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Un restaurante con clase

Araceli López| El Universal
Viernes 31 de octubre de 2003
El Cícero Centenario se mantiene en el gusto de las personalidades más exigentes. Su carta está entre las mejores y su decoración hace del famoso lugar algo fuera de serie

Pareciera que el tiempo se ha detenido en el restaurante más místico de la Zona Rosa, el Cícero Centenario. El ambiente reproduce la decoración de las grandes haciendas con artículos de época y los más sofisticados platos de la cocina mexicana tradicional e internacional.

Muros vestidos con hojas pintadas a mano, lámparas de pared de luz tenue, pisos de madera que rechinan a cada paso, veladoras que guían el camino a la gran comilona y rejas que separan los salones, son parte del ambiente bohemio que ha creado Estela Morfín de Moctezuma, propietaria del feudo.

"La casa está cimentada en una construcción de principios del siglo pasado, en una colonia en donde antaño vivían los hacendados del país", explica Antonio Bejos, gerente del sitio desde hace 24 años cuando el lugar comenzó a funcionar como restaurante.

Cada rincón es único. El camino que lleva a las estancias del Tata y Casilda es toda una experiencia. En el trayecto se ven figuras de ángeles atrapados en jaulas, veladoras y faroles que resguardan la entrada a los comedores.

El salón del Tata recibe a los comensales con mesas improvisadas de bases de máquinas de coser antiguas, dos enormes arcos formados con ladrillos rojos y espejos que reflejan los viejos bambúes de más de siete metros de altura que son regados por lluvia natural que entra por una estrecha rejilla.

Doña Casilda aún conserva entre sus vitrinas las tradicionales calaveras de azúcar, aromáticos panes y dulcería mexicana como pirulís, peritas de menta y otras dulces, antojo de los comensales.

Bono del grupo de rock irlandés U2, Cantiflas, Mauricio Garcés, Juan Gabriel, María Félix, Ricardo Montalbán, Sarita Montiel, Mike Tayson y recientemente el príncipe de Marruecos son algunos famosos que han dejado huella en el libro de personalidades a lo largo de 24 años.

"Cantiflas gustaba de venir a jugar billar mientras tomaba un trago. Cuando La Doña aparecía en la puerta los músicos dejaban de cantar la melodía de turno y de inmediato entonaban María Bonita", señala Bejos.



Retroceder del tiempo

En 1979 la calle de Londres 195, en la Zona Rosa, aparecería un lugar que ambientaría su interior muy al estilo de la época de los años 20 en el Chicago de los gansters. La decoración perduró hasta hace nueve años, con una única remodelación que sufriría el ahora llamado Cícero Centenario.

Lo que no cambió fue la enorme barra de madera gruesa de más de 120 años traída desde Tucson, Arizona, con sifones antiguos y famosa porque allí se grabó el video de Luis Miguel, "La media vuelta". Durante más de 14 horas el "Sol" fue una pasajera decoración.

"Cuando supieron que aquí estaba Luis Miguel fue un problema para sacarlo. Un mesero se cubrió con una manta y salió como si fuera el cantante. Todos salieron corriendo tras él mientras el original se escapaba por otro lado", cuenta Antonio Bejos parado frente a un viejo reloj de pie del año 1884.

Y así, cada rincón del restaurante muestra pequeños detalles en su decoración como las cazuelas de barro, el altar a la Virgen, los viejos candiles, la mesa servida al estilo de los hacendados, los macetones con helechos y un sinfín de artículos que bien valdría la pena conocer.



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