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. (Foto: EL UNIVERSAL )
Karla y Javier se unieron ante la ley de Dios en Acapulco. Logrando desplazar a unos 500 invitados al bello puerto desde la capital de nuestro país. Un altar con vista al mar y una puesta de sol magnífica permitieron que Karla y Javier se casaran por la iglesia para después residir en Los Angeles, California. La cena fue servida por la ya conocida Susana Palazuelos, quien decoró las mesas con un toque auténtico del mar, ya que los centros eran peceras rodeadas por flores y los peces nadaban con gran tranquilidad. La cena se sirvió a eso de las nueve de la noche, una vez que las estrellas brillaban a la perfección, y un tenor ambientaba la velada con su maravillosa voz, interpretando canciones de Boccelli acompañado por violines que hicieron de la boda Atmann-Morales todo un éxito. Karla, con su pelo suelto y un velo que caía por su espalda, irradiaba la felicidad que le producía el acontecimiento. Javier, sin palabras, mostraba el mismo sentimiento que su boda le daba. Los padres de los novios bailaban felices y los acompañaban en todo momento, los invitados de igual manera se acercaban a la pista para festejar. Las damitas, todas vestidas de rosa, se hacían notar y con orgullo mostraban su amistad que las unía ese día tan especial. Mercedes Huerta, Paola San Martín, Regina Sepúlveda eran algunas de las guapas damas de honor. Flora Merino con su esposo Severino se veía de lo más contenta, y Casandra Lozano presumía a su esposo Gerónimo de la Macorra por todos lados. ?El Pelón? de la Fuente no dejó de platicar con varias niñas que alrededor de él se encontraban. Poy Fernández se veía enamoradísimo de la guapa de Nicole, que por supuesto no soltaba. En cuanto a Luis Corcuera, se le veía muy feliz a lado de Lucila su esposa y a Eduardo Sánchez Navarro, encantado con Paulina Lebrija. Franzis Hinze fue una de las que se lanzó desde Miami para festejar a Javier y a Karla en el día más importante de sus vidas, bailando y platicando con todos sus amigos sus anécdotas de la Florida. La boda estuvo muy divertida, como era de esperarse. Bebida hubo hasta morir, la cena estuvo exquisita y lo más sorprendente fueron unas gaitas escocesas que a mitad de la noche aparecieron y dieron un estupendo espectáculo que dejó a todos con la boca abierta. Por ahí se decía que el significado de su aparición era la despedida de algún familiar, es decir, en Escocia se tiene por costumbre que cuando un familiar se va a algún otro lugar o se casa como en este caso, se despide de su familia con un concierto de gaitas escocesas. Fue muy emotivo, ya que la primera hija de los Amtmann y el primer hijo hombre de los Morales se casaban. Los fuegos artificiales reventaban en el cielo claro al ritmo de la música escocesa y el éxtasis del evento invadió a los ahí presentes durante toda la noche. Fue una velada para recordar, la crema y nata de la sociedad se reunió en otra más de las bodas que pasarán a la historia como de las mejores que se han celebrado. Es muy buena idea que las personas se estén casando, ya que así es un buen pretexto para viajar o para celebrar. ¡Felicidades Karla y ?J?, que sean muy felices! Nos leemos la semana que entra para no quedarnos atrás y ver hacia delante. E-mail: micomentario@hotmail.com





