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Ella disfruta su papel de madre

El Universal
Lunes 07 de febrero de 2005

El día de Mariana Levy es "terrorífico" y empieza a las 5:30 de la mañana, cuando José Emilio pide su primer biberón. A las 6:15 Mariana despierta a María, y a las 7:45 a Paula. "En el inter aprovecho para leer el periódico, bañarme y secarme el cabello". Como el camión de la escuela recoge a María, sólo hay que llevar a Paula al colegio. En ocasiones José María la deja y Mariana la recoge. En muchos casos, la llevan los dos y luego de cantar con todos los alumnos en el patio escolar, regresan corriendo a casa, porque a las nueve, José Emilio desayuna por segunda vez.

En el resto del día, Mariana va acomodando otras actividades, como hacer una cortina, pintar una pared, pegar fotos en los álbumes o tomar un café con sus amigas.

Además, le gusta ser ama de casa: "Voy personalmente al súper y decido cada día lo que se va a comer en casa (allí se come en familia); llamo a la tintorería, checo si hay gas, coso, bordo y a la 1:30 corro por Paula a la escuela.

"¡Soy hiperactiva!", asegura. Y debe de serlo, porque además participa en una campaña de farmacias similares, que le roba tiempo en las mañanas.

"Por las tardes llevo a las niñas a sus clases de pintura y jazz, juego con el bebé y de pronto ya se hizo de noche y para las ocho estoy hecha un guiñapo", asegura.

Después de cenar, los pequeños enfilan hacia sus cuartos "y más les vale que se duerman".

Mariana comenta que pone ese límite para poder dedicarse a su marido. Salen a algún lugar, conversan o se instalan en su cuarto a ver una película.



Armonía y convivencia

¿Cómo es la convivencia entre los niños? averiguamos. "Como en todas las familias: platican, se pelean, se ríen, pero están muy unidos".

Los describe: "María es obediente, muy dulce, cariñosa, preocupada por el prójimo, compartida, noble, seriesona, a diferencia de Paula, que no obedece tanto, es muy traviesa, muy inquieta, se mete en problemas con mucha facilidad; extrovertida, simpática, alegre. Es una bala desde que se despierta y sabes que anda por ahí porque está cantando, llorando, chiflando o ya tiró algo. En cuanto a Emilio, está muy chiquito para saber qué onda, ya averiguaremos."



Ayer y hoy

Mariana Levy reconoce que hay un mundo de distancia entre la manera como crió a María, su primera hija, y ahora a José Emilio.

"Con la niña estaba aterrada, no quería que le diera ni el aire; tenias que lavarte las manos para cargarla, y ni de loca rompía su dieta; estaba aprendiendo a ser mamá. Con Paula fue todo más relajado: le tocaba manzana y no hay, pues que coma pera; de repente pasaba el perro y le daba un lengüetazo, tampoco pasa nada. Antes me preocupaba por cosas como la higiene, la dieta , el pediatra, los medicamentos, cosas como de libro, y con José Emilio me preocupa estar ahí cuando me necesita, que la pase bien, que se divierta".

Eso sí, agrega, los ha disfrutado plenamente a todos.



Las abuelas

Tanto Mariana como José María provienen de familias de artistas. Ella es hija de Talina Fernández, la famosa conductora de TV, y del empresario francés Gerardo Levy. Él es hijo de José María Fernández Unsain (qepd) escritor y fundador de la SOGEM (Sociedad de guionistas y escritores mexicanos) y de la actriz Olivia Michel.

Mariana es vecina de su mamá. De hecho viven "pared con pared": una puertita en el garaje comunica las dos casas sin salir a la calle. Pero madre e hija son muy prudentes; cuando se visitan, primero se llaman por teléfono, protocolo que no guardan las niñas, porque se escapan sin avisar y se van a casa de Baby , como llaman a su abuela. "Pensé que mi mamá nunca se iba a superar a sí misma en su papel de madre, porque fue sensacional pero, como abuela está completamente enloquecida con sus nietas: se disfraza, inventa juegos, se tira en el piso, se corretean. Para las niñas, ir con Talina es como ir a Disneylandia".

Hacemos a Mariana Levy la típica pregunta: ¿Cómo te las arreglas para ser madre, esposa y actriz?

Con mucha maña. En mis últimos trabajos, como Nuestra casa y Amor real he tenido la grandísima fortuna de recibir llamado sólo por las mañanas y con la posibilidad de llevar a mis hijos pequeños a las grabaciones. Carla Estrada, la productora de la telenovela Amor real , entendió mi situación, me apoyó y se adaptó a mis horarios. Juntaba todas mis escenas y las grababa durante dos días en los cuales yo estaba copada de chamba, pero el resto de la semana lo pasaba con mis niños y con Pirru (así llama a su esposo)".

Al mencionar el nombre de su marido se le iluminan los ojos. Y ese debe ser el secreto de su armoniosa vida. "Lo mejor que me ha pasado es haber sido madre tres veces y haberme casado con José María", finaliza. (LA)



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