Elegante enlace Díaz Ordaz-Miralha
Teniendo como marco a Acapulco, Andrea Díaz Ordaz y Jaime Miralha unieron sus vidas en una ceremonia sobria y elegante celebrada en Casa del Mar, en la carretera a Barra Vieja, uno de los espacios para fiestas más exclusivos del puerto. La novia lucía un vestido blanco marfil confeccionado en organza de seda. Llevaba un tocado de pequeñas plumas y flores del que pendía un largo velo, también de organza. Como únicos accesorios portaba dos broqueles y un collar, regalo de su abuela paterna, Guadalupe Borja de Díaz Ordaz. Por su parte, el novio vistió un traje también color marfil con camisa azul cielo y un azahar en la solapa. La de Andrea y Jaime fue una boda en la que imperaron los detalles originales. Por ejemplo, a su llegada a Casa del Mar, a cada asistente se le entregó una caja que contenía mariposas blancas. Y todas las cajas fueron abiertas segundos antes de que el padre Lucciano Ghezzi iniciara la ceremonia religiosa. La graciosa nube blanca que formaron las mariposas al volar, emocionó a los contrayentes y a sus familiares y amigos. En contra de la tradición, la madre de Andrea, Paulina Castañón de Salinas y la madre de Jaime, Lorenia Uribe de Volcán, fueron las encargadas de entregar a la feliz pareja. Al término de la misa, el juez Leopoldo Santos celebró el enlace civil en un área del jardín, iluminado y decorado con un gran candelabro, flores blancas y velas diseñadas por Dick Pudry, quien igual decoró el altar y las mesas, las que por cierto lucieron espectaculares. La cena estuvo a cargo de Susana Palazuelos, quien sirvió un exquisito menú que consistió en canapés de chile morita en nogada, chilapitas con surimi, carpacho de callo de almeja, sopa fría de pepino y jícama servida en jícama; filete de pescado a la talla, chile ancho relleno de frijol con crema y queso fresco; tira de plátano macho verde, timbal de arroz con plátanos fritos y selva mextai. Los postres estuvieron de acuerdo con la calurosa noche y consistieron en pastel helado de cajeta, vainilla y chocolate con salsa de rompope. La fiesta fue amenizado con música lounge y por el grupo Los Espectaculares, que tocaron hasta las ocho de la mañana del día siguiente, cuando se retiraron los últimos invitados. En la tornaboda se sirvieron chilaquiles rojos y tacos al pastor con frijoles refritos. Otro de los detalles originales fue la melodía que bailaron los novios: Divinos sueños en cristal , escrita especialmente por Andrea para Jaime, con música de Luis Demetrio. Los más de 500 invitados disfrutaron de un ambiente cálido, divertido e inolvidable a la orilla del mar, degustando las mejores bebidas y bailando hasta el día siguiente. Alrededor de la media noche, la novia lanzó el ramo y fue su hermana y madrina de anillos, Paulina Díaz Ordaz, la feliz ganadora de éste. Después de un día de descanso en el mismo Acapulco, Andrea y Jaime partieron en luna de miel a la Polinesia francesa y a Tailandia, donde estarán por más de un mes.





