Calidez y sensualidad: Sofía Loren
Platiqué largo y tendido con Sofía Loren en una suite del hotel Fiesta Americana de Puerto Vallarta. Era la época de fines de los 70. El hotelero Juan Burgos me habló por teléfono de México para decirme: "Te tengo una exclusiva con la maravillosa Sofía Loren". Antes de ahondar en mi conversación con la Loren, le digo a los lectores que en septiembre de 1998 recibí carta de Sofía y Carlos Ponti informándome de sucesos recientes en su vida. "Italia, sobre todo la cinematográfica, ocupa el primer lugar en mi corazón", palabras de la hermosa actriz italiana confiadas al marido y a los hijos Carlo junior y Eduardo, cuando su familia retiró por ella el "León de Oro a la Carrera" que le concedió el 55 Festival de Cine de Venecia. "Para mí, la ?Mostra? siempre fue un acontecimiento vital. No pude ir personalmente a recibir el premio por causa de un problema de salud. Esta noche me sentiré junto a ustedes con toda mi profunda y conmovida gratitud. Les envió besos y mil abrazos". Carlo Ponti me dice en su misiva que la Loren eligió como más alto representante de su carrera la película Una giornata particolare (Un día muy especial), rodada bajo las órdenes de Ettore Scola y en compañía de uno de los grandes del cine italiano, Marcelo Mastroianni, en 1977. Fue su propio esposo el que le aconsejó aceptar la oferta de Scola, "a pesar de que Sofía interpretaba el rol de un ama de casa, mal vestida y poco arreglada, imagen que no le gusta porque es una mujer que ama la elegancia y la sencillez". Con esta cinta Sofía Loren demostró que confiaba más en su capacidad de actriz que en su belleza de fama internacional. En la suite del hotel me comentó que "a la semana de iniciarse el rodaje de Un día muy especial estaba triste, melancólica, deprimida ?así me lo hizo saber el amigo Scola, que este año fue presidente del jurado del festival?, porque me faltaban las garantías correspondientes a mi status de gran diva. Enrico, no estoy bromeando. No creo en la falsa modestia..." Scola acepta que él quería en los roles principales a Sofía Loren y a Mastroianni, que desempeñaba el papel de un homosexual. Carlo Ponti indica que el director Ettore Scola publicó que nadie como Sofía Loren podía representar mejor a una hermosa mujer que el régimen fascista aplastaba con su mentalidad. Los Ponti estuvieron también en Venecia para presentar la primera película como director de Eduardo, Liv, un examen de fin de curso producido por Carlo Ponti y con dos genios como padrinos, Michelangelo Antonioni y Robert Altman. El corto de 38 minutos presentado fuera de concurso en la sección "Perspectivas", relata la historia de una joven que se niega a ser madre por miedo a morir de cáncer como sus padres, y muestra ya el valor de un narrador sólido, tan seguro de sus medios como de sus límites. Sofía Loren es extremadamente accesible, tierna, humorística, vital. Cuando habló conmigo de que "sólo conozco México a través de la historia, de libros que me han regalado amigos míos; de pláticas profundas y graciosas con un mexicano de primer nivel, Anthony Quinn; de relatos que me hicieron Liz Taylor y Richard Burton, figuras que lanzaron una buena imagen de Vallarta; de películas de Cantinflas. En fin... Sé que el país de ustedes es maravilloso y sumamente especial". La célebre actriz estuvo sólo dos ocasiones en México y nunca filmó ninguna película en la República Mexicana, Juan Burgos me invitó a comer después con ella y Carlo Ponti y no hablamos nada de cine pero la conversación giró alrededor del ser humano. Sofía Loren reía y reía y con todas sus carcajadas, alcanzó a soslayar: "Los seres humanos nos tomamos muy en serio. No sabemos que la vida en este planeta es muy corta. La vida eterna con Dios sí importa porque es infinita, pero discutir, pelear, guerrear todos los días, cansa y no da tiempo de comprender el porqué una vida espiritual sí nos lleva a sumar en el amor, en el perdón, en el reconocer nuestros pecados. Enrico... ve ahora cómo estamos pasando este momento: felices como amigos, disfrutando y paladeando platillos mexicanos que ni me imaginaba, como el pescado a la veracruzana y este fideíllo que no le pide nada a las pastas italianas. Hay que vivir cada día pero no con desenfreno sino con gozo y paz como lo enseña el Señor". Cuando alguien le pregunta que dónde invierte su dinero o qué hobbies tiene, Sofía Loren sólo dice: "Tengo un estilo, soy prudente y me encanta que a todo mundo le vaya bien. Sé que no todo es oropel y buenos deseos, pero debemos tratar siempre de comunicarnos con los demás y no hacer excepción de personas". Entre sus diseñadores favoritos no podían faltar la Casa Chanel, Valentino, Balenciaga, Yves Saint Laurent, Pierre Cardin, Versace, Dior, Ferré, Oscar de la Renta. Junto a la cabecera de su cama se pueden ver libros como la Biblia, El Quijote, La Ilíada. Cuando nombra a sus pintores favoritos ríe de buena gana: El Greco, Velázquez, Miguel Angel, Calabria, Rivera, Botero, Andy Warhol. No tiene ninguna rivalidad con actrices como Claudia Cardinale ?"también muy bella"? o Mónica Vitti. Por cierto, esta última tiene un hermano que vive en México, Franco Ceciarelli viudo de María Pavignani. Sofía Loren tiene un andar especial, como si flotara en el aire. Siempre mira hacia los ojos con una sonrisa magnética. sus finas manos estrechan con cariño al que las solicita. Ama locamente a Carlo Ponti y a sus dos hijos y, claro, tiene comunicación directa y diaria con el Creador. ¡Qué felicidad!





