el inglés. Trabajó durante un tiempo para Ford, pero luego la agencia Elite le ofreció un contrato millonario. Fue entonces cuando comenzamos a verla en las portadas de las revistas de moda más importantes como Vogue (de Gran Bretaña, Estados Unidos e Italia), Harper´s Bazaar, Elle y Marie Claire. Posteriormente, se volvió reconocida a escala internacional por seguir los pasos de figuras como Claudia Schiffer, Laetitia Casta y Eva Herzigova, para convertirse en una chica Guess.

Su carrera en los medios impresos se intensificó con las campañas de Maybelline, Mossimo y Bebe, pero alcanzó el estatus de bomba brasileña al incorporarse al equipo de Victoria´s Secret.

Hace poco dejó la agencia Elite para contratarse con DNA y espera que su vuelo tome aún más altura.

El cine, la codicia

El encanto y sensualidad de Adriana han sido captados por la pupila de importantes productores de cine, que ya visualizan cómo llenaría la pantalla esta joven de belleza excepcional en la que se mezcla su herencia franco-portuguesa con la indoamericana y caribeña. Pero no la quieren quemar; todavía le ven cierta inmadurez y están dispuestos a esperar.

Aun así, Adriana ya participó en su primer cortometraje, para la BMW. Se trata de una historia de acción narrada en poco más de ocho minutos en la que se le ve rodeada de actores como Mickey Rourke, Clive Owen y Forrest Whitaker.

La niña Lima no parece muy atraída por el mundo del celuloide. Finalmente, ya es superfamosa y está más concentrada en cumplir sus compromisos inmediatos en el modelaje y asegurar su futuro económico.

El tiempo que le queda libre lo dedica a practicar la capoeira (especie de arte marcial combinado con danza, muy popular en Brasil) para mantenerse en forma y está muy comprometida con la tarea de mantener abierto un orfanato en Salvador de Bahia llamado Caminho de Luz. Lo mismo aporta recursos financieros que hace trabajo voluntario.

Usa escapulario

Quienes la conocen bien, aseguran que en cualquier ciudad del mundo donde se encuentre, Adriana Lima ubica la iglesia católica más cercana y no deja de acudir a misa cada domingo. En lugar de alguna joya espectacular, usa un escapulario alrededor del cuello.

Es una chica muy espiritual, pero con los pies bien afianzados en esta pecadora tierra.

Está muy lejos de ser millonaria (la revista Forbes la coloca en el lugar 97 de las 100 celebridades mejor pagadas en el mundo) pero hace cinco años le compró a su madre una bonita residencia en una playa privada de Salvador de Bahia y unos meses después, compró un bar, el Ula Gula, en Yucatán. Sí, en el sureste mexicano, porque dice que le encanta nuestro país.

Habla con fluidez español, portugués e inglés y es una lectora asidua de las novelas de Gabriel García Márquez en particular, y de los escritores latinoamericanos en general.

Según comenta, sueña despierta con el hombre que la llevará, pura y de blanco, al altar.



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