Escaparate del diseño
El despacho suizo Caps Architects encabezado por Christopher Carpente fue el encargado de proyectar la nueva boutique de Christian Lacroix en Tokio. El diseñador de este espacio tuvo que tomar en cuenta una serie de premisas que antecedieron a su creación: "El proyecto debe ser respetuoso con el entorno elegido, pese a implantar fuertemente la presencia de la firma, la tienda no podía ignorar el cuadro arquitectónico en el que se inserta", explica Carpente para la revista Loft . Desde un principio se buscó que el proyecto brindara atemporalidad, que evocara el nomadismo de los viajeros modernos y que fuera capaz de cambiar y de adaptarse a las necesidades específicas del lugar. La tienda se organiza en dos plantas, cubiertas por una fachada totalmente acristalada en la que se serigrafió un texto con la caligrafía del propio Lacroix. La herrería del primer piso no cubre en su totalidad a la fachada, para complementarla se le aplicaron también detalles de aluminio. Ambas plantas están organizadas mediante una disposición de luces que llama la atención de quienes la recorren. El camino del cliente viene marcado por los muebles, que pueden irse moviendo de manera que la tienda se transforma fácilmente. Se concibieron como módulos de cristal transparente de colores, a través de los cuales el visitante goza de la perspectiva de distintas tonalidades. Los ángulos rectos de los muebles contrastan con las sillas de formas curvas del diseñador Pierre Paulin y también con los probadores, caparazones de líneas orgánicas forrados con telas doradas, sedosas y aterciopeladas. "Queríamos hacer algo más que los simples cubículos blancos, quisimos restablecer el equilibrio entre la geometría y lo orgánico", expresa el arquitecto. La estructura original del local no se modificó, sólo se alteró la distribución eliminando todos los tabiques y preservando los muros perimetrales, que fueron pintados completamente de blanco con una sutil capa nacarada. Sobre estas superficies se proyectan videos y fotografías de artistas u colaboradores habituales de la firma como Joel Bartolomeo, Delphine Kreuter, Nils Udo y Bernard Quesniaux. Las instalaciones eléctricas se ocultaron dentro de unas cajas metálicas apiladas que recrean los antiguos juegos de construcción. La iluminación consta de un sistema de puntos de luz dirigidos a las prendas, a los coloridos muros de acrílico y a los muebles de colores vivos que van desde los rosas y verdes hasta los azules y amarillos. (Gerardo León)





