¿Jugamos a la comidita?
Desde siempre los juegos han sido el vehículo a través del cual los niños de todas las edades manifiestan su adaptación a la realidad y los juguetes son las herramientas que les ayudan a apropiársela. Éstos no son siempre los mismos, evolucionan constantemente para adecuarse a la época, pero cuando los juguetes y el juego dejan de representar al mundo adulto y al modelo a imitar, pierden vigencia e inicia su desaparición dando paso a actividades que cubran las necesidades del momento. La televisión y más recientemente la internet tienen mucho que ver en esto. Uno de los juegos que ha sido drásticamente desplazado, principalmente en las grandes ciudades, es el de "la comidita", de ahí el interés de la Fundación Hérdez de retomarlo a través de la exposición El comal le dijo a la olla y ponerlo nuevamente de moda entre los niños, con el fin de fomentar su creatividad. Para hablar de todo lo que esto significa platicamos con Azucena Suárez, directora de dicha fundación. "Esta exposición se abrió el 9 de abril dentro del marco del Festival del Centro Histórico en el programa para niños con el tema principal del juguete. Se montó pensando en que el juego de la comidita está desapareciendo. Se eligió este juego, primero porque somos una empresa de alimentos y después porque el objetivo de la fundación es fomentar la investigación y el desarrollo alimenticio, por eso todos los proyectos que tenemos aquí están muy vinculados con la comida". Y agregó: "También es un poco rescatar las piezas de los artesanos y rendirles homenaje". Uno de los objetivos de esta exposición es dar a conocer el trabajo que realizan mediante un oficio, al cual integran a toda la familia y además se aprende de generación en generación. Los trastecitos que se presentan en esta muestra, la mayoría miniaturas, forman parte de las colecciones de la doctora Ruth Lechuga (colección del Museo de Arte Popular) y Juan Izquierdo (coleccionista particular). También se recibieron aportaciones de otras personas interesadas en el tema. La tarea de fabricar los trastecitos tradicionales se encuentran en manos de artesanos mexicanos, los hay de diferentes materiales: barro, piedra, fibras naturales, cobre, madera, acero, vidrio y plástico. Barro. El proceso de la elaboración de objetos de barro implica un trabajo lleno de dedicación y paciencia, para lo cual existen gran variedad de técnicas, lo que le da un sello propio. De este material hay cazuelas, jarritos y platitos. Piedra. No menos importante es la labor de los hombres que trabajan tallando piedra, convirtiendo bloques enteros de piedra volcánica en utensilios de cocina como: metates y molcajetes que son una representación idéntica de los que antaño había en la casa de las abuelas. Fibras naturales. El trabajo de la palma, el ixtle, el henequén y la lechigilla destacan entre las fibras más utilizadas para crear todo tipo de canastitas, escobillas, chiquitines, sopladores, etcétera. Cobre. Material que implica gran trabajo en el manejo pues hay que fundir, cortar, introducir al fuego y golpear para modelar cada una de las piezas, entre las que hay cazuelas, sartenes, platos y vasos. Madera. Además de muñecos existe la elaboración de cubiertos (cucharas, cucharones, volteadores, espátulas y el molinillo chocolatero) y trasteros pintados de los más vivos colores, al igual que recipientes de diversas formas y desde luego, la tradicional tortilladora. Vidrio. Es un material muy noble para trabajar, es muy utilizado por los artesanos. Hay vitroleros, jarras y vasos. Metal. Resistente, a prueba de todo, hasta de niños. Hay estufa de leña (acero), portaviandas (peltre) y moldes para galletas (acero). Plástico. Irrompible, ideal para que jueguen los niños. Hay Jarras, vasos, platos y palanganas "Lo importante de la exposición es la investigación que hizo Gabriela Hernández, en la cual se separaron los trastecitos por materiales y por regiones." La intención de la Fundación Hérdez es despertar la inquietud de los padres de familia para que regresen a los juguetes tradicionales y hagan que sus hijos se apropien de ellos, no como piezas de colección, sino como elementos propiciadores de grandes aventuras. En esta fundación, la cual se localiza en Seminario 18 en el Centro Histórico, se exhiben todos estos modelos, los cuales son un deleite para chicos y grandes, ya que en cada pieza hay que ver la grandeza de los detalles y la precisión con que fueron hechos. Además, se exhiben antiguas fotografías de niños jugando a la comidita que pertenecen al Archivo General de la Nación y de Casasola. Otras de las fotografías son de artesanos elaborando las piezas. También hay en una vitrina con libros antiguos: Cocinar y jugar , Cocinar es un juego mágico , La pandilla de la cocina y Cocinar es parte del juego y no es complicado . Cabe mencionar, que el costo del boleto para visitar esta exposición es de 10 pesos. Está abierta de martes a sábado de 10 a 17 horas. El juego de la comidita y todo lo que éste implica lo abarca perfectamente esta exposición, pero ahí no termina la labor de la fundación, ya que a fin de que los pequeñines se adentren aún más en los que esto significa, ha ideado un taller muy interesante. El próximo tendrá lugar el 22 de junio en las instalaciones de la misma. Sobre la respuesta de los niños a la exposición comentó: "Ha sido muy buena porque hemos manejado la exposición junto con un taller al que hemos invitado a participar a los niños los sábados. Creo que no es una muestra que nada más ha atraído a los niños sino también a los adultos. Lo importante de esto es que hemos ido creando conciencia, y ojalá a largo plazo los niños aunque no jueguen con este tipo de juguetes, los tengan presentes no sólo como objetos decorativos sino que pueden hacer uso de ellos". El taller es teórico y práctico por lo que resulta más atractivo para los chiquillos. "Tenemos un cuenta cuentos que les va platicando a los niños la historia del trigo, cómo llega a México y qué es lo que se hace con este grano. Después se pasa a la cocina, donde se convierten en torteros, cada uno de los niños hace distintos tipos de tortas, utilizando panes como bolillo, teleras, semita y hojaldra. Se les explica que con cada uno de estos panes pueden hacer una comida completa a partir de hacer su propia combinación. Contamos también con la participación de estudiantes de gastronomía". En este taller podrán participar niños y niñas de 6 a 10 años, el costo de inscripción es de 60 pesos y tendrá una duración de dos horas. "Para jugar a la comidita se necesita ser muy creativo y volverse niño por un rato. El preparar una comida es tener ganas de agradar". Por último, podemos mencionar que en los talleres no sólo han participado niñas, ya que los niños también han mostrado mucho interés en este jugo y lo más importante es que salen muy contentos.





