"Soy fiestera y bohemia, pero mi vida es tranquila": Tania Libertad
Ubicada al sur de la ciudad de México, la casa de la intérprete no sólo es refugio para ella, su esposo Luis Felipe Da Silva y su hijo Diego, también funciona como escenario de divertidas noches bohemias con algunos amigos. Es un hecho que nuestro país ha sido parte esencial en la vida de muchos extranjeros; tal es el caso de la cantante peruana Tania Libertad, quien desde hace 21 años radica en el Distrito Federal. En este lapso encontró el amor en el brasileño Luis Felipe Da Silva, con el que actualmente lleva 18 años de feliz matrimonio y con quien procreó a Diego, hoy de 15 años de edad. Para averiguar un poco más acerca de su vida, decidimos charlar con la intérprete. ¿Cómo es tu entorno familiar? Mi vida es tranquila, aunque soy muy fiestera, del tipo bohemio: amo reunirme con los amigos, cantar y tomar buen tequila. ¿Es difícil compaginar tu vida profesional con tu vida privada? No es difícil, ya que tengo un marido excepcional que entiende mi profesión, respeta mi espacio y es discreto. ¿Cuál es el mundo de Felipe? Él es brasileño-mexicano, no trabaja en el medio, es economista, le gusta jugar tenis y se acuesta a las 10 PM. Somos muy felices, entre nosotros no hay desconfianza de ningún tipo y lo extraordinario es que ya llevamos 18 años casados. Pero no es fácil, la relación de pareja cada vez es más complicada. ¿Por qué? Porque la vida es difícil, nos ha tocado vivir tiempos muy estresantes, con mucha violencia. A veces es complicado ponerme de acuerdo en ciertas cosas con mi hijo y eso puede motivar un pequeño cruce de palabras, aunque con Felipe no llego a discutir. Más que nada porque no tienes tiempo para dedicarte a la música. Desde luego, nada más que ahora las relaciones de amor se van deteriorando y no es sólo por falta de amor, sino por muchas cuestiones de pareja. ¿Cómo es la comunicación entre Felipe, Diego y tú? A Felipe me gusta contarle lo que voy a hacer, pero no le pregunto "¿me dejas ir a París?", nada más le cuento para que esté enterado. Con mi hijo Diego la comunicación es excelente, está en una edad difícil, pero es un niño noble, generoso, buena persona, lo mejor de todo es que cada uno de los tres tenemos nuestro espacio. ¿Cómo eres como mamá? Me siento muy orgullosa y muy contenta. En la actualidad me preocupa la inseguridad que hay en nuestro país, hay que tener cuidado de eso, ni modo; por lo demás, estoy feliz de tener un hijo como Diego. ¿Y ya eres suegra? No, todavía no, pero ya me urge. ¿De veras? Creo que todavía no tiene novia, pero la niña que se lo ligue va a ser muy feliz con él. Quiero que tenga una compañera sentimental. ¿Y cómo te ves de suegra? Todo depende de la nuera: si es buena onda y no es engreída y prepotente, se podrá llevar muy bien conmigo. En ese aspecto soy fácil de sobrellevar, y si hacen feliz a mi hijo, me doy por servida, además no soy celosa. ¿Es difícil educar a un hijo único? Sí, pues surgen una serie de remordimientos; por ejemplo, no quisiera verlo solo. Lo más doloroso es que no me pude volver a embarazar, me hubiera gustado tener seis hijos, pero con él soy muy feliz. ¿Cómo son tus noches bohemias? Depende dónde sean. A veces nos vamos a un restaurante y otras las hacemos en mi casa. En general son muy largas y están llenas de amor por la música, duran hasta la madrugada y a veces nos agarra la luz del día. En esta casa siempre ha habido artistas como Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Ana Belén, Madredeuss, Marcedes Sosa, Rubén Blades, Albita... y vienen porque son amigos. ¿Cuáles son las canciones favoritas en tus reuniones? Son las de ardor y contra ellos. ¿Y cuáles son tus autores favoritos? José Alfredo Jiménez, Armando Manzanero, Álvaro Carrillo, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Fito Páez, Agustín Lara y muchos más. Cuando tienes visitas, ¿tú cocinas? Desde luego, para mí es un disfrute, si les gusta mi comida es como si me aplaudieran cuando escuchan una de mis canciones. Les cocino comida peruana, como cebiche, arroz con pollo, tamales, "cau cau" y "tacu tacu", y si después alguien pide que cante, pues me sigo cantando. Aunque eres peruana ¿te sientes con raíces mexicanas? Sí, ya tengo 21 años viviendo en México, ¿cómo no sentirme mexicana? A los tres meses de que llegué aquí ya era una conocedora de las calles y del tequila porque me la vivía en Garibaldi. Me siento identificada con México porque estuve trabajando durante seis años con muchas dependencias culturales de este país, y así fue como conocí los lugares más escondidos de la República.





