Lucía Gonzáles, primera mexicana en el Crillon
El Baile de Debutantes del hotel Crillon es una de las grandes fiestas sociales de Europa y en él participan cada año sólo 24 jóvenes de la realeza, la aristocracia y la alta sociedad del mundo. Originado hace siglos en Inglaterra, como una de las incontables fiestas de la Corte, en la actualidad el baile tiene un propósito mundano y otro altruista. En el primer caso, permite a las elegidas convertirse en celebridades efímeras y en modelos de alta costura por una noche. En el segundo, todos los fondos que se recaban son destinados a la Fundación Pierre y Madame Curie y a la Asociación para el desarrollo de vacunas contra el sida y el cáncer. La regiomontana Lucía González Botello fue una de las invitadas al de 2003 y a la fecha, los organizadores todavía no encuentran otra candidata mexicana. Ese 29 de noviembre de 2003, el salón del hotel Crillon de París se veía resplandeciente, iluminado por la luz de sus magníficos candiles. Los padres de las 24 debutantes ocupaban ya las mesas, lo mismo que los invitados del joyero Mikimoto, el patrocinador. Lucía González, con el resto de sus compañeras, esperaba en un saloncito contiguo. Luego, cada una fue anunciada, junto con el nombre de su país de origen, y entró al salón del brazo de su chambelán, todos ellos jóvenes de las mejores familias de Europa. Cada una representaba también a determinada casa de alta costura de Francia y modelaba un vestido de su más reciente colección. Complementaban su atuendo alhajas del prestigiado joyero japonés Mikimoto. Lucía llevaba un vestido gris plateado, de Jean Louis Scherrer. Una vez terminado el desfile de las debutantes, se sirvió la cena y se abrió el baile. Los fotógrafos y camarógrafos de televisión de varios países no dejaban de recoger los detalles. "Fue una experiencia increíble," declara Lucía González Botello. "Al terminar el baile, nos cambiamos de ropa y nos fuimos todas a VIP, una de las discotecas de moda en París, donde nos divertimos mucho. Ahora tengo muy buenas amigas en otras partes del mundo."
LA EXPERIENCIA
Después de una agitada semana en París, en la que Lucía convivió con otras jóvenes como la princesa Thurn und Taxis (cuya familia inventó, hace siglos, los primeros taxis de caballos); Dree Crisman-Hemingway, bisnieta del escritor Ernest Hemingway, y la condesa Anastasia Tolstoi, descendiente del literato ruso León Tolstoi, llegó la gran noche.





