Unen sus vidas Luis y Sagrario
Recientemente mi amiga Sagrario Fernández Casillas y su novio José Luis Castro Sandoval contrajeron matrimonio en la iglesia de Santa Teresita del Niño Jesús de las Lomas de Chapultepec, en la capital mexicana, misma que lució esplendorosa. Un mariachi acompañó la ceremonia religiosa con música sacra. En tan trascendente fecha estuvieron acompañados de sus padres, ellos son los matrimonios formados por Amador Fernández Vargas y Julieta Casillas de Fernández, así como José Luis Castro Leal y Sara Sandoval de Castro, sin faltar sus numerosos familiares y amigos venidos de distintos puntos del país. Sagrario lució una elegante y exclusiva creación en guipiure, que resaltó su juvenil belleza. Su cabello lo adornó con un velo coronado por un exquisito tocado de flores que hizo juego con el hermoso ramo. El novio vistió un elegante traje oscuro. Al termino de la bendición nupcial, en el atrio de la iglesia, los asistentes felicitamos a Sagrario y José Luis y, fuera del sagrado recinto, nos deleitamos con la música de los tradicionales cilindreros que interpretaron valses mexicanos, sirviendo de marco los numerosos globos blancos que fueron lanzados al cielo, donde las estrellas se unieron a la felicidad de los contrayentes y de todos los que ahí nos reunimos. Una elegante calandria, tirada por un corcel blanco y conducida por un gallardo charro, trasladó a los felices desposados al banquete nupcial que fue ofrecido en su honor en el salón Constelaciones del hotel Nikko, el cual lució adornado con elegantes mesas y profusión de flores naturales. Y ahí, en medio de un ambiente en el que reinó la cortesía de las familias anfitrionas, la cordialidad y el buen gusto, los invitados disfrutamos de una exquisita cena acompañada de selectos vinos. Además de la música que deleitó a la concurrencia con lo mejor de su repertorio, jóvenes y adultos nos divertimos hasta las primeras horas del día siguiente. Sagrario y José Luis, deseo que nuestro amadísimo padre celestial les bendiga largamente en esta nueva etapa que inician y hoy deseo obsequiarles esta frase bíblica de la primera epístola de San Pablo a los corintios (13:4-8) que a la letra dice: "El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño, no se regocija con la injusticia sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta".





