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Las promesas, buenas o malas, deben cumplirse

El Universal
Jueves 20 de junio de 2002

Tengo dos hijos varones de 13 y 10 años de edad, no se acomiden en ninguna labor dentro del hogar. Lo mismo dejan zapatos que libros fuera de su lugar y sus recámaras son un total desorden. ¿Cómo los motivo a colaborar en tareas propias de su edad y sexo? Mi esposo dice que no deben hacer tareas de mujeres, no me gusta mucho su mentalidad, por eso quiero su opinión. (Aburridos) Creo que al primero que debe de motivar y convencer del error es al marido y posteriormente a los hijos. Es muy cómoda la postura para ser el "hombre o macho" de un hogar y no colaborar en ninguna de las tareas, obligaciones y responsabilidades del hogar. Las madres somos las responsables de criar mentalidades de sultanes, comodines y malcriados para después ser suegras aborrecidas por no haber infundido reglas de respeto, consideración y cooperación. Los varones no pierden carácter, no se vuelven afeminados ni pierden ningún atributo masculino, sino al contrario, se sensibilizan, vuelven más ordenados y aprenden a respetar el trabajo ajeno.

Ningún hombre está a salvo de un día estar solo a cargo de casa, hijos y la responsabilidad que todo esto conlleva. Un marido que sabe cómo colaborar en las tareas de un hogar y lo comparte tiene ya ganado un valor muy apreciado por la esposa.

Las tareas dentro del hogar no se "mandan" como castigo, se inician como juego desde edades muy tempranas al lado de la madre y ésta halagando al hijo viendo el resultado; los hijos e hijas al parejo serán los responsables de tareas donde puedan ellos mismos demostrar y observar logros por sí mismos. Para un pequeño es un entretenimiento que disfrutan cuando en cierta tarea están acompañados de su madre, como tender la cama, echar la ropa sucia al cesto, lavar algunos platos o utensilios de plástico, lavar su ropa interior, poner y quitar la mesa, hacer el agua de sabores o una ensalada, recolectar todos los botes de basura y sacarla fuera de casa y muchas otras actividades que en principio les agrada y motiva, "el jugar trabajando". Ese será un inicio de motivar al trabajo. No requieren de recompensa alguna cuando se hace desde siempre y no por obligación, sino por convencimiento del orden y satisfacción propia.

Las vacaciones están en puerta, mi hija de 14 años salió muy baja de calificaciones, y como le advertimos el castigo, no saldremos de vacaciones porque no se las merece ella, pero mi otra hija de 12 obtuvo excelentes. ¿Es correcto que no salgamos nadie de la familia negando la posibilidad de premiación a la menor? No puedo dejar a la mayor en casa ni mandarla con parientes. ¿Qué hago todas las vacaciones con ambas?

Las promesas se cumplen, las buenas y las malas. Es recomendable no abrir la boca y amenazar sin antes estar concientes de su acciones a futuro y que los castigos serán tomados para aprendizaje y no como mal recuerdo de por vida. Aquí no sólo será castigo de una sino de la familia entera, ¿qué culpa llevan todos los miembros de errores cometidos por uno solo? Creo más bien que las vacaciones y las horas de recreo se deben de dar con buen o mal aprovechamiento escolar, lo mismo pasa para usted o el esposo que pueden cometer errores en el trabajo o dentro de la casa; la diversión y el descanso no se condicionan o anteponen a la perfección de una acción anterior.

No me indica el porqué del bajo rendimiento escolar ni pretendo quitar responsabilidades de su hija pero los números no son el valor real de nadie, menos marcado por un profesor y una escuela. Nadie mejor que usted sabe el esfuerzo invertido por su hija, las razones de motivación que tuvo, alicientes previos, instrucciones apropiadas por la escuela y maestros y rendimiento académico, sin mencionar la adolescencia que les pega durísimo y que cuesta mucho trabajo bajarlos de la nube donde habitan más del tiempo normal.

Por qué no salen todos de vacaciones y al regresar la inscriben a un curso especial donde la instruyan en las materias que falló el año escolar anterior aunado de arte, música, danza, deporte. Hable serena pero firmemente ante su adolescente y hágala ver el valor y satisfacción propia de salir avante con notas de calificación que a ella misma le satisfagan, después de haber invertido el tiempo y entrega necesario. Las calificaciones son de hecho, una muestra del aprendizaje que los maestros observan desde su perspectiva pero usted como madre es la que verdaderamente sabe su aprovechamiento y desarrollo. Las malas calificaciones sirven para impulsar a mejorar y esforzarse más, y esto se logra también con el apoyo de los padres más que con regaños y castigos.



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